Compendio de anécdotas históricas narradas muy al estilo de la autora, y complemento perfecto para su otro libro similar, “Menudas historias de la Historia”. Cumple con creces el cometido de entretener, a la par que instruir sobre muchos capítulos históricos, algunos muy conocidos, y otros totalmente ignorados por mí. Perfecta conocedora del ambiente radiofónico, ha trasladado sus “píldoras”, emitidas en sus programas de RNE, al formato impreso.
Es una divulgadora nata, apasionada de la historia, y lo mejor es que sabe inculcar su saber de forma magistral. Yo me he divertido mucho leyéndolo, como me divertía escuchándola. Sólo le pediría que, en la medida de lo posible, aglutinara las historias de forma cronológica, para no dar tanto bandazo adelante y atrás en el tiempo.
Que nadie espere un estudio sesudo ni reflexiones complejas. Es lo que es: trocitos de historia para entretener y hacer algo más comprensibles pasajes del tiempo y sus protagonistas, que muchos profesores no nos supieron explicar con amenidad. Sólo eso, que no es poco.