Crítica-exabrupto;
Por fín me he conseguido meter este rollo sesgado y pobre intelectualmente donde los haya empezando por el título: La revuelta de los catalanes: Un estudio de la decadencia de España. Resulta que para el pollo, un libro sobre la revuelta -así llama él al delito de traición cometido por gran parte de la aristocracia catalana y su burguesía: directamente se pusieron al servicio de Richelieu- se convierte por birli-birloque del británico en: Un "estudio de la decadencia de España". -naturalmente la "decadencia que el estudia" se refiere a la situación de, posiblemente, la mayor potencia mundial del momento. Digo posiblemente, porque no se como estaban las cosas en China en aquel momento. No deja de ser paradójica la querencia española por los historiadores británicos que, repetidamente, demuestran no ser capaces de asomarse a la realidad de la península, desde otro lugar que no sea la realidad intelectual anglosajona. El librito este es obra de Elliot, que es Premio Príncipe de Auturias y Cruz de Sant Jordi... en alguan cosa tenían que coincidir Monarquía y Generalitat, aunque sea una pena, que lo hagan en el autor de este ejercicio de esperpento a la británica, que es como el del Callejón del Gato pero con pretensiones y sin gracia.
Es increíble lo que afirmo, lo se, pero es veraz: Elliot no se entera, llama Castilla a España -en aquel tiempo Monarquía Hispánica o Católica, si yo no estoy turulato-, y la contrapone constantemente a esa otra realidad a la que el llama "Cataluña"... A él la realidad integrada en el Consejo de Aragón -Cataluña, Aragón, Baleares y Valecia, si en mi inmensa ingnorancia no me equivoco-, se la repanpinfla... como se la repampinfla llamar a todos éstos -salvo Cataluña- "Castilla". Todo es "castellanización", como si la transformación de la Morquía en uno de los primeros estados modernos de Europa, y posiblemente del mundo, no hubiera afectado tambien, y no en la mejor de las maneras, a Castila.
Yo no soy historiador ni se mucho de historia, pero soy leonés y se que no soy castellano se ponga Don Elliot como se ponga, sino español. Tampoco tengo yo la pereza intelectual de dar por bueno el termino "revuelta", transmutando el de traición, en una forma curiosa de vocablo, cuyo significante no tiene nada que ver con el significado al que pretende aludir.
Lo peor de todo, que cosas, es que estás conclusiones son absolutamente exegéticas. No hay ninguna que no salga de la peligrosísima aventura intelectual de separar datos de opiniones y sesgos, en esta macabra obra pseudo intelectual. Cuando Elliot, en pleno delirio afirma que, "els segadors" -lo más bajo de la sociedad catalana del momento, no para mí, sino para los catalanes de la época- entraron a sangre y fuego en Barcelona y se dirigieron directanmente a liberar a Tamariz (&Company), uno se pregunta a su vez, que vete tu a saber como "els segadors" dichosos, sabían, no ya que Tamariz estaba preso, sino donde lo estaba. De hecho, estaba en Barcelona, porque el lo que se demostraría un error tremendo, el virrey no se había atrevido a trasladarlo a Perpignan como le había ordenado el Consejo. Por el contrario, Elliot, lejos de preguntarse algo semejante, se plantea sin aventurar hipótesis alguna en un pristino viaje alucinógeno "quién les abrió las puertas". Uno apenas puede controlar un "pues ya se lo digo yo, hombre, "o Tamariz, o sus secuaces, o ambos a dos" tuvieron algo que ver con todisímas las probabilidades. A continuación de esta "entrada" misteriosa, la turba del campo, con un dominio del callejero de Barcelona que sorprenderia a un niño de 5 años, se dirige una por una a casas de adminsitradores relacionados con la autoridad española -de toda España, no en vano la propia Cataluña como parte de ese cuerpo, es puerto del que parten los barcos hacia esa otra parte de la Monarquía llamada Génova- matando y destuyendo con una selección más de cirujano que de bacteria. La bacteria, en su tontería, puede destruir el mismo organismo que habita, mientras que el cirujano, como quienes mueven y han movido siempre al "pueblo" salvo las escasas veces que se ha movido solo, ni habita el organismo que busca sanar, ni acabaría jamás con la fuente principal de su supervivencia, que para eso lo quiere sano y lobotomizdo.
¿Qué decir del la moralidad, del propio Pau Claris, que nombra a su sobrino -creo recordar- Villanosequé, condenado varias veces, y prófugo, como la principal conexión con Francia -contrabando mediante- del momento y que terminará vendiendo Cataluña, para no ser recobrada jamás parte de ella -pelillos a la mar Pau-, a la amigable Francia. Tocate los cataplines el patriota. Las lindezas que hicieron en Cataluña administración y ejercito franceses, hacen que repugne el nombre mismo del tipo al que la ciudad Condal ha otorgado una gloriosa calle sin escándalo alguno.
La cosa no acaba aquí, el pasmo absoluto llega, cuando es que el propio Elliot en su enajenación no transitoria parece ser que van décadas de la cantinela, reconoce que "els segadors", atacan siempre al grito de "por Dios y por el Rey"... Que ése Rey no fuera el de Richelieu sino el de Olivares, le parece una pequeña nota al márgen en su historieta de la Historia que pretender narrar esta "revolta" que revuelve el estómago más asentado.
Se que hay imprecisiones en lo que digo -escibo estas obviedades de parbulario en 10 minutillos- porque yo, al contrario que los historiadores -es un chiste- me tomo poco en serio.
Una última nota. En el batiburrillo de términos que maneja Elliot, sin el más minimo rigor epistemológico, se encuetra el de "privilegios" o/y "derechos" de los catalanes. Lo que nunca dice Elliot, que aberración notoria, es que pretender asociarlos, como hace, a los reconocidos por la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, clama a la ONU misma, y que, los privilegios y derechos que se defienden son, en su gran mayoría, las de las clases más poderosas que se niegan, no ya a pagar un ejercito para la defensa de sus naturales, sino que se venden al enemigo con una desfachatez tal, que convierten esta "revolta", en uno de esos episodios repugnanes que recoge la Historia tan amenudo.
Por supuesto que hay trabajo en el esta "cosa" de Eliot, mucho, o muchísimo, pero todo lo el mismo al vertedero de las obras frustradas, por su pereza intelectual, que no quiero pensar que sea totalmente intencionada.