La portada y el título te hacen pensar que estás delante de un bolsilibro de terror, pero no es así, tiene casi el doble de páginas que uno y además se queda en thriller. Casi todo está contado a través de diálogos y el tono socarrón hace que sea un pasa páginas. El final, un poco a lo Ágatha Christie, con todos los protagonistas en la habitación, me ha hecho mucha gracia. Se que la semana que viene ya no me acordaré de lo que iba, pero me lo he pasado bien leyendo.