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The Complete Short Stories of Guy de Maupassant Part Two

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This scarce antiquarian book is a facsimile reprint of the original. Due to its age, it may contain imperfections such as marks, notations, marginalia and flawed pages. Because we believe this work is culturally important, we have made it available as part of our commitment for protecting, preserving, and promoting the world's literature in affordable, high quality, modern editions that are true to the original work.

524 pages, Paperback

First published January 1, 1979

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About the author

Guy de Maupassant

7,467 books3,035 followers
Henri René Albert Guy de Maupassant was a popular 19th-century French writer. He is one of the fathers of the modern short story. A protege of Flaubert, Maupassant's short stories are characterized by their economy of style and their efficient effortless dénouement. He also wrote six short novels. A number of his stories often denote the futility of war and the innocent civilians who get crushed in it - many are set during the Franco-Prussian War of the 1870s.

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Profile Image for Pável Granados.
93 reviews9 followers
April 4, 2021
Los cuentos de Guy de Maupassant… Divertidos como la vida, deprimentes como la vida. Ah, y sobre todo, hipócritas como la vida. Los leía, y tenía que levantar la vista, escandalizado, volteaba a mirar la calle y preguntarme: ¿Esta gente que va pasando es capaz de ser así? ¿Las personas son capaces de este cinismo y de esta doble moral? No lo parece, se miran tan satisfechas con su conciencia… Aunque seguramente, de la misma manera, despreocupados e indiferentes, caminaban por la calle los franceses que Maupassant dejó retratados. Me encantaría saber más de las misteriosas relaciones entre la honestidad y el cinismo, porque bien a bien no tengo idea de dónde empieza una y termina el otro. De la misma manera, la mentira y la honestidad mantienen una unión estrecha, pues de lo contrario no sería posible una “mentira inocente”. Los humanos puestos ante un espejo tendemos a retratarnos con colores más contrastantes. Pretendemos saber los límites entre la verdad y la mentira, entre el bien y el mal. Nos pintamos con colores más bien elementales y sin matices. Será que queremos quedar bien con nosotros mismos y con los demás. Hablamos para decir lo queremos que los demás piensen de nosotros. Siempre, el lenguaje como autojustificación. Lo cual es exactamente al revés de como son los personajes de Maupassant. Ellos son colocados de tal forma que tienen que usar su cinismo para sobrevivir. Pero el cinismo no es una manera de mentir, sino una manera de decir la verdad. No los podríamos condenar, realmente. Curiosamente, todo –matar, mentir, traicionar– lo hacen con tal de conservar su buen nombre y su posición. Así que una de las moralejas que este autor encuentra en la vida podría enunciarse así: “El buen nombre y el honor están construidos con el material de la mentira y la traición”. El reverso de esa moneda es el lector. El lector que pasa las páginas con rostro incrédulo. Esos dos personajes respetables viven tranquilos porque no saben que su madre, a la que están velando, tuvo toda la vida un amante secreto. Y aquellos dos diputados que tan agriamente se quejan de los delincuentes y de la pobreza, se dicen el uno al otro: “Los franceses honorables tenemos muchas mujeres a lo largo de nuestra vida. Quién sabe si no somos padres de muchos de esos ladrones que legítimamente nos roban nuestro dinero.” Para cobrar una herencia, un joven matrimonio debe de tener un hijo… pero por más que lo intentan, no lo logran. No está mal que el marido disimule que su mujer tenga un amante si así se logra cobrar la herencia. Sí, es eso: por la boca de todos estos personajes habla otra voz. Es que generalmente somos abogados de nuestros prejuicios. En estos cuentos no ocurre así. Parece que habla la voz del utilitarismo y de la conveniencia. Creo que de todos ellos, mi favorito es el que se titula “En otro tiempo” (1880). Aquí hay una joven y su abuela, sentadas en el tranquilo salón de un antiguo castillo. La vieja le pide a su nieta que le lea los periódicos para enterarse cómo es ahora el mundo.
–Mira, abuela, una mujer descubrió que su esposo tenía una amante y lo asesinó. Fue absuelta entre los aplausos de la gente, por haber defendido su honor.
–¡Pero qué horror, hija! ¿Están locos ahora?
–¡Pero, abuela, esa mujer defendió su matrimonio, el cual es sagrado!
–Lo que es sagrado es el amor, no el matrimonio. El amor y el matrimonio no tienen nada que hacer juntos. El matrimonio es una ley y el amor un instinto, pero los instintos siempre son más fuertes. Si no se perfumase la vida con el amor, con la mayor cantidad de amor posible, lo mismo que se echa azúcar en las medicinas de los niños, nadie querría tomarla tal como es.
–¡Basta, sólo se puede amar una vez!
–Desde la Revolución, el mundo es irreconocible… Hay gente que escribe versos para decir que se muere de amor. Antes se hacían versos para enseñar a los hombres a amar a todas las mujeres… Cuando un hombre nos gustaba, le mandábamos a nuestro paje. Y entonces despedíamos a nuestro antiguo amante. Claro, a menos que nos quedásemos con los dos.
–Pero entonces las mujeres no tenían honor…
–¿No tener honor porque amaban? Si una de nosotras hubiera vivido sin amante, toda la corte se habría reído. Las que quisieran vivir de otra manera, no tenían más que entrar en un convento. En la vida sólo hay una cosa buena que es el amor.
La joven tomó las manos de su abuela entre las suyas y le dijo seriamente:
–Cállate, abuela, te lo suplico –y miró al cielo pidiendo un solo amor, una sola pasión eterna, como la que describen los poetas modernos.
Maupassant era un nostálgico. Pero un nostálgico de un mundo galante y libertino, porque el suyo era el mundo de la hipocresía burguesa y del matrimonio por conveniencia. Un mundo que se fabricó el sueño de la fidelidad y del amor eterno. Nada más despreciable que eso. Para elaborar sus historias no se basó en la literatura, sino en la vida. Especialmente, en los periódicos. Los crímenes pasionales, las luchas por las herencias, las venganzas personales, todo eso era la sintomatología de un mundo enfermo. Afortunadamente, no se trata de un autor que pretenda curar nada. Por el contrario, evidenciar un mundo no es justificarlo. Se dedicó a quitarle la cáscara de lo evidente, y a bucear por las pasiones de sus contemporáneos. Curiosamente, era algo que los franceses de entonces buscaban ansiosamente. Originalmente, Maupassant no publicaba los cuentos con su nombre, hasta que su maestro, Gustave Flaubert, consideró que estaba maduro para hacerlo. Así apareció el cuento “Bola de sebo”, en abril de 1880, firmado por su autor. Fue el inicio de una carrera llena de prestigio, pero más precisamente, una carrera vertiginosa, puesto que tenía que entregar entre dos y tres cuentos al mes, con casi diez cuartillas cada uno, hasta alcanzar los trescientos un cuentos que publicó en diez años, de 1880 a 1890. Eso sin contar sus novelas y sus crónicas de costumbres. Gracias a su fama, pudo comprar propiedades y hasta yates, a los que bautizó con los nombres de sus obras más populares. Su ascenso y su prestigio se combinaron con su afición a las proezas sexuales, lo que le costó enfermarse de sífilis. Era una obra detrás de otra, una carrera que consistía en terminar un texto para empezar el siguiente. Los tres cuentistas más importantes del siglo XIX corrieron esa carrera que imponía la prensa de entonces, me refiero a Edgar Allan Poe (1809-1849), Guy de Maupassant (1850-1893) y Antón Chéjov (1860-1905). Poe fue inspiración para los otros dos, y fundamentó el cuento como un género de una sola impresión estética. Pero fue un autor que sacó la vida propia de su creación. De ahí que casi no se note su ambición de éxito capitalista. En realidad, tampoco es tan notorio en ninguno de los tres. Poe quiso destacar como editor, Maupassant logró dinero con sus cuentos, y Chéjov escribió cerca de tres mil cuentos en su vida. La conciencia social que no existe en Poe, sí aparece en los otros dos. Pero mientras que en Chéjov alcanza niveles de frustración metafísica por el destino de la humanidad, Maupassant no deja nunca de morder ferozmente a la vanidad social, hasta llegar casi al desencanto y al nihilismo. Poco a poco, su mente se fue confrontando con el miedo a la aniquilación personal, y sus magníficos cuentos de terror son como una excrecencia de ese miedo íntimo a lo desconocido. La editorial Páginas de Espuma publicó los Cuentos completos de Maupassant (Madrid, 2012), en tres mil páginas divididas en dos tomos, magníficamente traducidos y presentados por el traductor español Mauro Armiño. El médico le dijo a Maupassant que su ritmo de trabajo era asesino, que lo que él hacía no lo hacían ni diez hombres juntos, pero el escritor no hizo el menor caso y siguió trabajando con el mismo apasionamiento. Cuando veo que Mauro Armiño lo ha traducido todo –Poe, Wilde, Proust, Casanova, Voltaire, Zola, Schwob, Balzac–, que tiene su obra propia, que es periodista y crítico teatral, y que debe de tener tiempo para leer y para vivir, me imagino que también tiene el hábito de ignorar a los que le piden que trabaje menos.
Profile Image for Wojtek Konieczny.
1,750 reviews
December 14, 2021
A właściwie "Klejnoty i inne opowiadania".
Jeszcze lepszy zbiór - bo choć jest kilka słabszych i średnich opowiadań, to jest też sporo dobrych i zostających w pamięci, no i dwie perełki: "Baryłeczka" i "Naszyjnik". Ale zapamiętywalnych tekstów jest z tuzin, w tym wzruszający "Tatuś Szymka", gorzki "Stryj Juliusz" czy przedziwne "Martinka", nie mówiąc o "Idylli".
Jakkolwiek - Guya znać trzeba!
271 reviews2 followers
August 3, 2022
Dentro del primero volumen, algunos cuentos son buenos, unos cuantos muy buenos, y unos muy pocos, memorables.
Un 30% tiene pica significancia, pero es agradable leer el naturalismo y costumbrismo en las stories de Maupassant.
A por el segundo volumen.
Excelente iniciativa de Páginas de Espuma y extraordinaria edición de Mauro Armiño. Una inversión para toda la vida
Profile Image for L J Field.
608 reviews16 followers
March 10, 2017
The first three stories in this volume relate tales of war, one of which is a re-telling of a story from the first volume of this set (The Colonel's Ideas). Mother Sauvage and Epiphany are the standouts from this small group. The other eight stories find Maupassant moving into the regions for which his stories are best known -- Paris and its environs in the 1880s. Six of these stories are terrific, including The Mustache, Madame Baptiste, A Meeting, The Blind Man, Indiscretion and A Family Affair. I still have eleven volumes to read through, but if you are interested in Mupassant's work, this volume is an excellent starting point.
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