Dos cosas: La primera es que se encuentra uno con un libro bastante esclarecedor, en cuanto a la idea de Salsa, no como genero musical, sino como el resultado de una serie de eventos culturales que se dieron a finales de la década de los 60 hasta los 70, entre los cuales se encuentra la evolución del Son Cubano, la rebelión de la comundad latina en el Bronx ante el apogeo del Rock, y del bloqueo no sólo económico sino cultural de Cuba por parte de los Estados Unidos, justo después de la Revoulción. La segunda, es que se muestra el aporte, eso sí, bastante parcializado hacia dos personajes como Colón (discreto cantante, regular ejecutor, decente arreglista, ágil artista) y Blades (buen compositor, cantante normal, notable artista), a este magnífico movimiento, hijos todos de eventos políticos, económicos, culturales. Gentes como Pacheco (Maestro), Bauzá, Papo Lucca, Cachao -que resaltan a su vez los aportes del Benny, Tito Puente, Pérez Prado- brillantes interpretes no sólo de instrumentos, sino, de situaciones de la vida real. Increíblemente, la idea de la Salsa, involucra también el Merengue y sus expositores: Jhonny Ventura, W. Vargas y Juan Luis Guerra. Finalmente, nos habla de su decadencia, acelerada por la aparición de este último, la adaptación de las baladas a lo llamado Salsa Erótica y la misma decadencia de sus exponentes. Ni qué decir de la aparición del reggaeton.