Novela número trece de la saga Gor y una aventura entretenida que se ve empañada por la misógina filosofía de su autor.
Hace tiempo, y por curiosidad, comercé a leer las novelas de Gor. Por alguna razón esa mala fama que tenían me llamó la atención y quería saber de primera fuente qué tan excentricas podían llegar a ser, por lo que leí los primeros cinco libros encontrándome con dos de ellos derechamente malos y otros tres bastante entretenidos, más la mayoría de seguidores de esta saga llegaban al consenso de qué a partir del libro siete era donde las cosas comenzaban a torcerse. Por lo que tras sentir que con los primeros cinco libros había leído suficiente de Gor decidí saltarme directamente a un libro más avanzado por lo que tomé el que más me llamó la atención, que resultó ser este, Exploradores de Gor.
Acá continúan las aventuras de su protagonista recurrente, Tarl Cabot, quién intentará descubrir los secretos que guarda un anillo de aparente procedencia Kurii, los enemigos de Los Reyes sacerdotes, lo que lo llevará a adentrarse en la peligrosa selva Goreana, un lugar que hasta ese entonces permanece en gran parte inexplorado.
Para calificar esta novela haría una pequeña diferenciación de lo que es la trama, que a mi opinión merece 3 estrellas, y la repetitiva y cansina filosofía sexual (macho dominante-mujer esclava y sumisa), que su autor intenta colarnos cada tres o cuatro párrafos, que a mi opinión merece la calificación mínima. Por lo que por consenso y tratando de ser lo más justo posible término por darle dos estrellas a la novela. Y es que si dejáramos de lado esa repetitiva filosofía sexual del autor la novela sería en verdad muy disfrutable, con partes que me recuerdan a clásicos de Verne y una buena batalla final contra los terribles Kurii que logró infundirme esa pequeña dosis de adrenalina que te hace sentir que la lectura, al menos, valió la pena. Los giros de trama son constantes y la cantidad de embrollos en los que se mete el protagonista logran mantenerte interesado.
No obstante, vuelvo nuevamente a aquello que arruina la novela y que la arrastra a un extenuante pantano del qué a ratos pareciera que no escapará, la filosofía sexual de Norman. En las primeras novelas, exceptuando el libro tres, "Los nómadas de Gor", el autor solía colar su filosofía acorde a los hechos y en sintonía a lo que iba sucediendo, por lo que por lo general se hacía llevadera y se lograba comprender como parte de este mundo ya que tenía su lugar justificado en la trama... pues bien, acá en esta novela no. Sí sacáramos ese 30% de la novela amo-esclava el libro funcionaría igual, e incluso mejor. Es que acá Norman ya raya directamente en la misoginia, con escenas hacia mujeres que en cualquier mundo civilizado se calificarían de maltrato y degradación, con sexo forzado y felaciones nada placenteras de leer... Y sí, sabemos que hoy en día hay novelas eróticas con éxito que llevan las cosas hasta el mismo punto e incluso peor. Más, si entramos en escenas que podríamos calificar derechamente de violación y que tienen como autor del hecho a nuestro supuesto valeroso y noble protagonista, entonces es que hay algo que no va bien...
Pero en fin, tampoco quiero alargarme demasiado. En general una aventura que me pareció entretenida pero que se ve arruinada por la torcida filosofía de su autor, si la sacaramos sería una mucho mejor novela.
A menos que quieras entrar realmente en el mundo de Gor, no la recomiendo.