Like... estuvo bien, pero no tan trascendente como creí.
Esta es la historia de una familia mexicana que huyen al exilio en diferentes partes del mundo porque después de la desaparición del patriarca, sus vidas están en peligro. Mientras cada uno enfrenta sus propias dificultades al mudarse a un nuevo lugar, tienen que enfrentar a su manera el duelo de perder a alguien importante para ellos. De igual forma, sus empleadas domésticas tienen cierta participación porque incluso cambia la vida de ellas con estos sucesos. Todos y cada uno de ellos tienen que enfrentarse a un mundo sin el pilar de su familia.
Primero, lo que sí me gustó fueron las voces narrativas. El libro está dividido como en pequeñas historias, cada una centrada en algún miembro de la familia, y todas esas historias tienen su propia voz. Por ejemplo, una empleada doméstica habla de corrido y de manera muy oral; con unos hermanos son solo diálogos, etc. Se me hizo una estrategia narrativa interesante. Lo segundo es que desde el inicio, el autor nos da un poco de contexto sobre México entre los años 2000-2010. Se me hizo una buena idea para impactar al lector y para que comprenda lo complicado de la situación. De ahí en fuera, estuvo... entretenido.
Todos los personajes son diferentes, y creo que tienen lo justo para que comprendamos quienes son y cómo son, pero igual por la extensión no pude simpatizar con ninguno. Entiendo que los secuestros en México en esa época eran cosa de verdadero terror. Como mexicana que le tocó vivir eso, entiendo la seriedad y el miedo que todos tuvieron porque fue la época en la que no importaba de que estrato social eras, te podía tocar. Sí apruebo que nos mostraran cómo ésta familia rica e influyente tuvo un choque de realidad cuando uno de ellos fue secuestrado y desaparecido, pero no fue suficiente para simpatizar.
Todos los personajes tienen que enfrentar el duelo, y claro, es diferente para cada quien, pero no pude evitar cierta resistencia porque al final de cuentas ¡eran una familia rica! El resto de los familiares pudieron darse el lujo de huir a lugares como Texas, Estados Unidos, incluso España. Y aunque no eran lugares ideales, el solo hecho de poder huir ya es suficiente. En todo caso, me interesa más la historia de las empleadas domésticas, que se vieron afectadas por estos sucesos. ¡Se las llevaron y luego botaron! Y claro, lamento que la familia Arteaga tuviera que pasar por ello, es un evento horrible, pero que botaran a las criadas que los cuidaron toda la vida... bueno, no les suma puntos.
Una cosa peculiar es el idioma. Aunque el autor es mexicano y escribe en español, decidió publicar este libro primero en inglés. Supongo que además de ser una estrategia de marketing, le aportaba más beneficios o más alcance, pero me hubiera gustado leerlo en español. No estuvo mal el inglés, pero no sentí que aprovechó el idioma como debió, es decir, todo estaba bien escrito, solo el tono diferenciaba las voces narrativas, ¿dónde quedaron las abreviaciones para una mexicana sin educación que tuvo que aprender inglés? Por decir un ejemplo.
En fin, fue entretenido, y quizás faltó más de mi atención para apreciarlo como se debe, pero por el momento, no es de mis lecturas favoritas. A pesar de ser corto, sí me costó terminarlo, aunque no lo parezca.