¿Qué persona no tiene en su vida una historia prohibida? ¿Algo que oculte y que lo considere reprobable aunque en realidad sea una venialidad? Esos son los límites que se marcó la autora cuando comenzó a investigar la disparidad común en el ser humano entre lo que considera vergonzoso contar sobre su vida y lo ignominioso del hecho. La gente oculta capítulos de su pasado, más por la forma como lo ha percibido y sentido que por la mayor carga de delito o desaprobación social del episodio en sí.
Lo que inicialmente debía haber sido material para un doctorado de Sicología, se transformó en una colección de relatos con los que la autora cambió su tesis y su vocación: acabó con ellos el doctorado de Literatura y logró con este libro el premio Casa de las Américas de literatura hispana en Estados Unidos.
Con su prosa ágil e irónica, con los giros y modismos que delatan la dualidad idiomática, y hasta con el erotismo más desbordado, la autora retrata también el interior del grupo social elegido, los residentes hispanos en la ciudad de Nueva York.
Saco un cassette de cinta magnética, lo introduzco en mi grabadora americana, cierro la tapa y doy al botón play. Se inicia la reproducción y una voz, latina, cubana, caribeña, familiar al fin y al cabo, empieza, con timidez al principio, a contar su historia.
Esa es la sensación que produce este libro: encontraste una voz, un testimonio, un secreto, alguien (parece ser) confía en ti. A pesar de ser un libro enfocado en caracterizar las comunidades latinas en New York, no pierde su esencia y sabor cubano. Sonia Rivera-Valdés, quien abandonó, según entiendo, la isla en sus tiempos mitológicos (aun antes del Mariel), conserva en este relato la fraternidad cubana de la palabra, su calidez, su infinitud y su barroquismo. Así se revuelque el señor Carpentier en su tumba, el barroquismo cubano vive, aletea y se perpetúa en cada relato erótico, en cada situación propia del sueño americano y en cada recuerdo y giro de la historia de estos personajes.
¿Cuántos cargamos una historia prohibida? Este libro es una confesión íntima que nos mueve por varios laberintos. Nueve historias aparentemente sueltas, conectadas por el hilo de la memoria, el exilio y el ser latino en un mundo voraz y veloz: neoyorquino. En conclusión, todos necesitamos ser escuchados.
"Doğru dürüst konuşamadığınız biriyle sevgili olmanın ne anlamı vardır ki? ... Bilirsiniz, ilişkiler soğuk alır, alerji olur, hatta bazen zatürre bile olurlar ve tabii ki hastalığın derecesine göre tedavi edilirler ya da edilemezler. ... İşte böylece, kalıcı olduğunu düşündüğüm bir limana varana dek, bindiğim geminin yalpalamasına izin verdim. ... Malecon’un güneşle yıkanan bu boyasız odasında, ikimiz de zevkten tükenene dek sözcüklerin büyüsüne teslim ettik kendimizi. Kırk yıl önce aradığım ve varlığından bugü ne dek asla emin olamadığım o mükemmel diyaloğu bul muştum sonunda. Bu öğleden sonrayı üç yıl önce yaşadık. Hâlâ da yaşıyoruz."
Te permite explorar áreas del pensamiento, en particular femenino, muy interesantes. Historias prohibidas, la mayoría vinculadas al sexo y la homosexualidad, temas proscritos en la Cuba comunista. Muy recomendable.
Los cuentos no son muy interesantes, obsesionados con el sexo, particularmente sexo homosexual. Pareciera que la autora tenía ganas de escribir slash-fiction sobre mujeres cubanas mayores que experimentan con su sexualidad pero como tenía suficiente talento logro que se considere literatura. No son malos, pero me parecieron realmente cortos de imaginación. Podría haber mezclado otros cuentos donde lo prohibido se relacionaba con algún otra cosa que no fuese la lujuria y se hubiera resaltado mas los cuentos en vez de todos parecerse.
The book was an interesting collection of short stories that were told to the narrator who was collecting forbidden stories for her thesis. Most of the characters were Cuban women, many of whom questioned their sexuality and have had relationships with both men and women.
Strangers confide their darkest secrets in a student’s sociology interviews. A bit like Jhumpa Lahiri’s Interpreter of Maladies by way of Anais Nin, with a Cuban twist.