De nueva cuenta extrañaba leer sobre Rin Okumura y compañía, sin embargo aunque este tomo se enfoque en darnos varios datos importantes, no sucede nada relevante con respecto a la trama principal que se inició en el tomo anterior.
Suponía que habiendo cinco misterios todavía por resolver, la trama se enfocaría en ello, pero se han visto muy resumidos en su desarrollo, prácticamente el último es el que mayor importancia tiene y el que resulta más interesante, ya que finalmente podemos ver participar a Konekomaru de una manera más activa, es él quien hace reaccionar a todos para que trabajen en equipo diciéndoles sus fortalezas y debilidades y lo importante que es trabajar en equipo para lograr su objetivo.
Esto me ha tomado por sorpresa y siendo un personaje que siempre había quedado a la sombra de Bon y Shima, me agrada mucho que pueda destacar y se vuelva un personaje que aporte más dinamismo a la trama.
Rin es un personaje que se preocupa mucho por la gente que esta a su alrededor y aunque ha tenido que sobre llevar el hecho de que por ser quien es lo estén juzgando y viendo con recelo constantemente, esto no cambia en nada que siga ayudando a quien lo necesite, es en este tomo cuando podemos ver que los demás le tienen mucho aprecio, lo tienen en cuenta y se preocupan por él, vemos que hay mucha amistad y de que hasta pueden hablar de cosas tan triviales, lo que es un muy buen cambio como consecuencia de todo lo que han estado viviendo.
Por otro lado podemos ver que Yukio sigue en las mismas, cargando con todos los problemas y preocupaciones, pero ahora debido al encuentro que tuvo con Todoh, sus dudas se incrementan y el hecho de que lo manden a llamar a una reunión con los altos mandos para interrogarle por este encuentro no ayuda mucho.
En esta reunión podemos ver un poco de la interacción que hay entre Ángel y Lightning, y tengo que decir que no me esperaba para nada que Lightning fuese un mero acompañante del paladín, si no que goza de una muy buena fama como exorcista, tiene una gran influencia a tal grado que lo dejen tomar decisiones importantes como en la manera de llevar las reuniones y que Ángel este de acuerdo con ello. Esta claro que ellos dos se llevan muy bien y que Lightning es quien hace las estrategias, por lo que ansío saber más de este personaje que me resulta interesante, tanto por lo que falta saber de él como por las interacciones que hay entre ellos, que forman un duo bastante poderoso y talentoso por lo visto.
Un bonus extra es que este tomo trae dos fichas con datos de estos personajes y resultan tan dispares que resulta divertido leerlas, aunque tengo que decir que la información de Lightning no es del todo favorecedora, pero aún así no deja de ser uno de mis personajes preferidos.
Por otra parte, hay un aspecto en esta reunión que una vez mencionado te hace estar más pendiente de todos los personajes, intentando descubrir cuál sería el que encaja en estas circunstancias, y aunque tengo mis sospechas, espero llevarme una sorpresa.
Ahora bien, Mephisto tiene un capítulo bastante particular, con una narración diferente, que en un principio me ha parecido extraña pero que hila de manera conveniente la historia, claro que solo crea más preguntas pero también te da una perspectiva diferente y de cuáles son las motivaciones de cierto personaje que lo harían actuar de cierta manera para conseguir las respuestas que tanto desea. Mephisto sigue siendo todo un enigma y esta claro que no mostrara todas sus cartas, es un personaje del cual nunca sé qué esperar y me encanta.
Ahora lo que acontece en la vida de estudiantes de los personajes es acudir a un festival del instituto; que tiene unos cuantos toques en su decoración muy parecidos al Día de los muertos, acá en México, un detalle que me ha gustado mucho; es en esta parte donde habrán algunas sorpresas, así como una interacción algo peculiar entre Shiemi y Rin, lo que provocará querer saber si finalmente ella admitirá si siente algo por él, puesto que esta claro que todos los demás saben que a él le gusta, lo cual resulta un tanto divertido, ya que lo apoyan cada quien a su manera.
Si en un principio Shiemi no da señales de enterarse de nada, al final gracias a Paku se da cuenta de lo que podría estar sintiendo. Sin embargo esta claro que una confirmación más precisa, que no deje lugar a dudas, sería lo más adecuado a pesar de las últimas frases de este tomo.
Que por cierto Kazue Kato ya estaba alargando mucho esta situación después de emocionarnos una vez terminado el enfrentamiento con el rey de la inmundicia, y aunque en este tomo también sucede algo similar, por fin vamos teniendo un buen progreso y es de agradecerse mucho.
Un final que involucra a un personaje en un aspecto que no había considerado y que me ha tomado por sorpresa, aunado a la intervención de otro que sigue resultando un misterio, por lo que no tengo ni idea de que podrá suceder en el siguiente tomo, porque por lo visto involucrará a personajes nuevos y tendremos la oportunidad de saber más de algunos que aun no hemos podido conocer del todo.