4,5 en realidad.
‘Hijos de la Ira’ fue un libro que marcó una época. Publicado en 1944, fue el momento justo para rehumanizar la poesía española en un momento de crisis y desolación, tanto humana como poéticamente. Dámaso deja claro desde el principio su descontento y su desolación, por lo que había pasado durante la Guerra Civil, y lo que continuaba pasando. Considera que no son los muertos los que se pudren y reposan en un lugar oscuro y solitario, sino que somos los vivos, los que nos vamos pudriendo un poquito más cada día, nos vamos muriendo lentamente. Pero morirse es bueno, porque es liberarse, alcanzar a Dios, de cierta manera. Ya que Dámaso no deja claro cual es su pensamiento respecto a la religión, nombra muchas veces a Dios, pero de tan diversas maneras, que no podemos saber si lo ama o lo odia. Muchas veces clama a ese mismo Dios, por esos mismos vivos que se están “pudriendo” en vida, que están sufriendo, tanto por la guerra como por la posguerra, y por los que no hace nada. A veces se siente solo. Otras, cree que puede ver como sus acciones son guiadas. Pero siempre se siente un niño, incluso a sus cuarenta y cinco años cuando escribió este libro. También trata de todo lo que le quita el sueño, entre ellos, la injusticia social y política que se vivía en el momento. Algunos poemas parecen no casar con la línea general que sigue el libro, esto es debido a que fueron escritos antes de la guerra. Otro tema importante es la figura de la mujer, la madre y la esposa, dos figuras femeninas que necesita en su vida para no sentir que cae a la nada y esta completamente solo, para no abandonar la vida. Cada una de ellas son sus alas. Trata más temas, como las sombras, los sueños y pesadillas, los insectos, o los árboles. Todo desde un punto de vista muy curioso que no deja a nadie indiferente. Y aunque emplea bastante léxico escatológico no se hace desagradable su lectura.
Los temas que trata y la manera que tiene de hacerlo hace que el libro sea muy cercano, que puedas sentar algunos versos como tuyos propios. Alguna vez hemos sentidos esa soledad, desolación, agonía, esa necesidad de consuelo, de volver a ser un niño en los brazos de nuestra madre. De creer que hay un Dios bueno, que vela por nosotros. Y que una vez que alcancemos la muerte dejaremos de sufrir esos dolores horribles tanto físicos como psíquicos de los que habla en ciertos poemas.
Creo que es uno de los libros de poesía que más me ha gustado, con el que más he podido conectar, no me ha costado tanto entender lo que el poeta quería decir. Lo he sentido muy cercano.