Un libro cuya sinopsis y prólogo lo estropean todo. ¿Por qué digo esto? Pues porque ambas cosas ya te dicen lo más relevante que va a ocurrir. De hecho, el prólogo no solo hace un repaso a los que serán los sucesos más importantes en la vida de los protagonistas, sino que también te sitúa en el día en el que acabará la historia.
Luego se da un salto a 1979, año en el que Cain y Jenny, los protagonistas principales, se conocieron. Veremos sus circunstancias en ese momento y, posteriormente, a lo largo de toda la novela se irá detallando cómo fueron sus vidas en los 30 años siguientes. Desde mi punto de vista, debido a la falta de intriga y de sorpresas, la lectura resulta pesada en varios instantes. Además, no es un libro cortito, tiene 437 páginas y muchas son puro relleno.
Cain es un hombre de 28 años cuando lo conocemos. Está casado, tiene un hijo pequeño y vive una buena vida gracias a su éxito en negocios que no son precisamente legales. Jenny es una adolescente a la que él ayuda en una ocasión, es inocente y no tiene una relación idílica con su madre, la cual se dedica a meterse en problemas y a beber. Cuando ambos se conocen, surge una atracción inmediata que va creciendo cada vez más y que les conducirá a complicaciones que amenazarán su felicidad.
Aunque el prólogo se chive de dichas complicaciones, a mí me parece mal nombrarlas. Me gustaría conocer las razones de la autora para haber fastidiado de ese modo la lectura. A esto hay que añadir que la historia intenta dividir la atención entre los negocios de Cain y el triángulo amoroso compuesto por él, Jenny y Caroline, su esposa. Me aburría soberanamente con lo de Cain, sus enemigos y su estatus de mafioso, considero que se podría haber abreviado más esa parte, pues el tema amoroso es el que realmente es el eje de la trama. Lo que irán decidiendo Jenny y Cain y las reacciones de Caroline es lo que interesa. Se sabe la decisión más importante, pero eso no impide que dé cierta curiosidad ver cómo actúa cada personaje cuando eso ocurre.
Caroline es el personaje más inestable, no es ninguna santa y no deja indiferente con sus actos. Jenny flojea porque la autora la pinta como alguien que rara vez muestra un carácter fuerte ante los ataques que recibe o las desgracias que vive. Mientras Cain esté con ella, pues es como si todo diera igual. Cain es prácticamente el mismo durante todo el libro, pasan décadas y no noté cambios en él. Jenny evoluciona un poco más, pero incluso cuando le sucede algo muy trágico, vi que se volvía a destacar que lo que le importaba es que Cain y ella pudieran estar juntos.
Los capítulos son muy breves y eso ayuda a que la lectura sea fluida durante la mayor parte del tiempo, pero eso no impidió que yo siguiera pensando que sobraban páginas y que la autora cometió un error monumental con el dichoso prólogo y la sinopsis.
La puntuación real sería un
2,5/5
, pero no le doy el 3/5 porque los fallos que he comentado me dejaron una sensación muy agridulce y porque nunca me creí que existiera "la buena vida" de la que hablaban los protagonistas, ya que pasaron más tiempo sufriendo que disfrutando de lo que supuestamente tenían.