Carlos Mendoza, amigo muy lector , me regaló en diciembre esta novela ganadora del Premio Alfaguara 2007. Yo no le hubiera dado el premio, pero yo no soy parte del jurado, ni se en que se fijan ellos. A mi la historia me pareció con demasiada arena, demasiado desierto, demasiada milicia, poco creíble y mal platicada. Claro que se trata de una obra que habla en parte del momento en que el Sahara español dejaba de serlo y si parte del relato ocurre en El Sahara pues tiene que haber desierto y si hay legionarios españoles, pues tiene que haber milicia.
Al final de la lectura, realizada en los días del ataque Israelí a la franja de Gaza, me quedé con una idea semejante a la que me deajaron las pelíículas sobre la guerra de Vietnam “ Regreso sin gloria” y “El francotirador” que describen el absurdo de la guerra y la manera como las vidas de muchachos románticos que van a hacer el servicio militar, pierden sentido al enfrentar la realidad de la guerra, de la obedicencia militar y la humanidad del enemigo, con el cual se mezclan y crean lazos de amistad y amor. En el francotirador, uno de éstos muchachos permanece en Vietnam y pasa su vida jugando a la ruleta rusa.
En la novela también algunos de los legionarios españoles se mezclan con el pueblo saharaui, se casan con sus mujeres y permanecen en ese país. Sin hablar del final para no arruinar una potencial lectura, diré que el libro platica la historía de uno de estos legionarios y su amor de seis meses en españa con una catalana. Nos quiere hacer creer el autor que ese amor de seis meses -con todo y ser juvenil y provocar un embarazo fallido- permanece veine años en la cabeza de una mujer bella y seductora, que se casa con el médico más brillante de su generación y que mas adelante separada de él, a causa de las infidelidades del médico, seduce al “soltero de oro” del hospital donde trabaja.
Esa mujer de una familia rica, con la vida aparentememnte resuelta, va a viajar , veinte años después, al Sahara a tratar de encontrar al muchacho que amó dos décadas atrás, antes de que él fuera legionario, se casara con una saharaui, perdiera un brazo y casi olvidara el español. En el viaje ella encontrará mil dificultades, rapto, picadura de alacranes, desierto, barrera linguistica, para al final...
Se podrá defender la novela y decir que mas que pensar en lo absurda que resulta la permnanencia de él en Africa y el viaje de ella, habría que hurgar en los motivos de uno y otro para llevar a cabo empresas tales. Él cruzando el desierto como parte del éxodo saharaui ante el ataque de los mauritanos, ella extraviada y a punto de morir por la picadura del escorpión...Concedamos, pero si la historia puede en algun momento parecer interesante al relatar las ausencias familiares del lado de él y los excesos proteccionistas de la de ella, lo que es desesperante es la manera de narrarla.
El libro abusa de la no linearidad como recurso narrativo. La historia inicia con la española en un hospital arabe, luego el legionario preso, después la huida de la española de sus raptores , la misma española como médico en Barcelona y asi .....la historia de amor en barcelona veinte años antes, etc, etc. La lectura se vuelve complicada pues de repente dos relatos consecutivos tienen meses de separación o días y en otra años, hacía adelante y hacía atrás. Cuando se quiere regresar a buscar un pasaje para releer un diáologo o ubicar un personaje cuesta trabajo. Hay pasajes intermedios, que al final salen sobrando, pues el lector ya ha ligado las historias.
Mientras leía el libro me imaginaba que el autor lo había escrito todo en orden cronológico, luego lo había partido en diferentes archivos y acomodado al azar, con excepción probablemente del último.
Lo más notable: el paso doble que da titulo a la obra y la nostalgía de la juventud pasada y de las vidas resueltas en nada. Como el Roberto de Onetti en su cuento “Bienvenido Bob”.