Danielle se aburre en su academia de magia, así que después de que el director le restringe los poderes, decide escapar. Su brillante plan se ve trastocado cuando su familiar, Meredith, ocasiona que se estampe contra la puerta de la academia de enfrente. La academia para brujos oscuros, Ravenswood. El problema es aún mayor cuando resulta que la directora no está dispuesta a dejarla ir y se ve forzada a vivir con el descendiente Ravenswood, que le deja muy claro que su presencia no es bienvenida allí.
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Estos últimos meses he leído unos cuantos libros ambientados en academias de magia, y de todos, este es el que me ha resultado más decepcionante. Que estén en una escuela mínimo exige que veamos a los protagonistas asistiendo a clases. Pero nop, aquí solo se hace mención a una clase en las casi 500 páginas del texto, y ni siquiera nos la relatan.
El principal defecto que le encuentro a esta lectura es el poco desarrollo del universo. Sabemos que es una parte secreta de nuestro mundo, porque se menciona hasta el hartazgo los juicios de las brujas de Salem, que escindió los dos bandos de brujos blancos y brujos oscuros. Pero más allá de eso, no se nos explica nada. Ni cómo funcionan sus poderes, ni en qué consiste las diferencias de prestigio entre linajes de brujos, cuándo se fundaron las academias y por qué, nada. El trasfondo fantástico solo es una excusa para lanzar ataques, pero incluso eso llega hasta casi el final, porque durante más de la mitad, los dos narradores, Danielle y Alexander, no pueden utilizar sus poderes.
Así que si nos olvidamos que están en un mundo con magia, esto más bien es un romance juvenil. Danielle se la pasa cientos de páginas encerrada en la casa del heredero Ravenswood, obligada a convivir con él, mientras avanza su MUY PREDECIBLE atracción. Ya desde el primer momento nos cuentan que el otro está super mega bueno, si no fuera por su pésima personalidad. Y hay diálogos y situaciones cliché de comedia romántica al por mayor: que ella tenga que utilizar la ropa del chico, que él la vea semivestida, que la espie en la piscina, que se queden encerrados en un cuarto, que se coman con los ojos y tengan diálogos internos sobre querer besuquearse, etc, etc...
La forma en que está narrada la historia no ayuda a que la historia sea interesante. Es primera persona, con capítulos intercalados de Danielle y Alexander, pero no hay diferencia entre ambos. Sus estilos son indistinguibles el uno del otro. Y la narración en primera persona siempre tiene la desventaja de que conocemos hasta el más mínimo pensamiento del narrador, que según su personalidad, puede resultar insoportable. Y aquí es el caso. Leer las partes de Danielle es como leer el diario de una niñata engreída. "Soy muy imprudente, soy muy poderosa, soy muy atractiva, ese es un cabezota, ese es insoportable, ese está re bueno." Y después de la millonésima vez de leer sus pensamientos sobre que los brujos oscuros son el mal encarnado, y que todos se dedican a hacer sacrificios humanos, harta. Realmente creo que la historia se habría beneficiado de un recorte de páginas. No tanto repetir la escena de pseudo discusión entre los protagonistas, para acercarlos más.
A pesar de estar en una escuela, los personajes secundarios son contadísimos. Apenas los familiares de ambos: Raven, Wood y Meredith. Solo ellos nos recuerdan que estamos en un mundo con magia, porque se transforman en animales. Pero los tres parecen más interesados en que la parejita se lleve bien que en cuestiones más relevantes.
Las revelaciones importantes llegan hasta el último 20 % del libro. Cuando de repente se precipita todo a la vez, hay secretos desenterrados, hay ataques de otros brujos y al fin los protagonistas utilizan magia (y aún tienen tiempo para morrearse en medio de un bosque inmediatamente después de una lucha, son eficientes, eh). Pero las escenas de batalla no fluyen muy bien, y ni se sabe cómo o cuándo los secundarios salen heridos.
La autora quiso plantar bases para futuros libros, pero se enfocó demasiado en el romance y todo lo demás parece secundario... así que definitivamente no leeré las secuelas.
¿Qué Disfruté?
Raven es un personaje encantador y con atisbos de un pasado oscuro que valdría la pena conocer.
¿Qué Prefiero Olvidar?
Los diálogos internos y situaciones casi calcados de novelas románticas.