São contos ousados, onze socos no estômago, em que o ambiente familiar e as relações íntimas são palco de frustrações, temores e perturbações; de amores profundos e grandes esperanças. O primeiro conto, “Árvore genealógica”, é um desafio ao leitor pela forma de afeto desvirtuada, uma reação perturbadora aos fatos, radicalizada e eivada de incompreensão. No entanto, o tom da coletânea é definido no conto que lhe dá título, “Não aceite caramelos de estranhos” ? a dor de uma ausência que nada pode preencher, a relação com uma realidade absolutamente incompreensível e inaceitável. Jeftanovic confere a variadas personagens em situações extremas sua voz terna e inconvenientemente franca. Prêmio de Melhor Obra Literária de 2011 pelo Círculo de Críticos de Arte do Chile. Editora : Mundaréu; primeira edição (21 fevereiro 2020) Idioma : Português Capa comum : 144 páginas ISBN-10 : 856825926X ISBN-13 : 978-8568259269 Idade de leitura : 16 anos e acima Dimensões : 21 x 13 x 0.8 cm
Andrea Jeftanovic is a Chilean writer. Born in Santiago in 1970, she is considered one of the most prominent authors of her country. She is the author of the novels Escenario de Guerra (2000) and Geografía de la lengua (Love in a Foreign Language, 2007), and of two volumes of short stories: No aceptes caramelos de extraños (Don’t Take Candy from Strangers, 2013) and Destinos errantes (2016). Of Jewish and Serbian ancestry, Jeftanovic grew up among three religions – Russian Orthodox, Catholic and Jewish. She studied sociology at the Catholic University in Santiago de Chile and in 2005 she finished a PhD in Latin American Literature at the University of California, Berkeley. Jeftanovic is not afraid of controversy, and sees art as ‘a space for moral experimentation’. She has received several awards, including the Chilean Art Critics Circle Award and the National Book and Reading Council Award. Her work has been translated into several languages and it appears in international as well as Chilean anthologies. Jeftanovic is a regular contributor to Quimera Magazine, Letras Libres, and El Mercurio. Theatre of War is her debut novel and her first book to appear in English.
Once puñaladas al corazón, once nudos en la garganta, once punzadas en el estómago. Incesto, infidelidad, vejez, muerte... Pérdidas. En los once cuentos se tocan (y trastocan) temas difíciles, dolorosos, de esos que preferimos callar y barrer bajo la alfombra. A pesar de su corta extensión (132 páginas), tardé demasiado en terminarlo porque cada cuento representaba mirar al abismo, mirarse a sí mismo. La brutalidad de los temas se suaviza (¿o intensifica?) con la hermosa prosa, llena de imágenes y frases memorables. Agradezco muchísimo la recomendación (y préstamo) de Kareve. Tendré que buscar más cosas de esta impresionante escritora chilena.
Me sorprendió para bien la prosa de Jeftanovic. Relatos cuyos contenidos son bien abyectos y que juegan muy bien con las voces narrativas torrentosas. Mi único problema es que el libro se hizo muy monótono precisamente porque todos los relatos estaban en ese plano y era como si cada fragmento pudiera ponerlo en otro cuento y no hubiera pasado nada.
Estos once cuentos giran en torno a un tema en concreto, la familia, que luego se irá ramificando para abarcar otras cuestiones como la infancia, la perversión, la maternidad, la paternidad, siempre atravesadas por la moral.
Los cuentos de No aceptes caramelos de extraños llaman la atención desde el inicio, desde el momento en que uno comienza a leer. Andrea Jeftanovic tiene una prosa muy, muy particular. Logra construir relatos excelentes, más allá de que, a pesar de tener un nivel relativamente parejo, algunos me hayan gustado más que otros. Por ejemplo, el cuento inicial “Árbol genealógico” es una gran manera de empezar este libro, porque de entrada nos permite reconocer a qué apuntarán los demás. En el mismo vemos la relación incestuosa entre un padre y una hija. Aquí se empieza a vislumbrar lo que será el elenco de personajes vulnerados, perturbados, un tanto siniestros y con una gran profundidad psicológica que protagonizarán todos los cuentos de este libro.
En cada uno de los relatos siempre hay personajes que se relacionan de alguna u otra manera con otros, y ese vínculo siempre desafía las convenciones sociales establecidas que comúnmente conocemos como moral. Además del tema mencionado antes en “Árbol genealógico” los otros relatos también trabajan sobre cuestiones controversiales, si se quiere, como por ejemplo los consabidos celos entre hermanos pequeños, entre el hermano mayor que ve cómo su reinado infantil se ve amenazado por la llegada de un hermanito. Son temas que forman parte de nuestra naturaleza como personas, que muchas veces son ocultados o por lo menos es lo que se intenta. Jeftanovic los saca a relucir, los pone en primer plano y los utiliza como los ejes argumentales que predominan durante todo el libro.
Nuestra vida está atravesada por la moral indefectiblemente. Actuamos según convenciones, y si alguien lo hace de una manera contraria u opuesta a lo que conocemos como lo correcto entonces seguramente tendrá una represalia. Quizás no de forma legal como lo sería ir a la cárcel, por ejemplo, sino también como una suerte de castigo social; discriminar, apartar, dejar de lado. Como el acto de escribir y la literatura en sí es una actividad humana está sí o sí influenciada por la moral o, mejor dicho, podríamos decir que la moral es un tema interesante a tener en cuenta a la hora de escribir algo. Es interesante porque genera debate, confrontación de opiniones y pensamientos. En ese sentido, No aceptes caramelos de extraños hace un excelente tratamiento de este tema porque en ningún momento hace una bajada de línea; nunca nos dice esto está bien o esto está mal. Probablemente por esa razón, por el hecho de no hacer un juicio de valor sobre las cosas que está relatando, el libro puede llegar a chocar, a resultar bastante fuerte. Ya desde el principio la autora decide iniciarnos en la lectura de estos relatos con uno que particularmente es muy polémico, muy controversial: el ya mencionado “Árbol genealógico”.
Los primeros cinco o seis cuentos fueron los que más me gustaron, los que más me impresionaron. Seguramente por la originalidad de los mismos, por lo diferente en su escritura y construcción. Más allá de que considero que el libro en general tiene un nivel muy bueno, bastante parejo en promedio, también me parece que estos primeros relatos fueron los mejores y que los siguientes decayeron un poco. De ninguna forma fueron malos, todo lo contrario; lo que quizás ocurre es que los anteriores habían sido tan intensos y tan potentes que los que vinieron después no consiguieron llegar a ese tan alto nivel. Quizás el problema haya sido que los cuentos iniciales dejaron la vara demasiado alta. Igualmente, todos los textos son, en general, de un gran nivel. Un tema tan interesante como la moral puede ser abordado de distintas maneras, y también se corre el riesgo de que en algún momento empiece a sonar repetitivo o, quizás hasta inconscientemente, el texto incluya una bajada de línea o juicio de valor que tal vez no había sido intencional. Por su capacidad como escritora, Jeftanovic consigue que todos sus relatos sean originales, que contengan algo por lo que destacarse. Convengamos que “la moral”, planteada así sin sus muchas ramificaciones u opiniones al respecto no es en sí sumamente original, pero en No aceptes caramelos de extraños la autora consigue dotar estos cuentos de un estilo muy propio, muy personal, que es lo que finalmente los podría describir como unos textos sumamente innovadores. Así, partiendo de un tema no tan singular, Jeftanovic logra construir unos cuentos muy interesantes por la vuelta de tuerca que al escribir literatura uno puede otorgarle.
En lo que generalmente leemos lo más común, por así decirlo, es encontrar narraciones en primera o tercera persona. Eso depende de muchas cuestiones, que más que nada tienen que ver con la propia historia que se está contando; seguramente haya novelas o cuentos que funcionen mejor con una primera persona y otros con una tercera. En el caso de No aceptes caramelos de extraños Andrea Jeftanovic recurre a la poco utilizada segunda persona. Es un recursos de por sí interesante, porque es algo distinto, algo que no es común ver. Es por eso que quizás a algunos lectores les resulte un tanto chocante esta forma de narrar, porque no tiene mucho que ver con lo que habitualmente leemos. En mi caso lo que me atrapó de este libro fue esa manera de narrar. En un principio descoloca un poco, pero con el correr de la lectura uno se va acostumbrando. Además, considero que esta elección fue completamente acertada. Con la segunda persona, cada personaje le habla, podríamos decir, a aquel otro personaje con el cual está teniendo esta relación quizás controversial o, también, con aquel personaje que hace a la historia en sí. Este libro habla sobre nosotros como personas, con nuestras distintas formas de relacionarnos con los demás. El uso de la segunda persona permite que estos vínculos se expongan de manera muy clara; para decirlo de otra forma, la relación está muy explícita porque es uno el que le habla al otro. La conexión es directa. Jeftanovic tiene una prosa muy interesante no solo desde esta perspectiva, sino que también tiene un estilo muy poético, que lleva a que a veces sea necesario releer la oración o el párrafo para captar la idea que nos quiere transmitir. Juega mucho con las metáforas, con las comparaciones y eso, en cierto punto, puede llegar a confundir. Pero lo cierto es que cuando uno entiende el concepto no deja de sorprenderse de su capacidad para escribir.
Los relatos que componen No aceptes caramelos de extraños son muy buenos desde muchos puntos de vista. Trata un tema como la moral de una gran manera. Con un estilo propio, la autora construye once relatos de un alto nivel, originales y bien llevados. Con este libro, Andrea Jeftanovic se perfila como una escritora con una impronta muy personal y distinta, original e innovadora.
Once cuentos incómodos y difíciles de leer por las temáticas abordadas: pederastía, incesto, muerte, infidelidad, envidia, abusos, abandono y desapariciones. Es más, diría que solo dos tienen un final feliz, todo lo demás es seriamente perturbador, pero está tan bien escrito que se disfruta un montón... aunque con algo de culpa.
Me gustó cómo Andrea abordó el tabú, volviéndolo hermoso, poético. Creo que es una maestra del lenguaje y de la redacción. En ese sentido, el cambio de narradores dentro de un mismo párrafo me confundió pero mantuvo alerta, entendiendo que estaba ocurriendo algo intenso y extraño para los personajes involucrados. Por lo mismo, a ratos se requiere prestar mucha atención para no perderse. O quizá fui solo yo, por haber leído este libro en un momento de bastante estrés.
Por último, destaco dos cosas: la amplia gama de sentimientos y emociones que nos entrega en sus relatos (cada protagonista está caracterizado en detalle y llegamos a conocerle y entender sus motivaciones, aunque no estemos de acuerdo con ellas), y el constante recurso a la naturaleza, que parece un personaje más y no solo el escenario de fondo en el que se desarrolla la trama.
"No aceptes caramelos de extraños" de Andrea Jeftanovic, once cuentos que le dan visibilidad a los miedos y perversiones de la modernidad, girando en torno a: la familia, la infancia, la sexualidad, el pasado, el incesto y la pederastia, con un estilo sobrio, buen ritmo de la prosa y una acertada dosificación de la información para mantener la expectación, despiertan la reflexión y hacen cuestionarse al lector sobre la moralidad imperante.
Uno de los descubrimientos más bacanes de este año para mi fue Andrea Jeftanovic. Este libro se compone de 11 cuentos donde el erotismo, los deseos prohibidos, el terror en lo cotidiano, la incomodidad y la aversión se combinan a la perfección a través de una escritura notable, metáforas bien construidas e historias que necesitan ser contadas. Andrea nos obliga a dejar atrás el tabú, a enfrentarnos a una realidad que suele estar oculta.
Não me atrai a ousadia de apropriar-se de temas pesados para causar medo e repulsa. Não acho que isso seja de fato ousado. Só causa desconforto. Um livro não fica melhor por ser simplesmente desconfortável. Dos onze contos dois foram interessantes para mim, A Necessidade de ser Filho e o que leva o título , Não aceite Caramelos de Estranhos.
A única coisa que me impossibilita dar 4 estrelas pra esse livro, é porque li num momento absurdo de ressaca literária, então foi muito difícil aproveitar.
Mas a escrita é uma obra de arte, completamente impecável! Tirando um conto ou outro, que não me tocaram, o livro é maravilhoso.
Una colección de once relatos que me ha dejado sentimientos encontrados. Lo que es bueno. Que la lectura de unos relatos te agiten tanto que horas después de acabar el libro sigas dándole vueltas a ellos y lo que ha dejado en ti como lector es muy bueno y es el poso que deberían dejar las lecturas. Sentimientos encontrados. ¿Me ha gustado el libro? Sí, mucho. Pero, y en contradicción con la anterior pregunta, ¿me ha entusiasmado? No. Pero, ¿lo recomiendas? Sí, por supuesto.
Once relatos que ahondan en los grises de las relaciones de pareja entendiéndose éstas en su sentido más amplio; matrimonios, sí, pero hermanos, amigos, amantes, padres e hijas, etc. Y ante una situación cotidiana, surgen temas incómodos o difíciles que ahondan en las zonas ocultas y calladas de la psicología humana. Vejez, celos incontrolables, incesto, muerte, paternidad y los horrores y fantasmas que producen ésta (tanto a padres como a hijos). El cuerpo como lugar de lucha y deseo.
Y todo explicado con una prosa cuidada y diáfana, controlando el lenguaje, exprimiendo conceptos y creando una prosa densa que invita a la relectura de párrafos para acabar de concretar y captar todo el mensaje. Es un libro de cuentos de lectura reposada por la propia naturaleza de los cuentos. No piden devorar uno detrás de otro, si no que hay que dejarlos en reposo y pensar en lo leído. He tardado varios días. La lectura de alguno de los relatos agota.
Son relatos violentos por lo que cuentas y por cómo lo cuenta, incómodos y que tocan temas molestos. Andrea Jeftanovic no suaviza el tema y, estableciendo un paralelismo con Mónica Ojeda, su estilo es hermoso, conceptual y por momentos poéticos.
¿Y por qué he dicho que no me ha entusiasmado? Porque he tenido la sensación durante la lectura de que algo se me escapaba. Culpa mía como lector. Es un libro que exige relectura en un par de meses para exprimir todo aquello que la autora ha comprimido en las oraciones.
¿Mis preferidos? "Árbol genealógico", "Marejadas", "La desazón de ser anónimos". ¿De qué van? A leerlos. Es mejor enfrentarse a estos relatos sin saber de qué van. Cada vez soy más contrario a sinópsis, trailers o explicaciones de qué van los libros. Prefiero entrar a ciegas y que me abofeteen sin ninguna qué me voy a encontrar. Ya se sabe que las expectativas las carga el diablo.
Leer once relatos escritos de manera prolífica y que enganchan desde su primera línea. A pesar de lo duro de cada uno de ellos: desde el incesto hasta la muerte del padre son tratados aquí con esa visión terrorífica que nos recuerda que la vida no es algo fácil para nada. El relato que da nombre al libro nos pone en la piel de una madre que ha perdido a su hija y cómo las escenas se van superponiendo hasta perder la total noción de la realidad. Un libro que parte con un cuento duro y que te prepara para lo que se viene. Andrea Jeftanovic es una gran escritora y deja punzante la sensación de estar rodeados y rodeadas del peligro. A pesar de que se nota el paso del tiempo (2012 primera publicación) no deja de entrever en todo momento que las pulsaciones sexuales pueden estar presentes en todos los momentos de la vida, a pesar de lo macabro que resultan a veces. Una lectura incómoda pero necesaria para entablar un diálogo con nuestra realidad.
una serie de relatos que pueden ser tan reales como fantasía pura, pero me inclino más por lo primero. Tenía la sensación de que trataría sólo de cosas terribles pero también hay mucho amor, nostalgia, rabia, risas. El primero y el último cuento están muy bien posicionados, creo ver un orden específico en el orden de éstos porque tienen dos caras o dos tiempos de una relación con la paternidad. Buenísimo.
Eu não faço a menor ideia do que pensar sobre esse livroooooooooooooooo ahhhhhhhhhhhhhhhhh A escrita da Andrea é fenomenal e entendo a proposta de balançar e realmente ser unheimlich, mas ao mesmo tempo fico me perguntando por que isso está fora ou dentro dos limites que aceito...???
O primeiro conto é de longe um dos que mais me fizeram passar mal e o último parece até que está em outro livro. Quando vc termina de ler não consegue entender como foi de um ponto a outro, mas ao mesmo tempo faz sentido mas ao mesmo tempo voce fica ??????? o que ta acontecendo, por que eu quero ler o próximo se isso é tão pesado?????
Acho que "A necessidade de ser filho" e "Miopia" são os que mais gostei por terem uma lapidação desde a escolha do tema até a maneira como é construída.
Sobre a versão física: Gostaria que a Editora tivesse escolhido outra fonte ou disposição cartela de cores na 4a capa pois quem tem algum problema de visão tem dificuldade em ler como está e tem dois conceitos sendo explicados que são muito importantes para a compreensão do livro.
PS. Nem de longe a nota consegue traduzir o que é esse livro
Contos que vão do estranho, insidioso, perverso, ao absolutamente desinteressante e francamente apelativo. É triste inclusive que isso aconteça progressivamente ao longo do livro. Se o primeiro texto é uma narrativa francamente enervante sobre incesto, um dos últimos contos do livro, 'Miopia', quer falar de abuso sexual infantil da maneira mais rasa e pretensamente complexa -ou apenas complicada-, que vi nos últimos tempos. Bom, mas não justifica o hype, como geralmente acontece.
Onze contos, onze socos no estômago. Parece mesmo que Andrea leva alguns conceitos psicanalíticos ao extremo. Os primeiros contos são de uma ousadia desconcertante, precisei respirar fundo entre eles.
La lectura de cada uno de los cuentos reencarna el pasado y lo liga de forma sintomática a cada palabra. El cuerpo es el hábitat de los personajes, junto con las dolencias, deseos y desilusiones que traspasan hacia el lector. Hay que estar relajados de moral para apreciar la vastedad de la calidad artística de cada relato.
Que valor hay en una obra que logra estremecerte así. Me encanto. Mis cuentos favoritos: Árbol Genealógico, Primogénito, y No aceptes caramelos de extraños.
La narración es buena, pero un poco vaga para mi gusto. En ocasiones me parece que las palabras están bien acomodadas mas uno debe prestar mucha atención para comprender por completo la idea.
No aceptes caramelos de extraños. (176 págs.) Andrea Jeftanovic, Chile. Ganó el Premio del Círculo de Críticos de Arte de Chile en 2011, como la mejor obra literaria.
Juega mucho con las metáforas, con las comparaciones y eso, en cierto punto, puede llegar a confundir Un libro que deja claro una vez más, que una de las funciones de la literatura (y del arte, en general) es el cuestionamiento y la exploración de los límites de la psicología humana, temas todos muy controversiales, temas incómodos, pero pues temas reales, temas de las noticias y periódicos en la sección amarillista o de alarma. Como por ejemplo: Incesto, pérdidas y duelos mal tratados, asesinato, mentes enfermas, homosexualidad, la monotonía, los chats cibernéticos, las historias de los malos ejemplos que se repiten, el amor entre desconocidos, las distracciones que acaban en desgracias, los raptos, el abuso… y el último el caso de los enfermos terminales, que me pareció el más “tranquilo”. Algo para salir de la esfera de bendiciones en que vivimos … y valorarlas con más intensidad. Algunas frases, que no representan el sentido del libro pero me parecieron buenas.
“He sentido celos de esos volúmenes que apilas en el velador, de ese mundo que fundas con ellos, tan lejos, cuando tus ojos se prenden y sonríes sin advertirlo o arqueas las cejas cuando cambias la página.”
“Hay una edad en la que una mujer se recluye, ya no vibra en la mitad de la calle, pero si te acercas, exuda una fuerza interior que te deja mudo. Así te veo, custodiando un fuego ancestral y yo persiguiendo las chispas.”
“Mi padre hecho de cosas por decir.”
Pasaje de No aceptes caramelos de extraños Andrea Jeftanovic Es posible que este material esté protegido por copyright.
Conjunto de once relatos que abordan temáticas perturbadoras como el incesto, la pedofilia, el abuso, la muerte.
Escritos con una amalgama de realismo y de ensoñación, con una prosa que mediante un uso efectivo de recursos narrativos y poéticos logra configurar historias crudas, de belleza inquietante.
Voces narrativas en primera y segunda persona mayoritariamente, que se despliegan a modo de confesiones, de revelaciones, de recuerdos, de indagaciones descarnadas en la interioridad de los protagonistas, en sus deseos, miedos, heridas y desajustes.
Relatos donde fluyen las pulsiones básicas: el eros y el tanatos enraizados en la experiencia humana que tensionan, sacuden, interrogan y cuestionan de una u otra forma, el ordenamiento social y sus instituciones.
Literatura que se atreve a incomodar y a generar reflexión sobre aspectos controversiales, pero humanos, demasiado humanos.
Once relatos. Eso compone este libro. Once narraciones truculentas, llenas de violencia en todas sus formas. Una espiral que te engulle y te devora desde las entrañas. Porque así es como está escrito. Así es como debe ser. La autora habla desde el estómago, aúlla entre los párrafos. Toca las teclas que la sociedad no quiere escuchar en público. Pero, ¿Qué sucede dentro de sus cabezas? ¿Cómo sería entrar en la mente de personas perturbadas, enloquecidas, desesperadas, enrabietadas?
Estos once relatos son once joyas narrativas enterradas en el subsuelo. El de la calle y el de nuestras cabezas. Llegar hasta lo más hondo y burdo de la condición del ser humano.
Cuando las letras te provocan inquietud, sorpresa, miedo, incomodidad, expectación, angustia, reflexión y debes masticar cada cuento para seguir adelante, pero no puedes abandonar el libro, estás ante una gran obra.
Eso pasa con “No aceptes caramelos de extraños”. En él, Andrea Jeftanovic escribe desde las vísceras pero con la cabeza bien puesta; en él se refleja la miseria y la perversión humana; la vida y la muerte en varias facetas; el alma y sus laberintos. No evade ningún grupo etario. La familia en todos sus estadios está presente en estos textos.
Si buscas un libro potente y provocativo, este es el indicado. Y te aseguro que las historias que encontrarás en este texto escrito en forma brillante, serán inolvidables.