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208 pages, Mass Market Paperback
First published January 1, 1960
“Cuando decimos, por ejemplo, «que nos aferramos a la vida», la estamos asimilando a otra palabra más concreta, más atractiva, más seguramente importante: la estamos asimilando al Placer… ¿cuántos (años) me quedan de Placer?”Mi punto de vista acerca de las relaciones paternofiliales que se retratan en la novela sería con absoluta seguridad muy distinto del que ahora tengo con dos hijos ya mayores, y quizá no me sorprendieran ni me molestaran tanto los aires de superioridad, de perdonavidas, el paternalismo y el machismo del protagonista, características de las que ahora pienso que el autor incluso podría no haber sido consciente. Pudiera ser que en su día lo achacara a que eran otros tiempos, a que simplemente el autor quiso retratar una época en la que ese era el sentir común tanto de los hombres como de las mujeres de la época.
“Yo creo que en este luminoso Montevideo, los dos gremios que han progresado más en estos últimos tiempos son los maricas y los resignados”… Un momento, ¿QUÉÉÉÉ? ¡¡¡¿LOS MARICAS?!!! Vale que los tiempos han cambiado mucho y ciertas cosas que antes podían ser una mera brisilla molesta, ahora son un viento que nos zarandea y nos deja revueltos, pero no me explico cómo no me asqueó en su día, dado lo que recuerdo que me gustó, la tremenda homofobia que rezuma la novela. Mario Benedetti eligió que uno de los hijos de Martín fuera homosexual, algo irrelevante en la trama principal, algo absolutamente gratuito, algo que no parece responder a la denuncia, ni siquiera al hecho de dejar constancia, de la situación de los homosexuales en aquella época en Montevideo. Más bien parece traído aquí únicamente para poder expresar su sentir hacia la homosexualidad, para poder decir cosas tan miserables como…
“Mi hijo es un marica. Un marica. Uno como el repugnante de Santini… Hubiera preferido que me saliera ladrón, morfinómano, imbécil.Verdaderamente pienso que Martín Santomé es un personaje que Mario Benedetti crea con ambición de modelo de buena gente, y que pone en su pluma de diarista pensamientos e ideas que él mismo defiende.
Está perdido. No siente escrúpulos… se justifica con ardor, te aseguro que no tiene complejo de culpa. Entonces dije: «Si le reviento la cabeza a trompadas, vas a ver cómo le viene el complejo de culpa». Blanca se rio…
“Quisiera sentir lástima hacia él (su hijo homosexual), pero no puedo… Ni ahora ni nunca”Bien, como siempre digo, mis calificaciones no tienen tanto que ver con la calidad del libro como con el placer o displacer que me hayan causado y bien que hubiera querido sentir comprensión hacia Benedetti, pero no puedo… Ni ahora ni nunca.
In my job, the routine isn’t what is unbearable; it’s the new problem, the unexpected request of that ghostly Board of Directors who hide behind records, provisions and Christmas bonuses; the urgency with which one requests a report, an analytical statement, or a financial forecast.
Sometimes I also look at you and think that I wouldn’t want to reach fifty years of age and have your temperament, or your poise, simply because I find them commonplace and worn out. I find myself with a great abundance of energy, but I don’t know where to apply it, nor what to do with it. I think you resigned yourself to being gloomy, and I think that’s horrible because I know you’re not gloomy.
The devised plan is for absolute freedom. Get to know each other and see what happens, let time pass, and then review the situation. There are no shackles or obligations. She’s splendid.
All of a sudden, I realized that that moment, that slice of everyday life, was the highest degree of well-being, it was Happiness. Never before had I been so completely happy than at that moment, but still I had the cutting sensation I would never feel that way again, at least at that level, with that intensity.
“Tengo la horrible sensación de que pasa el tiempo y no hago nada y nada acontece, y nada me conmueve hasta la raíz”
“Ella me daba la mano y no hacía falta más. Me alcanzaba para sentir que era bien acogido. Más que besarla, más que acostarnos juntos, más que ninguna otra cosa, ella me daba la mano y eso era amor.”

PINK on GRAY