Una antología con las mejores poesías del Siglo de Oro, versos inolvidables para la historia.
Edición de Milagros Rodríguez, profesora de la Universidad de Castilla-La
Mancha y Felipe Pedraza, catedrático de la Universidad de CastillaLa Mancha
La poesía española de los siglos XVI y XVII constituye una de las cimas indiscutibles de la historia de la literatura universal. Esta antología da cuenta de la riqueza y la variedad de esta producción lírica y recoge tanto piezas concebidas de acuerdo a los cánones tradicionales como muestras del nuevo estilo, el renacentista.
Este volumen, una edición de los catedráticos Felipe Pedraza y Milagros Rodríguez Cáceres, ofrece una antología de los poetas más destacados de la época; poetas que sin duda deben ser considerados como los primeros arquitectos del español actual. Asimismo, incluye un minucioso aparato de notas, un estudio introductorio y actividades que complementan la lectura.
Pensé que disfrutaría menos este libro, especialmente por el lenguaje que usa, pero no, la mayoría de los poemas de la selección son inteligibles sin la necesidad de que el lector sea un gran conocedor de la lengua española (igual ayuda bastante las notas al pié de página). Mi favorito de la colección: Quevedo.
Bradbury refiere que no hay que perder nuestra capacidad de asombro. Hay quien dirá que de este mundo ya nada puede esperarse, y que todo no es sino un continuo e interminable plagio (recuerdo aquel comentario sobre el Quijote, que ya contiene toda la literatura de los siglos posteriores); sin embargo, creo que es mentira. En mi vida he tenido chispazos de asombro, pedazos de felicidad, terror: cuando leí por vez primera a Borges, a Woolf; cuando descubrí cómo se creaba la luz eléctrica; cuando la muerte llega repentina. Así ocurrió con esta antología: antes, leí poesía de Sor Juana y un romancero medieval; pero aquí, el mundo poético se abrió en su totalidad: Garcilaso, Fray Luis, Quevedo, Lope, cada uno único, excepcional. Y fue un asombroso descubrimiento, una felicidad que viene de lo nunca antes sospechado. Poco, o nada, puedo agregar a la interminable lista de virtudes de estos poetas: su valor no se cuestiona; mi emoción, al contrario, lo dice todo: siglos después, siguen moviendo algo en el interior de los hombres, que es tal vez uno de los mayores logros a los que podemos aspirar.