No deja de sorprenderme la autora como de distintas situaciones cotidianas, nos crea una infinidad de cuentos, quizá algunos mejores que otros, pero nos demuestra la versatilidad de su narrativa. Disfruto mucho leer cada tomo, no paro de repetirlo, pero me siento cómodo, esa sensación de tener música relajante, un té, una frazada y dejarme llevar por las palabras. Desde mi perspectiva que ella solo tiene unas 40 páginas para presentarte situaciones, personajes y problemáticas para hacerlo calar, es de gran valor, y justamente eso es lo que sentí con La cuerda en el cielo, donde una chica toca una cuerda que flotaba en el cielo, lo que hizo que su vida cambiara diametralmente. El chico, quién la acompañaba y a la vez estaba enamorado de ella, quería salvarla, pero no se daba cuenta que la solución siempre estaba con él. La historia nos habla sobre la aceptación, independiente de lo que piensen los demás, la familia o incluso uno mismo, lo importante es la determinación sobre cómo queremos nuestra vida. Me parece muy bello ese paralelismo que la autora va haciendo, porque al fin de cuentas, el chico se va reconectando con la chica a medida que le importa menos el entorno, y se centra en el mundo que ellos tienen, que finalmente es lo importante. Son este tipo de historias las que me hacen sentir que estoy ante un manga único, porque no solo trata de salirse de los esquemas clásicos, sino también trata de dejarnos un mensaje más allá de lo literal.