Es una gran novela, y muy bien narrada, además.
La historia que cuenta, tanto la ficticia, como el trasfondo histórico de los últimos años de la Kenia colonizada y la obtención de la ansiada y merecida independencia el 12 de diciembre de 1963 me han resultado interesantísimos.
Además, Thiong'o demuestra sus habilidades como narrador, no sólo en la construcción de personajes, que están trabajadísimos y presentan varias capas, lo cual, tratándose de una novela coral como la que nos ocupa ya es en sí mismo un mérito, sino en la estructura de la trama: hábilmente logra mostrarnos un panorama histórico y el pasado de los personajes en una acción presente que, en realidad, transcurre sólo en tres días. Y logra hacerlo con un uso muy hábil de la retrospectiva, sin que en ningún momento lastre el ritmo de la novela.
Hay que ser muy buen escritor para conseguirlo, como también hay que serlo para alternar puntos de vista, o pasar de una narración en tercera persona a otros pasajes en primera persona del plural, y hacerlo bien, logrando con ello que el lector se sienta más ligado a lo que cuenta, más partícipe.
Es una historia de amor, de muchos tipos de amor (a la tierra, a la pareja, a un ideal, a la tradición y cultura de tu pueblo), de traición, de muchos tipos de traición (a la patria, al movimiento, incluso a los seres que amas), de valor, de cobardía, de sufrimiento, de perserverencia, de odios enconados, resentimiento, esperanza... de pasiones humanas, al fin y al cabo. Pero sobre todo, es una historia que te hace plantearte qué es, realmente, la libertad, cuánto está uno dispuesto a pagar por ella... y si el sacrificio merece la pena, o si el resultado es el esperado.
Como he dicho los personajes están muy bien perfilados, y me ha fascinado cómo Ngugi Wa Thiong'o logra dar voz y pensamiento coherente a hombres, mujeres, ancianos, y a blancos, sin caer en ningún caso en el maniqueísmo.
Aunque, si tuviera que escoger algún personaje, me quedaría con el atormentado Mugo, paradigma del "héroe antiheroico", fuerte y vulnerable, cobarde y valiente... un oxímoron en sí mismo.
Y también con Mumbi, un personaje femenino que me ha parecido fascinante.
Así pues... ¿por qué no le pongo las 5 estrellas?
Porque pese a sus múltiples virtudes, y son muchas, no me ha parecido una novela redonda... durante mucho tiempo mientras la leía, notaba que me faltaba algo.
¿Y qué le faltaba para ser una novela redonda?
A mi juicio, y esta es una valoración absolutamente subjetiva (como todas las que hago, por otro lado), le falta corazón.
Es una novela que es todo cerebro, pero nada corazón.
Es brillante, lo ves desde el primer momento en que empiezas a leerla, te gusta, te interesa, incluso te mantiene intrigado por conocer esos secretos que ocultan muchos de los personajes, y que poco a poco se nos irán desvelando... pero no te emociona. Te mueve, pero no te conmueve.
No sé si soy capaz de explicarlo mejor, pero esa es la sensación que me ha transmitido.
En un principio creía que a lo mejor se debía al estilo sobrio, conciso, quirúrgico del autor... pero va más allá. Supongo que, para no resultar completamente parcial, el autor intentó distanciarse algo de la narración... pero acabó formando un muro con el lector que hace que difícilmente te subyugues a la historia, te entregues completamente a ella.
Intelectualmente te llega, hace plantearte y cuestionarte muchísimas cosas... pero no llega a emocionarte, conmoverte... no llega a las entrañas.
Y un detalle que me ha generado algo de rechazo, es como en varios pasajes de la novela se hace una normalización (e incluso uno de los personajes llega a oponerse a su crítica y cuestionamiento, por ser estos provenientes de la cultura colonial europea) de la ablación femenina. Que sí, que ya sé que era otra época, otra cultura... pero lo siento, es algo que me puede y que me hacía torcer el gesto.
Por lo demás, me parece una novela muy meritoria, entiendo perfectamente que esté considerada como una de las mejores novelas de la literatura africana del s. XX, y creo que cualquier lector interesado en este tipo de literatura no se la debería perder.