(13ª lectura del #RetoRita)
Una de las mejores lecturas de este reto y una gran novela. El cuidado estilo de la autora, aparentemente simple, nos engancha a sus páginas tanto como la historia que nos cuenta. Dos protagonistas inolvidables, tan humanos como bien construidos, se rodean de una serie de secundarios igualmente creíbles en los que nada falta ni sobra. Aunque el título del libro sugiere una historia centrada en el protagonista masculino, Conor, lo cierto es que los dos tienen la misma fuerza para atrapar al lector y lo consiguen, lo que no es fácil en una novela. Las conversaciones entre ellos, en las que se van descubriendo el uno al otro, son geniales y nunca vacías de contenido.
Uno de los aciertos de esta novela, en mi opinión, es la estructura: incluir escenas flash-back que nos van contando el pasado de Conor desde niño para que podamos comprender su actitud, por qué está donde está y su forma de ser a medida que avanza paralelamente la historia del presente, en lugar de esperar a las típicas y extensas confesiones de los traumas casi al final del libro (y es que el chico tiene mucho que contar). Un recurso que no solo ayuda a enamorarnos de Conor y aporta interesante información sobre el conflicto entre la Irlanda católica y la Inglaterra protestante, sino que nos ahorra lo que podrían ser momentos demasiado lacrimógemos si él se lo contara a ella durante sus conversaciones, ya que su pasado es muy, muy duro. Un pasado que lo ha llevado a optar por una vida “sin ataduras, ni familia, ni compromiso” (cito a la autora). Poco a poco, a lo largo de las más de 400 páginas que enganchan sin remedio, Conor va aceptando sin quererlo esos tres lazos que se empeña en negarse a sí mismo y que implican directamente al corazón y a los sentimientos. Curiosamente, no es la protagonista femenina, Olivia, la primera en tocar el corazón de Conor, sino una de las hijas adoptivas de ella. Un detalle que me encanta y que considero también muy acertado. Él se convierte en un héroe para las niñas antes de que Olivia lo vea como tal. Aprovecho para destacar esos 3 personajes de 14, 9 y 6 años, que dan el toque de humor a una historia dura y complicada, la suavizan con su dulce ingenuidad y contribuyen a su avance con su infantil sinceridad en algunos momentos. Tres niñas que se comportan y hablan como corresponde a su edad, algo que no siempre sucede en las novelas.
“Un lugar para Conor” es un canto a la supervivencia, a la fortaleza interior del ser humano. Nos habla sobre todo de orgullo y altruismo, pero también de egoísmo (¿quién no lo es, en realidad?): exacerbado en el antagonista y moderado en la protagonista femenina, que hace todo lo posible para que Conor se quede en la casa con ella y así, poder conservarla y no tener que venderla. Ese es el conflicto principal, el que hace arrancar la historia, y a él se unen el personal de cada uno de los protagonistas y el de pareja, que deriva de los anteriores. Es un entramado perfecto y complejo que la autora consigue que parezca simple por la forma de contarlo y logra encontrar el punto de unión entre lo que se nos presenta como opuesto. Ella, cristiana devota, frente a él, católico excomulgado que ha perdido la fe; ella, aferrada a su hogar, a su tierra y a su familia frente a él, que ya no tiene nada de eso ni quiere tenerlo; una mujer bondadosa ante un hombre lleno de odio y amargura que se siente un traidor a su patria y a los que un día fueron su gente. Olivia también tiene dramas en su pasado (no tan graves como los de Conor, es cierto), pero los ha superado y sigue luchando día a día y enfrentándose con valentía y fe a los golpes que le da la vida. La lucha de Conor es literal: boxea para mantener el odio bajo control liberándolo en el ring. La fortaleza de Olivia, unida a su bondad, a su amor y al cariño de esas tres niñas que adoptan a Conor como su héroe serán las que de verdad consigan arrinconar ese odio y dejar espacio a la esperanza de futuro en el corazón de un hombre que se limita a sobrevivir en el presente. Una novela que recomiendo a cualquier lector y que considero imprescindible para las adictas a la romántica.