“Creo que puedo localizar el momento en que la niña pequeña que había sido hasta ese día murió y se reencarnó en otra persona. […] Me convertí en otra persona. Esa niña pequeña, cuyo cuerpo era una herramienta de libertad, algo que utilizaba para moverse, jugar y corretear, se quedó allí. Y su lugar lo ocupó esa nueva persona, cuyo cuerpo había propiciado ese terror.”
Hay veces que la vida se tuerce y parece que todo juega en contra nuestro. O así lo parecía para Katriona O’Sullivan, autora de este desgarrador libro.
“Pobre” es la vida de Katriona. Una niña hija de unos padres drogadictos y alcohólicos, que parecía que todo lo que hacían era para perjudicar a sus hijos. Una niña 4busada. Una niña que dejó de ser niña cuando a los 15 años se convirtió en madre. Una mujer que, contra todo pronóstico, pudo prosperar, y salir de un torbellino de dolor, tristeza y pobreza.
Completamente destruida después de leer este libro. Me ha sorprendido muchísimo, y muy para bien. Me encanta leer memoirs, creo que no hay nadie como uno mismo para retraerte su propia realidad. Para contarte lo peor que ha vivido. Las situaciones más horribles inimaginables que ha pasado.
En “Pobre” crecemos con Katriona. La hermana de en medio, la niña. Hija de unos padres que vivían en un mundo donde lo primero era la droga, lo segundo el alcohol, y lo tercero era que nunca faltase ni uno ni otro. Una niña que tuvo que crecer demasiado rápido. Una niña que vio como sus oportunidades de tener una familia y un futuro se desvanecían.
Hay momentos del libro en los que tienes que parar la lectura. Porque no es posible que alguien que no ha alcanzado la mayoría de edad tenga que pasar por todo eso. Porque no es justo. Porque es demasiado.
El título del libro, “Pobre” creo que va más allá del concepto de alguien que está en un estado de pobreza o que carece de riquezas. Sino que va ligado a alguien que de verdad piensas “pobre niña, todo lo que ha pasado”. Porque todo lo que pasó Katriona fue demasiado.
Un libro que, aunque es duro, y triste, e injusto. Es también una lección de vida. Porque a veces si se quiere, se puede. Porque nuestros padres, nuestra familia, no deben limitarnos. Nuestros apellidos no nos definen. Lo que hicieron nuestros padres no nos corresponde a nosotros arreglarlo. Incluso los errores que hayamos podido cometer, todo en esta vida tiene solución. Si sabemos de quien rodearnos y qué camino seguir.
Leedlo, os sorprenderá. Yo solo quiero abrazar a la pequeña Katriona.