Como liberal radical, Antonio Escohotado ofrece en este libro un manual práctico sobre drogas. Una suerte de «vademécum doméstico», como comenta él en la introducción del texto.
El libro se divide en tres tipos de drogas: fármacos de la paz (derivados de opiáceos como analgésicos, ansiolíticos, sedantes...), fármacos de energía (excitantes y anfetaminas) y fármacos visionarios (psicodélicos y delirógenos).
Creo que el libro cumple muy bien con su cometido, pues da una visión general de las drogas, así como una primera guía básica de qué tener en cuenta para su consumo. Por ejemplo, introduce conceptos básicos como el «set and setting» («actitud y entorno») o el «margen de seguridad» (la distancia que cada droga tiene entre la dosis mínima efectiva y la dosis letal. Por ejemplo, la aspirina tiene un margen de 1 a 15; es decir, que si ingerimos 15 veces la dosis mínima efectiva moriríamos).
Algo que hace muy bien el autor al inicio del libro es definir qué es una droga (cuestión que puede parecer baladí, pero que en el fondo es de suma importancia para entender con cierta seriedad el fenómeno). Para ello, se apoya en el término griego «phármakon». Una sustancia que comprende a la vez remedio y veneno. Es decir, no es una cosa, sino ambas a la vez. Aunque trístemente esta rica definición se ha perdido, y ahora solo contempla el aspecto negativo. «Solo la dosis hace el veneno», que diría el padre de la farmacología Paracelso.
También nos da un breve marco cultural de las drogas y nos hace entender que lo bien o mal considerada que está una droga muchas veces no tiene que ver con salud sino con legalidad. Sin ir más lejos, el alcohol presenta unos niveles de neurotoxicidad muy superiores a los psicodélicos o a la marihuana, y sin embargo, está perfectamente aceptado y normalizado en la sociedad.
Como grandes puntos positivos del libro, destacaría la gran labor que hace el autor en divulgar y ofrecer un contenido práctico muy bien estructurado. También resaltaría las precisas descripciones fenomenológicas del autor que, como conocedor en primera persona, nos acerca las distintas experiencias con todo lujo de detalles (¡Algunas de ellas extremadamente personales e hilarantes!).
Como puntos negativos, diría que se tocan demasiadas drogas (al final el lector acaba haciéndose un lío con tantas). El otro aspecto negativo es que el texto no viene acompañado por nada más que texto: ni imágenes, ni gráficos, y lo peor de todo, ni tampoco ninguna referencia bibliográfica o científica. Este último aspecto obliga al lector a creer ciegamente en el conocimiento del autor cuando prescribe dosis o afirma márgenes de seguridad (aspectos especialmente críticos).
En resumen, una buena lectura de introducción a las drogas, además de un manual práctico de consulta para acceder a este tipo de experiencias con cabeza.