"Después del día diez", es la autobiografía de Carlitos Páez (uno de los 16 sobrevivientes), en la cual da a conocer la odisea durante su cautivo en la cordillera de los Andes. El libro es muy directo y objetivo, y evita el uso de eufemismos, que en lo personal, me pareció sensato ya que se narran los sucesos tal como fueron, y no como nos lo presenta el mundo de las noticias. Asimismo, Carlos también fue capaz de plasmar sus sentimientos y observaciones, que fueron relevantes para comprender su mentalidad y forma de ver mundo, sin que éstos mismos afectaran la descripción del accidente.
El libro narra el incidente que ocurrió en 1972, cuando Carlos y sus amigos se encontraban en un avión, rumbo a Santiago de Chile, para asistir a un partido de rugby, en el cual viajaban 40 pasajeros y 5 tripulantes. Debido a un malentendido entre el piloto y la torre de control, el avión se estrelló en la cordillera de los Andes. Aquellos que lograron sobrevivir el impacto del choque, tuvieron que adaptarse y trabajar en grupo para soportar 72 días en la cordillera, en donde el frío llegaba hasta a 30 grados bajo cero.
No hay palabras que describan el horror que tuvieron que sufrir para seguir con vida. Pero lo que es todavía más impresionante, es la actitud que el grupo decidió adoptar, después de que en el día diez, se enteraran por medio de un radio, que la búsqueda para encontrar a los sobrevivientes de la cordillera de los Andes, había cesado. La voluntad de volver con sus seres queridos y seguir luchando contra los cataclismos que la cordillera les presentaba es simplemente inimaginable. Carlos hace énfasis en que una de las mayores razones por las él sobrevivió, fue su forma humorística de ver las circunstancias, y el trabajo en equipo.
El autor hace numerosas especulaciones referente al destino de cada persona y el propósito sublime de Dios. Utiliza varios ejemplos para que el lector comprenda lo que él trata de expresar; uno de sus ejemplos, es el de su amigo, que se salvó del accidente porque su padre no le dio el dinero para ir al viaje ya que él se rehusó a cortarse el pelo. Páez cuenta el impacto que aquel accidente tuvo en su vida, y cómo gracias a ello, logró salir de su mundo mimado y perfecto que sus padres le habían proporcionado.
Me gustó que Carlos siempre fue directo al grano. Narra todo sin ser subjetivo y nunca pretende evocar sentimientos de lástima al lector (ni siquiera le gusta que lo llamen "sobreviviente"); no obstante, me hubiera gustado que fuera más descriptivo respecto a los eventos que sucedieron durante su sobrevivencia en la cordillera. Al final del libro, se añadieron fotos del accidente, notas de los sobrevivientes y artículos periodísticos que sirvieron para visualizar el contexto en el que se encontraban.