El coloquio de los perros es la historia de Berganza, un perro que ha tenido distintos dueños, quien empieza a narrar a Cipión las cosas terribles que hacen los seres humanos a los demás, no importando si es humano o animal. Una naturaleza que está dividida en el bien y el mal, pero que muchas veces es más propensa a la corrupción, al egoísmo, y al herir a cualquier ser vivo con actos moralmente cuestionables. Personas que tienen más desperfectos que virtudes.
Lo que más me gustó y me impresionó de una novela de este talante es que todo por lo que pasa Berganza es una realidad que se sigue viviendo incluso en el siglo XXI, donde hay carniceros que empuñan cuchillos porque es su trabajo y lo que les da de comer, pero hay otros que los empuñan para herir, robar y matar a gente inocente. Donde hay personas que traicionan la confianza de amigos, familiares y/o conocidos que les han brindado una mano cuando más lo necesitaban, justo como hicieron los pastores; y lo peor no es solo eso, sino que en el camino pueden terminar culpando o tratando mal a personas injustamente y que nada tenían que ver con el problema. Al igual que se sigue viendo a personas hipócritas, que muestran una cara amable, bondadosa y propensa a hacer el bien pero a escondidas hacen actos que ética y moralmente están mal.
El coloquio de los perros me dio una visión de una época del pasado muy lejana que muestra situaciones que aún no se han oxidado actualmente y que más allá de mostrar lo positivo dentro de una sociedad expone una variedad de falencias en los seres humanos, desde el punto de vista de un animal leal y educado que tuvo que pasar y vivenciar por un montón de traiciones, corrupción, violencia, hipocresía, injusticias y el egoísmo humano. Al final se puede ver una lucha entre el bien y el mal, donde el primero (para sorpresa de los lectores) lo encarnan estos animales que han pasado por muchos actos aberrantes y donde el mal es la representación de un ser humano dispuesto a todo con tal de salir ganando, dejándose llevar por las más bajas pasiones e instintos. Y lo peor sigue siendo eso, que sus temas y problemáticas siguen vigentes en la actualidad y casos como esos los puedes vivir en carne propia o los puedes ver en los medios de comunicación diariamente, un contexto en el que se evidencia claramente la decadencia social, cultural, ética y moral de un grupo de personas. No ha envejecido nada y sigue siendo actual, lo cual es más triste que otra cosa.