Conocedora de estos autores por su saga La llave del tiempo, la cual todavía no he catado, esta novela, la cual para mí está más inclinada hacia la literatura infantil, me ha parecido una pequeña joyita digna de ser leída.
Nos encontramos con fantasía, si, mucha fantasía. Dragones, maldiciones, secretos de palacio, vamos, lo típico. Pero a pesar de encontrar estos tópicos la lectura se hace increíble. ¿Por qué? Os preguntaréis. Muy sencillo, porque no caen en ellos. Si, tenemos los elementos de toda novela de fantasía épica, pero nos encontramos con que tanto Ana Alonso como su compañero consiguen que cada cosa que nosotros creemos que va a ocurrir no ocurra, o que sin embargo ocurra así, pero a última hora suceda un giro de 180 grados.
Es una novela corta, de lectura muy rápida (a mí apenas me duró una tarde), ya no solo por su extensión, sino porque su historia consigue engancharte desde las primeras páginas, siendo incapaz de soltarlo hasta que prácticamente no estaba leído entero.
Otro punto a favor pero a la vez en contra (si, es irónico) son los dibujos que nos encontramos durante toda la historia. Amplían información, hacen también que la lectura sea más amena, pero, no sé si a vosotros os pasará, cuando veo dibujos, simples bocetos casi en este caso, en un libro, los ojos se me van a ellos automáticamente, lo cual creo un pequeño fallo. Aun así, destaco el gran trabajo de Marcelo Pérez.
Ahora entiendo que ganaran el premio Barco de Vapor con esta novela, se lo merecían.