4 Estrellitas bien merecidas. Con éste van tres los libros que he leído de Rachel Gibson, y creo que he tenido la suerte de leer los libros acertados porque todos me han gustado mucho.
"Confesiones verdaderas" es un libro dulce y tierno que me ha hecho disfrutar un montón. La prosa de la autora, tan directa, me hizo engancharme desde las primeras páginas, reconozco que no le hizo mucha falta, engancha solo.
En ésta ocasión no tenemos a los rudos jugadores de hockey, si no a un sheriff de pueblo. Un hombre seguro de sí mismo, tierno, encantador, pero también del estilo de los de ésta autora: arrogante, pedante... sexy. Si a eso le añadimos el ingrediente que más me ha gustado de la novela, que es padre soltero, tendríamos casi casi al hombre perfecto.
La historia comienza cuando Hope Spencer, una periodista con una carrera estancada, decide pasar medio año lejos de Los Ángeles, en un pueblo de las montañas de Idaho para buscar inspiración y encauzar de nuevo su carrera. Lo que menos esperaba era encontrar a un hombre del que pudiera enamorarse. Un hombre que no quiere enamorarse mientras tenga un hijo pequeño en quien pensar.
El título del libro le ha ido como anillo al dedo. Ambos protagonistas tienen secretos e inseguridades, y les costará mucho confiar el uno en el otro, pues ambos tienen sus razones para pensar de ésa manera
El tropel de secundarios me ha encantado, desde la vecina Shelly, hasta los niños, pero sobre todo Adam, el hijo de Dylan. Éste nos dará algunas de las escenas más bonitas y tiernas del libro. Siempre temo que en las novelas haya niños que no se comporten como niños o que les den un carácter nada propio de su edad, pero no, Adam es un niño de siete años que realmente aparenta su edad, y como todo niño, desea la mayor normalidad en su vida, un papá y una mamá.
En el fondo es un libro sencillo que he disfrutado un montón y se lee en una sentada, lo recomiendo para pasar un agradable fin de semana.