Libro marginal al trabajo narrativo del gran escritor cubano; aunque marginal, el grito por la libertad sigue presente. "Adiós a mamá. De La Habana a Nueva York" consta de ocho relatos, cada uno escrito en un momento y lugar diferente de la vida del autor. Lo más sorprendente de esta recopilación póstuma es su recorrido, pareciese un viaje, un camino andado, una suma imaginativa que desencadenará en 'Final de un cuento', maravilloso relato/carta/acusación a un amante, a un "amigo", que será uno solo con el inmenso mar de los sargazos. Iré en orden y valga registrar aquí que, al menos en esta edición que poseo de la editorial Áltera, estos relatos vienen acompañados de un prólogo escrito por Vargas Llosa a propósito de "Antes que anochezca". En cuanto a los relatos 'Traidor' es veloz y directo como una conversación. Este relato bien lo sitúo en lo más recóndito de un hogar, a medida que avanzamos, conocemos la herida revolucionaria, conocemos cómo muchos hogares se fracturaron y escondieron por el régimen: el final es deslumbrante. 'La torre de cristal' es imaginativo y sofocante; aquí se exploran las complejidades de ser un escritor cubano dentro y fuera de la isla. 'Adiós a mamá' es hiperbólico y metafórico. Lo que más me gustó de este relato es cómo las cucarachas, los ratones y lombrices 8metáforas de los poderosos en Cuba) se apoderan no solo del cuerpo de la madre sino de todo el relato. El final de este cuento narra la necesidad cubana de huir a pesar del amor a su tierra. 'El cometa Halley' es propio del mundo narrativo de Arenas. Este excelente relato parte de la intertextualidad con "La casa de Bernarda Alba" de García Lorca: nadie puede conocer su fin. El rencor, el perdón, el erotismo y la cubanidad son llevados al límite aquí. 'Algo sucede en el último balcón' es acaso el relato más filosófico y personal de esta compilación. Basta observar un balcón mientras caminas por las calles de Centro Habana para darse cuenta que, como pájaros, todos anhelamos el deseo de libertad. 'La gran fuerza' es universal, mordaz y crítico de nuestra humanidad. Los relatos bajo el título de 'Memorias de la tierra' me sorprendieron; no conocía esta versión de Arenas: alegórico, utópico y galáctico. Me sentí el un cuento de ciencia ficción. Para terminar, 'Final de un cuento' es hermoso por cómo New York y La Habana se funden en una sola mediante la añoranza, el deseo y el arrepentimiento del amante. Hermoso relato que se intercala entre la segunda persona singular (casi que acusativo) y la primera persona en plural (afectivo). Sin duda en este último relato, Arenas y su lector ya se encuentran fuera de la isla y saben que nunca más van a regresar.