Me sorprende sinceramente la alta calificación que tiene Etéreo, considerando las múltiples fallas que presenta tanto en estructura como en desarrollo. La historia carece de consistencia, especialmente en torno al conflicto principal: el supuesto peligro que rodea a la protagonista, Victoria. Aunque constantemente se recalca este peligro, nunca se siente real. A lo largo del libro, los personajes parecen tener todo el tiempo del mundo para ir al cine, asistir a cumpleaños, salir a citas o ir al trabajo, restándole urgencia y credibilidad al conflicto.
*SPOILERS*
Los personajes están pobremente desarrollados. Victoria, cuya lucha principal es la falta de amor propio y el conformismo, jamás encuentra un desarrollo real ni introspección. Cuando por fin intenta hacer algo por sí misma, la solución parece resumirse en "estar con un no humano", como si eso bastara para resolver todos sus problemas, sin ningún análisis real detrás. Su personalidad sarcástica, usada como escudo emocional, termina siendo tan repetitiva y mal implementada que en lugar de empatizar con ella, termina cayendo en lo caricaturesco.
En cuanto a Caleb, su supuesta falta de habilidades sociales resulta incoherente. Creció rodeado de compañeros que sí las tienen, vive con ellos, y aun así se le presenta como alguien torpe y desconectado del mundo. ¿La causa? Un aislamiento que apenas se menciona y nunca se explora. El lector simplemente debe asumir que es así y ya. No está mal que se plantee un personaje así, lo que falla es que no se le da sustento o coherencia a su actitud.
Los personajes secundarios son completamente inmemorables. Aparecen y desaparecen según lo requiera la trama. El POV de la amiga se vuelve irrelevante, reducida a fondo decorativo; el hermano de Victoria desaparece de la historia tras la llegada del bebé. Y justo ahí entra uno de los arcos más forzados: el del bebé. (Si necesitas meter un bebé para crear escenas cozy, quizá es momento de replantearte la historia); bebé, que por cierto, de repente sabe moverse por una fábrica y encontrar documentos clave. Todo es demasiado conveniente.
El villano es débil, carente de presencia o amenaza real. ¿Sus motivaciones? Una voz que le habla. Tal vez eso se desarrollará en el siguiente libro, pero después de 500 páginas es triste que no haya un antagonista sólido o al menos bien motivado.
Las coincidencias forzadas están por todos lados: justo cuando Victoria y Caleb admiten lo que sienten, aparece el gemelo malvado; se pelean Victoria y Caleb, y ella queda al borde de la muerte (pero no tanto, porque hay que acelerar la reconciliación); no saben cómo entrar a la fábrica, y el bebé tiene la habilidad justo para eso. Y cuando la quieren matar , el gato la salva, de una forma muy poco conveniente. Porque claro, qué mejor que un gato para resolver el clímax de una escena. Todo es tan oportuno que resulta inverosímil.
Además, los momentos serios pierden todo el peso cuando se vuelven caricaturescos. La supuesta reconciliación emocional entre Caleb y su hermano, después de años de conflicto, se resuelve porque Victoria los pone a hablar mientras un bebé y un gato los “amenazan”. Es tan absurdo que cuesta tomarlo en serio.
La narración, además, es exasperante. Todo está sobreexplicado y repetido. Se subestima la inteligencia del lector al recalcar constantemente lo que ya se ha dicho o insinuado, sin dejar espacio a la interpretación o reflexión.
Por último, el romance. Aunque parte del clásico cliché del chico malo y la chica extrovertida, no logra enganchar. Es insípido, superficial, y termina opacando lo poco que había de misterio o tensión en la trama. El peligro nunca se siente real porque es más importante jugar “yo nunca nunca” o irse de cita.
En resumen, Etéreo es una historia con mucho potencial, pero con una ejecución pobre. Su falta de profundidad, estructura y coherencia argumental hacen difícil conectar con la historia o sus personajes. Y para colmo innecesariamente larga.