What do you think?
Rate this book


Paperback
First published August 12, 1985

Ever since Ethan died I’ve had to admit that people are basically bad. Evil, Macon. So evil they would take a twelve-year-old boy and shoot him through the skull for no reason. I read a paper now and I despair; I’ve given up watching the news on TV. There’s so much wickedness, children setting other children on fire and grown men throwing babies out second-story windows, rape and torture and terrorism, old people beaten and robbed, men in our very own government willing to blow up the world, indifference and greed and instant anger on every street corner.







“Una vez, cuando Ethan tenía apenas dos o tres años, se había lanzado corriendo hacia la calle detrás de una pelota. Macon se encontraba demasiado lejos para detenerlo. Lo único que pudo hacer fue gritar: «¡No!», y luego quedarse mirando, helado de horror, cómo doblaba la esquina una camioneta a gran velocidad. En aquel momento, renunció a su derecho sobre el hijo. En un instante se adaptó a un futuro que no contenía a Ethan —un lugar infinitamente más gris pero también, a manera de compensación, mucho más sencillo, libre de los problemas que un niño pequeño arrastra tras sí, los incesantes requerimientos y el desbarajuste y las contiendas para obtener la atención de la madre—. Entonces la camioneta frenó en seco. Ethan recuperó su pelota y a Macon le flaquearon las rodillas de alivio. Pero siempre recordó lo deprisa que se había adaptado. A veces se preguntaba si aquella primera adaptación no se le habría quedado como adherida, convirtiendo lo que luego le pasó a Ethan en un choque menos duro de lo que podía haberlo sido. Pero si la gente no se adaptaba, ¿cómo soportaban seguir viviendo?”