Metótico y realmente completo ensayo de investigación que aborda uno de los periodos más oscuros de la historia del arte: los saqueos, despiadados y sistemáticos, llevados a cabo por la maquinaria de guerra nazi de las diversas colecciones artísticas de la Europa ocupada.
Feliciano sigue el rastro de algunas de las más importantes colecciones de arte de la Francia ocupada por los nazis, poniendo de relieve la auténtica falta de escrúpulos, no solo de los grandes dirigentes alemanes (auténticos promotores del indiscriminado saqueo), sino también de algunos de los marchantes franceses de la época, colaboracionistas del régimen nazi, que vieron en los cuatro años que duró la ocupación alemana una oportunidad de oro para enriquecerse.
Igualmente sangrante es la actitud de marchantes, museos, galerías y casas de subastas en los años posteriores a la guerra. Todos ellos, con alguna honrosa excepción, decidieron mostrarse del todo ciegos a la procedencia de muchas de las obras que figuraban en sus catálogos, intentando, pero no consiguiendo, correr un tupido velo sobre uno de los momentos más bochornosos en la historia del arte universal.
Estamos ante un libro interesante, incluso para el público general, escrito de una manera distentida y sencilla, que hará las delicias de los aficionados a la Historia del Arte (y que les revolverá bastante las tripas al mostrar las tropelías realizadas durante, y después de, la II Guerra Mundial).