3'5 Estrellitas. Con éste concluyo la trilogía de los Hombres de Roxbury House, que me ha dejado más satisfecha de lo que pensaba. Si bien es cierto que el primero fue el libro que más me gustó, los siguientes están muy bien, pero el segundo me resultó algo más soso, y este me último me ha gustado más, pero con demasiados altibajos a mi parecer.
"Indómita" es el tercer y último libro de la serie. Admito que desde el primero, es al que más ganas tenía, porque conocíamos a los protagonistas y les veíamos el potencial, y realmente Rourke y Kate son muy buena pareja, cuando se llevan bien.
Lady Katherine Lindsey es la hija mayor de un conde borracho y ludópata. Durante unos años ha tenido que trabajar para Hadrian St. Claire, como modelo para sus fotografías. Ahí es como Patrick O'Rourke, un duro escocés hecho así mismo, la conoció en un escaparate y decidió hacerla suya.
Kate es guerrera y beligerante por naturaleza, no es una sufragista como Callie, pero tiene opinión propia sobre los hombres y el matrimonio y querer algo para luego perderlo ha forjado su carácter y su decisión de permanecer toda la vida soltera y espantar a sus pretendientes.
Patrick O'Rourke es el tercero de los amigos de Roxbury House. Rourke era un escocés que una vez huérfano, acabó en Londres, viviendo en la calle con una banda de niños, ladrones y carteristas. A los trece años, una de sus víctimas fue el primer ministro Gladstone, que lejos de dejar que se pudriera en la cárcel, vio potencial en él y se lo llevó a la escuela de Roxbury House, donde conoció a Hadrian, Gavin y Daisy y se hicieron mejores amigos. Con los años Rourke trabajó en un montón de oficios, desde boxeador hasta de oficial en el ferrocarril, hasta que pudo ir comprando acciones, y de ahí a hacerse muy rico y poseer una compañía de trenes.
Patrick es ahora un nuevo rico, pero el dinero no es suficiente en una sociedad cruel, donde no dejará de ser vulgar y nada refinado, y donde no es un caballero. Lo único que le falta a Rourke para ser aceptado es casarse bien, con alguien de sangre azul, y cuando conoce a Kate, la doncella de hielo, sabe que es la elegida y comenzará la cacería.
Kate tiene fama de mujer difícil, ha plantado a varios pretendientes y su lengua es mordaz. Durante un baile, Kate y Rourke se conocen, cuando él la "rescata" de varios pretendientes pesados y la obliga a bailar con él. Rourke es muy distinto a todos los hombres que Kate ha conocido, no es guapo en el mejor sentido, pero sí muy muy atractivo, y tiene algo que a ella le atrae.
Porque ése es el quid, ambos se atraen mucho, pero son demasiado orgullosos y cabezones para demostrarlo. Kate no desea enamorarse y no se lo pondrá nada fácil a él, de hecho, sus primeros encuentros son algo desfortunados, cuando vayan descubriendo varias bromas pesadas. Hasta que una de ellas los acabe separando durante dos años.
El libro comienza más o menos a la vez que el primero, pero acaba mucho después que los otros dos. Patrick no ha olvidado la última humillación sufrida, pero sigue obcecado con casarse con Kate, y cuando vuelve a Londres, esta vez no habrá escapatoria. Pondrá a Kate en una situación tan comprometida que deberán casarse y para poder domar a su esposa, Rourke aprenderá las artimañas que le enseñará "La fierecilla domada" de Shakespeare, un libro que le han regalado sus amigos.
Una vez casados, Rourke se las hará pasar canutas a Kate, y ella aguantará y se defenderá con uñas y dientes, hasta el punto de que Rourke quede embelesado ante una mujer tan valiente. Irán juntos al decrépito castillo que Rourke posee en Escocia, y allí le demostrará de lo que está hecha.
A ver, el libro está bien, cuando los protagonistas se llevan bien, de hecho, cuando se aman, me han regalado de las escenas más bonitas que he leído. El problema es que pasan demasiado tiempo regañados, discutiendo y a la defensiva, como el 80% de la novela es así, y no lo disfruto; sobre todo de una escena que creo debería haber sido eliminada. Lo siento, pero un libro romántico donde están todo el rato discutiendo, donde no son capaces de sentarse a razonar, donde se presuponen las cosas sin darle la oportunidad al otro de explicarse, no me termina de gustar. Y habrá una serie de malentendidos que no me han parecido necesarios para continuar con la novela. Pero repito que lo malo del libro ha sido esa falta de comunicación.
Por lo demás, el libro está genialmente escrito y estoy segura de que leeré más libros de Hope Tarr porque su estilo me ha convencido. Los protagonistas realmente me han gustado, pero cuando son razonables y se quieren. Lejos de esa estampa de hombre duro, Rourke es un hombre muy bueno y dulce y beberá los vientos por Kate, cuando ella se deja.
No creo que deba contar mucho más, realmente esto es lo que nos encontramos en la novela y en general los títulos les vienen que ni pintados a los tres libros. Esta ha sido mi incursión en Hope Tarr y me ha gustado lo que he leído. La pena es que éste broche de serie podría haber sido mejor, si se hubiese llevado de otra manera.