Le di un voto de confianza a este libro a pesar de tener mis reticencias iniciales porque me olía a visión rígida y adoctrinadora de la maternidad.
Al principio leí cosas que me gustaron, incluso al inicio de esta edición (la que he leído es la 5ª) la autora aclara que ella no se posiciona en nada concreto en cuanto a crianza y maternidad, que muchas personas han malinterpretado lo que escribe... Ok.
Continuando con la primera mitad del libro había alguna cosa que me chirriaba llegando a la parte de la lactancia (materna, claro, porque no contempla la de fórmula ni como opción y no habla de ella). Pero ya el culmen ha sido a partir del capítulo 4 "Convertirse en puérpera", aquí encontramos: machismo puro y duro, cultura de la violación, justificación de la negligencia como padre, culpabilización e infantilización de las mujeres por expresar su malestar ante la falta de corresponsabilidad familiar... Aquí lo dejo, apenas llego a la mitad del libro y lo abandono porque no soporto leer más horrores así, tremendamente violentos hacia las mujeres.
Aquí van algunos fragmentos que me han parecido horribles:
"Las mujeres puérperas no deberíamos estar mucho tiempo solas. (...) [Necesitamos] alguien que se haga cargo de las tareas delegables (cuidado de hijos mayores, limpieza, comida, compras, lavado de ropa, organización de la casa). (...) Envalentonadas y prejuiciosas, las mujeres creemos que corresponde delegar estas obligaciones en el varón, suponiendo que así se convierte en un buen "padre moderno". Sin embargo, no es esa la tarea que obligatoriamente genera un funcionamiento familia satisfactorio. Las mujeres pedimos a nuestra pareja algo que el otro no sabe, no conoce y no comprende, y que, en la mayoría de los casos, no formó parte de los acuerdos de emparejamiento". A continuación se refiere a la figura del padre como "infantil y necesitado" y aconseja solicitar la ayuda de "una cuidadora, una babysitter o una empleada para la limpieza" dando por hecho que ellas por ser mujeres sabrán cómo cuidar a un bebé hayan tocado o no a uno en la vida, no como el hombre que es el padre de la criatura, que el pobre "no conoce ni comprende" (ni puede aprender, claro, y las mujeres sabemos criar de la nada, nos surge el conocimiento de forma espontánea).
Otra parte en la que habla de la sexualidad en el puerperio:
"Nos sentimos culpables, sobe todo cuando el obstetra nos da el "permiso" para reanudar las relaciones sexuales para alegría del varón, que, con cara de satisfacción, nos guiña el ojo susurrándonos al oído: "Ya no tienes excusas"".
Que alguien con mínimo conocimiento en feminismo me explique si que tu pareja te diga "ya no tienes excusas para no practicar sexo" no es violento, machista, cultura de la violación. Y la autora lo describe como la situación más normal y natural, sin sorpresa alguna.
Y podría seguir. Horrible este libro, sobre todo por la violencia que no esperaba encontrar, basada en ideas machistas sobre las mujeres (irónico en un libro que supuestamente tiene el propósito de empoderar a las mujeres en su maternidad).