Tenía potencial para dar más de sí. Intenta usar una historia de viajes en el tiempo y presuntas brujas para lanzar un mensaje feminista, pero le falta fuerza. Y no solo eso, ya que tampoco está bien trabajado el vínculo entre las protagonistas.
En 1591, la protagonista es Geillis Duncan. Una joven que pasa sus últimas horas de vida en una celda a la espera de que se produzca su ejecución. Fue brutalmente torturada y sus atacantes decidieron acusarla de brujería. Desde 2021, Iris llega hasta ella para hacerle compañía y para darle su apoyo antes de que acaben con su vida.
Ni se transmite lo extraordinario que es su encuentro ni se específica claramente cómo es posible que algo tan increíble haya ocurrido. Iris es simplemente una excusa para que Geillis pueda darnos su testimonio. Hay datos que se repiten, desapego emocional en la narración y falta de profundidad en los personajes. En más de una ocasión, me dio la sensación de que la autora daba por hecho que teníamos que saber ciertos detalles de antemano. La familia de Geillis apenas es mencionada y el papel de sus agresores es difuso. Queda claro cómo fue el ataque que sufrió, el cual es totalmente injustificable, pero se da a entender que fue algo que se gestó con anterioridad a raíz de una serie de sucesos. Me hubiera gustado saber mejor el trasfondo de lo que sucedió y cómo esos malnacidos consiguieron que nadie condenara sus actos.
Iris es una mera espectadora, no me aportó nada y considero que hubiera dado igual si se hubiera omitido su presencia. En teoría, su objetivo es que, con pequeñas frases, deje caer que en el año 2021 el machismo seguía vigente. Lo malo es que no conocemos sus circunstancias ni cómo es exactamente su situación personal, por lo que es complicado comprender el hartazgo y desilusión que transmite.
El mensaje feminista es... ¿extraño? Puede que esa no sea exactamente el adjetivo a emplear, pero es que no queda claro. Supongo que se quiere decir que los hombres siguen saliéndose con la suya cuando cometen determinados delitos, pero no veo comparable lo que ocurría hace 500 años y lo que pasa en la actualidad (dependiendo del país, ya que no ignoro que en muchos lugares se siguen atropellando los derechos de las mujeres y de otros colectivos). Y los motivos que se dan para odiar a las mujeres... muy místico todo, no conecto con el hecho de darle un tono tan poético a un tema así.
Es una obra breve, pues supera por poco las 100 páginas, pero no se devora. Y el final también
es de libre interpretación en ciertos aspectos.
Puede que sencillamente no sea el tipo de lectura que a mí me fascina. No me convenció la forma de mezclar magia y realidad, pero puede que otras personas consigan entender mejor su propósito.