Ismael Martínez Biurrun mezcla perfectamente en su novela ’Rojo alma, negro sombra’ el realismo más descarnado con ciertos elementos de corte fantástico como son los fantasmas. El tono de la historia es realista. Por una parte tenemos a Elías, un solitario que trabaja en el campo manejando una máquina especializada en plantar árboles; después está Berta, una joven divorciada con un hijo pequeño, David, que vive con miedo a que su ex marido la encuentre; también tenemos a Guillermo, un introvertido quinceañero que guarda más secretos de lo que parece. Todas sus historias irán convergiendo a lo largo de la narración, y el desencadenante será cierto objeto que encuentra Elías, que además le supondrá todo un susto. (Advierto que es mejor no leer la contraportada, porque para mi gusto desvela demasiado).
En cuanto al elemento fantástico, mejor no incidir demasiado y que lo descubra quien se anime a leer esta interesante novela de Biurrun, en la que fue su segundo libro, tras ‘Inferno nevado’. Lo que sí puedo decir es que no desentona con la historia, y que está perfectamente integrado en la trama, aunque no la domina.
’Rojo alma, negro sombra’ me ha recordado mucho a Stephen King, salvando las distancias, ya que la obra de Biurrun no es terror propiamente dicho. Como King, Biurrun nos aproxima a unos personajes que llevan una vida cotidiana, hasta que lo excepcional invade su existencia, y los enfrenta a situaciones para las que no estaban preparados. Igualmente, la novela se lee de manera compulsiva, y es casi imposible despegarse de sus páginas. Biurrun sabe construir historias, con un esquema que parece fácil pero que en realidad no lo es tanto.
Personalmente, me quedo con los dos primeros tercios de la novela. Me gustan los personajes, cómo se comportan, el trabajo psicológico de Biurrun en su creación, y cómo son arrastrados sin saberlo hacia un mismo epicentro, en una especie de redención personal. Como punto negativo, las casualidades que se suceden a lo largo de la historia, que a veces están algo forzadas. Tampoco me gusta cómo evoluciona el personaje de Elías, sobre todo en el último tercio de la novela.
Pero no quiero dar la impresión de que se trata de un libro irregular o mediocre, porque lo cierto es que me ha gustado bastante, y Birrun es un buen escritor, y esta una buena novela.