Las armas secretas es una colección de 5 relatos soberbiamente narrados, con temáticas distintas y con un estilo narrativo muy indistinguible. Julio Cortázar es rotundamente una voz narrativa potente y que me ha dejado embebido en cada una de las historias que conforman esta antología. La verdad solo me queda recomendarlo y desde ahora mismo con ganas de seguir leyéndolo y que me conquiste con otras producciones suyas.
💌Cartas de mamá:
«La mentira de Laura ya no importaba, una más entre tantos besos ajenos, tantos silencios donde todo era Nico, donde no había nada en ella o en él que no fuera Nico.»
La trama de esta historia es la culpabilidad, una constante que se mueve en la vida del protagonista y su esposa Laura. «Cartas de mamá» es el tormento, la pesadilla, el mal sueño que no los deja dormir bien por las noches y el lento y enloquecedor quiebre de un matrimonio. Y aunque los personajes vivan al otro lado del océano, lejos de Buenos Aires, las cartas y esas palabras inofensivas (o no) escritas en un papel son la cruda verdad que no quieren enfrentar y de la que huyen por medio del silencio en la más pura libertad condicional. Los fantasmas del pasado no los dejan en paz y más aun con esas no deseadas (¿o sí?) cartas de mamá.
🙇🏻♀️Los buenos servicios:
«A veces no me doy cuenta con quién estoy hablando. Sólo cuando voy a casa de una señora me contengo y hablo como una criada. Debe ser porque en mi casa no soy criada de nadie [...]»
Hay dos puntos que me llamaron fuertemente la atención de este relato. Por un lado está su parte sociológica, como retrata los dos lados de la moneda, el de la protagonista que sobrevive como puede con diversos trabajos domésticos y el de la casa riquilla con gente clasista y burguesa. Solo hay que ver y comparar la cruel ironía de que la protagonista tenga que hacer de niñera de unos perros para darse cuenta que hasta las mascotas tienen mejor vida que ella.
«No estaba bien que yo hiciera eso [...] ahora iba a tener diez mil nada más que por llorar un poco, por lamentar la muerte de ese señor que iba a ser mi hijo hasta que lo enterraran.»
Lo segundo es su parte profundamente emocional, no sé, pero a mí me pasaba que me sentía muy dentro de la historia que parecía que estaba en el escenario y me creía todo aunque me pareciera una buena obra de teatro (que en realidad al final sí lo es); me creí el sufrimiento y las lágrimas por un completo desconocido, porque Madame Francinet me parece un personaje complejo y entendible en un mundo que la ignora y no le da importancia por su estrato social. Además de que aquel posible instinto maternal viene de un muy minúsculo afecto recibido.
📸Las babas del diablo:
«Que yo sepa nadie ha explicado esto, de manera que lo mejor es dejarse de pudores y contar, [...] Siempre contarlo, siempre quitarse esa cosquilla molesta del estómago.»
Lo que comienza con un hombre narrando una cotidianidad en la que observa como testigo lo que sucede a su alrededor se transforma rápidamente en una metáfora sobre distintas y múltiples realidades o sucesos. El hombre en cuestión es fotógrafo y asiste al mundo como alguien que narra su propio relato pero que también nos cuenta de lo que pasa en el entorno fotograma por fotograma. La pregunta que se cruza en la cabeza es si su realidad es la única que vale o si también la realidad que se ve por medio de sus fotografías es válida. ¿Cuál es la realidad? ¿La que él vive o la que muestra una imagen capturada por una foto? ¿Pueden coexistir o solo una imita a la otra?
Es el más corto pero también uno de los más espectaculares. «Las babas del diablo» es arte para mí, de esas historias que perduran siempre y de una u otra forma las recuerdas con dulzura. Me encanta porque te hace dudar y pone en tela de juicio los hechos narrados, las fronteras entre el punto de vista del narrador con las imágenes captadas por su cámara, lo que da pie a muchas interpretaciones. Te incomoda y te hace custionarte todo el tiempo entre los límites de lo real y lo fantástico.
🎼El perseguidor:
«Ahora sé que no es así, que Johnny persigue en vez de ser perseguido, que todo lo que le está ocurriendo en la vida son azares del cazador y no del animal acosado.»
Uno de los más famosos del autor y aunque también me ha fascinado de todos es el que menos me ha gustado. Eso sí, sin duda se merece una leída, tiene mucho contenido interesante por reflexionar, aunque yo no le encuentre un punto a nivel narracional por destacar las temáticas y los hechos desvelan mucho de las relaciones que entablan los personajes y las espirales llenas de dolor y silencios atronadores que los embargan.
Un cóctel en el que se reúnen las diferencias entre los protagonistas y temas recurrentes como la música, las drogas y las adicciones, la obsesión por una elongación del tiempo que no es terrenal y no se puede medir con nuestras leyes y por último, esa otredad; fuertemente irrumpida por lo fantástico. Creo que es bastante experimental por lo que es normal que quede uno con más preguntas que respuestas, que uno se cuestione si solo son alucinaciones y el relato autodestructivo de un músico o si por el contrario hay algo de verdad en sus palabras.
🍂Las armas secretas:
«Tengo que encontrar un sitio donde pensar», se dice Pierre. «Ahora mismo tengo que encontrar un sitio y esconderme a pensar»
La historia al principio parece normal, de esa común y corriente sobre un hombre aburrido de la monotonía y en la espera de su amada. Luego, los detalles se sirven de manera que el relato se vuelve más experimental e inquietante en la medida que avanzas por medio de frases que se repiten y los delirios de alguien mentalmente inestable. Este es de mis favoritos porque intercala muy bien los pensamientos y divagaciones del protagonista, dándole un enfoque psicológico muy complejo hasta que al final se revelan las sospechas y quedas profundamente asombrado del tema que subyace detrás de todo el enredo.
«Yo creo que me perdonará», piensa Pierre. «Los dos somos tan absurdos, es necesario que comprenda, que comprenda, que comprenda, nada se sabe de verdad hasta no haberse amado, quiero su pelo entre mis manos, su cuerpo, la quiero, la quiero…»
Un cuento que empieza bien, va tomando un rumbo espeluznante y tiene un final satisfactorio cuando la niebla se aclara y te da todas las explicaciones. Sin duda un poco exigente con el lector pero buenísimo.
En conclusión: que me la pasé de maravilla y deseoso de leer más del autor.