Tras el fin de la Edad de las Fábricas el mundo cambió completamente. El ser humano llevaba demasiados años haciendo caso omiso a las señales que la propia Panga, la tierra en la que habitan, les enviaba: algo estaban haciendo mal. Con la toma de consciencia de los robots, y la lucha de estos por vivir su propia vida, teniendo libre albedrío, los humanos deciden repartirse el mundo y empezar de cero, una parte para ellos, reconstruida y respetuosa con el medio ambiente, y otra parte para los robots, en medio de la salvaje naturaleza. En este contexto, le monje Dex vive una apacible vida en un monasterio, sin embargo, esta tranquila y monótona vida la siente descafeinada, necesita saber más del mundo, de ese territorio abandonado por las personas, de todas esas especies y lugares que nunca ha conocido y solo conoce por los libros. Las andanzas de Dex como monje del té no tardarán en llevarle a la frontera de estas tierras, donde pronto conocerá a Onfalina, un robot que desea descubrir la vida humana y los deseos de esta.
Conforme más me adentro en este tipo de ciencia ficción agradable, acogedora y pacífica, habitualmente llamada cozy, más confirmo que es un subgénero que me encanta. Son historias agradables y tranquilas, que muestran una vida humana avanzada y empática, mezclada con los avances tecnológicos más increíbles. Ponen al ser humano en ese punto intermedio entre el progreso y la evolución en lo tecnológico y el respeto al medio ambiente y a los demás. Ese punto utópico, que transmiten las páginas de “Monje y robot”, son una delicia para el lector. Y pese a que no hay ausencia de dilema en las vidas de estas personas y en sus expectativas o frustraciones ante esta, sí que han encontrado una manera sana y justa de relacionarse con los demás y con sus propias emociones.
Creo que Becky Chambers expresa a la perfección este sentimiento de empatía hacia los demás y hacia el entorno a través de la relación entre le monje Dex y el robot Onfalina. Me ha encantado descubrirles, verles tan opuestos el uno de le otre, con un nivel de razonamiento y una naturaleza tan distintas, pero consiguiendo no solo hacerse entender por el otro ser, sino también llegando crear cierta sintonía en su forma de pensar y sentir. en su forma de pensar y sentir. A veces Onfalina daba una lección de vida a Dex, a veces era le monje quien le enseñaba algo a Onfalina, pero el intercambio vital y cultural enriquece a ambes dos, la mezcla y el acercamiento a los demás nos enseña cosas y también nos muestra que no somos tan diferentes después de todo, y es un poco lo que he sentido asistiendo a la forja de la amistad entre Dex y Onfalina. Me han gustado mucho les dos personajes principales, pero debo admitir que he sentido un cariño especial e instantáneo por Onfalina, es de esos personajes que no olvidas, sin lugar a dudas.
Me ha sorprendido gratamente lo extenso y exquisito que es la construcción del mundo que nos presenta Chambers, mucho más rico, complejo y detallado, pese a estar pensado para historias cortas, que el que me he encontrado muchas veces en obras más largas o, incluso, en sagas. Y es que esto es esencial para conseguir adentrarse en este mundo agradable y tranquilo, lleno de charlas profundas y enriquecedoras, en una ambiente siempre sosegado. El hecho de que el mundo esté diseñado al detalle, hacía que por momentos me transportara a esos lugares llenos de verde y momentos cotidianos. “Monje y robot” tiene una aura agradable y confortable, que te hace sentirte como en casa, una historia que te llena de esperanza al mostrar la cara amable del ser humano, y la posibilidad que aún tiene este de cambiar, de reparar el daño creado, y aprender, por fin, lo que de verdad importa.
“Monje y robot” junta en un solo volumen las dos novelas cortas que completan esta historia “Salmo por quienes se construyeron en la naturaleza» y «Plegaria por la timidez de los árboles”, y siento que ha sido un acierto total que la editorial haya decidido unirlas, porque sin la segunda novela, siento que me hubiera dejado la sensación de quedarse a medio camino, sin embargo, leerlas una detrás de la otra la hace parecer una novela más larga y completa. Después de esta reseña está de más que lo diga, pero pienso hacerme con todo lo que se publique en español de Becky Chambers, tiene una seña distintiva que no todo el mundo consigue y me ha cautivado.