Un policiaco negrísimo ambientado en Benidorm y protagonizado por una turbia agente de policía en busca de su padre y de un mechero talismán.
Si en sus novelas de la Trilogía instantánea de Madrid (Cómo dejar de escribir, Sánchez y Gordo de feria) Esther García Llovet construyó una ciudad nocturna, marginal y casi surreal, en esta Spanish Beauty, la primera entrega de la Trilogía de los países del Este, nos ofrece un Benidorm plagado de mafiosos ingleses, rusos millonarios, billares cutres de sótano y rascacielos a medio construir: una ciudad en la que manda Michela, la policía corrupta que necesita a toda costa recuperar un mechero que perteneció a los legendarios Kray Twins del Londres de los sesenta.
Gente barata y nuevos ricos, quemaduras de sol y de cigarrillo, secuestros en lancha, fiestas de madrugada y operaciones ilegales en hoteles de segunda, y el mar siempre de fondo como futuro proyecto urbanístico en una historia sobre la redención y la búsqueda del amor en la ciudad más enloquecidamente internacional de todo el Mediterráneo: una novela negrísima, empapada de DYC y Beefeater.
Esther García Llovet nació en Málaga en 1963. Realizó estudios de Dirección de Cine y es licenciada en Psicología Clínica. Vive en Madrid desde el año 70. Es guionista de cine documental.
“Benidorm. Cultura barata. Cultura de playa. Gente que habla tres idiomas sin tener el bachillerato, paquis, belgas, gin-tonics aguados, gays. Libros de Tom Clancy de segunda mano, hinchados por la humedad, crujientes de arena, arena en la almohada, arena en la paella, en el tanga, en la ducha, desayuno de salchicha y bacon a cualquier hora del día, masajes tailandeses a cualquier hora del día, chicharras de noche”.
Quien dice en Benidorm dice también en Torremolinos, no hay mejor tratado sobre lo cutre, sobre ese exceso de lo demasiado real, que un bar con sillas de plástico donde suena un tema de Rod Stewart y a cualquier hora del día o de la noche hay alguien en bañador que lo baila. Es decir, no hay mejor tratado sobre lo cutre que ‘Spanish Beauty’.
Cree tener el flow de una canción de rap primigenia. Pero no lo tiene. Cree tener una protagonista carismática. Pero no la tiene. Cree tener la contundencia del golpe de una boxeadora profesional. Pero no lo tiene.
Lo que tiene son cien páginas (esa es la extensión de la novela) llenas de tópicos deslavazados y personajes intrascendentes. La falta de información para comprender los lazos y las motivaciones es desmotivadora. Si hubiese sido más larga seguramente la habría dejado a la mitad.
Podrían haberse hecho maravillas con una ambientación tan interesante (un Benidorm en el que compiten por su trozo del pastel distintas mafias de varios países) y con una protagonista tan carismática (Michela, una policía nacional muy corrupta y con muy pocos escrúpulos), pero creo que todo queda deslavazado y caótico, y que en un libro tan corto no caben todas las cosas que la autora quiere contar. Es una pena porque, como digo, el ambiente y los personajes están, pero la trama tira por el hilo menos interesante de todos (el del mechero) y los secundarios y sus situaciones se acumulan y sobreponen hasta hacerse imposibles de identificar.
Todo bien, ese Benidorm cutre, rancio, corrupto y desolado. Temática rusa, interesante también. Policía Nacional corrupta, de origen inglés y enmerdada en todos los pollos hasta las trancas, bien. El problema es que les falta un poco de profundidad en general a todos los personajes, todo es breve en exceso y deja un poso de desasosiego, como si hubiera podido ser otra cosa mejor, pero no.
"Benidorm. Cultura barata. Cultura de playa. Gente que habla tres idiomas sin tener el bachillerato, paquis, belgas, gin-tonics aguados. Libros de Tom Clancy de segunda mano, hinchados por la humedad, crujientes de arena, arena en la almohada, arena en la paella, en el tanga, en la ducha, desayunos de salchicha y bacon, a cualquier hora del día. Y el mar como el desierto de Levante, del Oeste, de Las Vegas..."
Quienes me leéis por aquí ya sabéis que no suelo acercarme demasiado a la literatura española. No es una decisión consciente solo que a veces no sé hacia dónde tirar, pero de vez en cuando intento ponerle remedio y, casi siempre que lo hago, guiada por recomendaciones de personas en cuyo criterio confío, el resultado merece la pena.
Después de leer Perros de caza, de Borja Navarro, me propuse seguir explorando esa línea. A partir de ahí me recomendaron un par de autores que, cada uno a su manera, parecían compartir una sensibilidad parecida: una literatura un poco a contracorriente, que pone patas arriba el territorio y el paisaje españoles, que se aleja de los relatos más convencionales y prefiere bucear en los márgenes, en los rincones que quedan fuera del sistema. En ese recorrido apareció Esther García Llovet, y Spanish Beauty encajaba perfectamente en ese mapa de lecturas. La verdad es que hacía tiempo que tenía a Esther García Llovet en el punto de mira, pero por una cosa u otra nunca se había dado la ocasión. Y tengo que decir que la lectura me ha sorprendido.
A primera vista, Spanish Beauty puede dar la impresión de ser una novela un tanto dispersa, como si avanzara a base de escenas inconexas o de personajes que entran y salen sin un rumbo demasiado claro. Sin embargo, al poco de empezada me dí cuenta de que lo verdaderamente importante se está cociendo bajo la superficie. Más allá de la trama, García Llovet convierte el escenario —en este caso, Benidorm— en el auténtico protagonista de la novela. La ciudad deja de ser un simple decorado para convertirse en un territorio con personalidad propia, un lugar donde confluyen el turismo, la especulación, la delincuencia de baja intensidad y una sensación constante de extrañeza.
Probablemente eso sea lo que más me ha calado de una novela de poco más de cien páginas: la forma en que construye un paisaje físico y moral tan reconocible como inquietante. Después he leído que Spanish Beauty puede entenderse como parte de una especie de trilogía —o, quizá mejor dicho, un ciclo narrativo— junto con otras novelas de la autora, un ciclo que continúa con Los guapos y Las jefas. Más que una historia dividida en tres partes o una trama con continuidad entre novelas, parece que la autora utiliza cada libro como una nueva exploración de un territorio y de un determinado ecosistema humano. En el caso de Spanish Beauty, ese territorio es Benidorm, pero no el Benidorm turístico más reconocible, sino una versión literaria propia: un espacio de identidades mezcladas, negocios dudosos, personajes desubicados y vidas que parecen transcurrir siempre en una especie de realidad paralela. Tengo curiosidad por comprobar cómo continúa esa mirada en las siguientes entregas de la trilogía y si García Llovet mantiene esa capacidad para convertir lugares concretos en auténticos protagonistas de sus novelas.
"Y se preguntó qué es lo que mueve a la historia a trascender en un lugar como Benidorm, si las vacaciones de doce meses y las borracheras de una semana y el ocio de veinticuatro horas producen algún tipo de acontecimiento histórico de revolución de climax , de conquista, y pensó que no, que aquí la ambición calza la pequeña escala de la la delincuencia, el trapicheo, las escaramuzas, el pelotazo urbanístico y político, si piensas a lo grande nada más. Nos queda eso. Ya no hacemos historia. Hacemos sangría.”
Hay algo especialmente extraño e inquietante en la forma en que García Llovet retrata Benidorm. No recurre a la imagen tópica de destino turístico de sol y playa, ni tampoco se limita a convertirlo en una sátira de la especulación urbanística. Lo presenta como un espacio con reglas propias, un lugar donde conviven personas de procedencias muy distintas, economías legales e ilegales y una sensación constante de que todo puede suceder. Los rascacielos, los hoteles, los bares, las avenidas interminables y el paseo marítimo acaban componiendo un escenario que resulta tan importante como los propios personajes. Al final, la impresión que deja la novela es que solo podía ocurrir en un sitio como este: una ciudad construida para el turismo de masas que, precisamente por eso, se convierte en un territorio ambiguo, excesivo y lleno de contrastes. Es ese Benidorm, más que la propia intriga, el que termina permaneciendo en la memoria cuando se cierra el libro.
Por encima incluso del retrato de Benidorm, me ha interesado mucho la construcción de Michela McKay, una policía moralmente ambigua que el lector no termina de situar entre lo que está bien y lo que está mal en lo que se refiere a su trabajo. García Llovet se aleja por completo del detective clásico y construye una protagonista que nunca termina de resultar transparente. Michela es policía, pero se mueve por un territorio donde la legalidad importa menos que la capacidad de entender cómo funcionan las personas. No parece guiada por un fuerte sentido de la justicia ni por grandes convicciones morales; más bien acepta que el mundo en el que vive está lleno de zonas grises y actúa en consecuencia.
García Llovet nunca siente la necesidad de explicarla psicológicamente ni de justificar sus decisiones; prefiere dejar que el lector vaya completando el personaje a través de sus gestos, sus silencios y su manera de recorrer la ciudad. Aparentemente puede parecer que Michela no evoluciona demasiado. Y eso, que en otra novela podría interpretarse como una debilidad, aquí juega a favor del conjunto, porque el arco no pertenece tanto al personaje sino al lector. A medida que avanzamos, no cambia tanto Michela como nuestra comprensión de ella y del Benidorm por el que se mueve. Ese paralelismo encaja muy bien con la escritura elíptica de Esther García Llovet, que sugiere mucho más de lo que explica.
"Quiere el hedonismo español. Ese hedonismo dionisíaco que deben ver solo los turistas y las agencias de viajes porque la realidad es que aquí lo que estamos es siempre muy enfadados y muy quemados, y no precisamente por el sol. Así que el ruso quiere ese hedonismo que no disfrutamos, quiere esos precios que no podemos permitirnos y quiere esa siesta que tampoco nos echamos. La fiesta de Benidorm."
Parte del interés del personaje reside precisamente en todo aquello que la autora decide no verbalizar. Michela parece vivir entre dos mundos. Su apellido anglosajón y su relación con la comunidad británica de Benidorm la convierten en alguien que nunca termina de pertenecer del todo a ningún sitio. Esa posición liminal le permite observar la ciudad con una mezcla de cercanía y distancia, como si formara parte de ella y, al mismo tiempo, permaneciera siempre un paso al margen. García Llovet construye así un personaje de silencios y gestos mínimos, cuya aparente frialdad puede interpretarse tanto como un rasgo de carácter como un mecanismo de protección. Esa ambigüedad, lejos de restarle fuerza, es precisamente lo que la convierte en un personaje tan sugestivo
Es, además, una novela un tanto engañosa. La abundancia de diálogos y una premisa que, sobre el papel, parece responder a los códigos más reconocibles del género negro —una detective que busca a una persona para dar con algo— pueden hacer pensar que estamos ante una investigación más o menos convencional. Sin embargo, la trama acaba funcionando casi como una excusa. A medida que avanza la búsqueda, García Llovet va dejando caer pequeños fragmentos de la vida de Michela, breves destellos de su pasado que aparecen casi como fogonazos, en una suerte de montaje cinematográfico. En ningún momento interrumpen el ritmo de la narración ni pretenden explicarlo todo; al contrario, sirven para completar el personaje sin despojarlo de su misterio. Al final, la investigación importa menos por su resolución que por el camino que recorre y por todo lo que revela, de forma indirecta, sobre la protagonista y el mundo que habita.
Al final, la sensación que me queda es que la trama no es el verdadero centro de Spanish Beauty, sino el dispositivo narrativo del que se sirve Esther García Llovet para explorar otras cosas. El caso policial es el hilo del que tira para hablar de Benidorm, de Michela y de un determinado paisaje moral, mucho más que para construir un misterio cuya resolución sea el principal atractivo de la novela. De ahí que el resultado sea una narración fragmentaria, muy elíptica y llena de espacios en blanco que el lector debe completar. Es una forma de narrar que puede descolocar si uno espera un noir más convencional, pero que termina dotando a la novela de una personalidad muy marcada.
En mi caso, este primer acercamiento a Esther García Llovet ha sido muy satisfactorio. Me ha dejado con la sensación de haber descubierto una voz distinta dentro de la literatura española contemporánea, una autora capaz de convertir un escenario tan reconocible como Benidorm en un territorio literario propio y de construir personajes que permanecen en la memoria precisamente por todo aquello que deciden no revelar.
“...las sombras de los rascacielos sobre la playa, cada vez más altas, sombras kilométricas que se adentran sobre la superficie del mar tibio a las diez de la noche, mientras las familias cenan pollo frito en la orilla, Godzillas de acero mediterráneo sobre la arena fría del amanecer.”
Cien páginas de un policíaco deslavazado, repleto de algunos tópicos y secundarios que se acumulan sin mucho sentido. Me gusta el vistazo a la parte sórdida de Benidorm, de la que no se habla, pero la historia me desconecta por completo, no llega nunca a engranar ninguna trama y las motivaciones de su personaje principal, me resultan totalmente incomprensibles. Si tuviera más de ese centenar de páginas... probablemente hubiera abandonado.
El ambiente sórdido del Benidorm que se retrata en esta novela está bien lejos de la imagen que solemos tener de la ciudad. Precisamente eso me atrajo a leerlo, pero se me ha hecho insufrible. No he podido con la hostilidad y la sequedad de Michaela, con la madeja de nombres e historias desconectadas, de las que no he podido ser partícipe porque sinceramente, no me enteraba de nada.
Una historia que huele a aftershave. A nuggets de pollo. A pintas de cerveza. A crema de sol. Una historia de calcetines con chanclas. Balconing. Mafiosos rusos. Solo por el retrato que hace de Benidorm, merece ser leído. Gracias, Esther.
‘Benidorm. Cheap culture. Beach culture[…] Second-hand Tom Clancy novels, swollen with damp, crunchy with sand, sand on your pillow, sand in your paella, in your G-string, in the shower, all-day fry-ups, all-day Thai massage, cicadas at night.’
A RIDE of a novel with the most entertaining cast of characters and evocative descriptions of the costa blanca setting which is a character in itself!!
Una novela que se lee rápido, que no tiene nada gratuito, que está escrita con una prosa rica y tan contundente como el té del constructor. Nos descubre el Benidorm que sospechamos, no la cara oculta de la Luna sino un pozo ciego que sostiene toda la esplendorosa belleza y desatino de esta ciudad. Y gracias a Dios por el sol y por el mar que lava y brilla sobre la escoria del Imperio. El Británico, que ha encontrado una especie de pseudo colonia en estos lares.
La historia parte de una grandioso macguffin, nada menos que el mechero de Reggie Kray, el menos loco de los gemelos Kray, reyes del hampa en el Eastend en los tiempos de swinging London. La protagonista, Michela, ansiosa, demasiado arrogante para ser verdaderamente inteligente, actúa lastrada por la rabia que le provoca el desapego de un padre apenas presente y venerado y la competencia con la madre ausente, esa Belleza Española que da título al libro. El lumpen británico de ciudad se mezcla con el aplastante, indecente, lujo de la mafia rusa que empieza a emerger y todos pagan su tributo, en mayor o menor medida. Excelente.
No me gusta Benidorm. Y por mucho que resulte irreconocible en esta historia de García Llovet, sigue sin gustarme. Cierto que aparece una ciudad muy distinta a la del playeo para turistas añosos y/o familiares, mucho más oscura, sucia, internacional y peligrosa, pero como tampoco la historia de la policía Michela, su empeño en recuperar el mechero de un padre del que no espera nada, y ese final tan esperable como abrupto me han dicho gran cosa, me quedo igual. Tanto flashback para seguir sin dejar clara ni la historia de la protagonista ni de la trama en general. No sé, será que si es la primera parte de una trilogía tiene que dejar algo para las otras dos, pero es que me hace aguas por todos lados.
directa y divertida y ambientada en Benidorm. no podía pedir más y me ha enganchado mucho, pese a que sean personajes perfilados por encima. seguiremos leyéndote esther garcía llovet
He encontrado luces y sombras en esta novela, como si se tratara de las calles de Benidorm que se describen en ella. La ambientación es soberbia, la recreación de ese Benidorm sórdido y de cartón piedra que todos los que hemos estado alguna vez allí hemos podido atisbar. La prosa de García Llovet -concisa, incisiva, con mucho swag, con mucha actitud- la convierte en una autora de género negro con muchísima personalidad.
Sin embargo, el conjunto flaquea en lo que se refiere a la construcción de la trama y los personajes (y eso que la protagonista, Michela, me ha parecido muy interesante, pero desaprovechada). Demasiados hilos abiertos y demasiados personajes en escena para una novela tan corta, donde no hay espacio suficiente para desarrollarlos como deberían. Da la impresión, al terminar de leer, de que la trama fuera el esbozo de algo mayor que nunca llegó a concretarse.
Me gusta mucho cómo escribe esta autora, pero al igual que me pasó con alguna de sus novelas anteriores (Sánchez, por ejemplo), el conjunto no me deja tanto poso como cabría esperar. Quizá, en vez de sacar una novela cada año o cada dos, haría mejor en concentrar sus energías para cocinar a fuego lento la que termine por ser su novela más redonda.
Le vuelve a pasar lo mismo...se queda a las puertas...le falta....me mola como escribe...el desarrollo...pero no cuaja del todo. Supongo que dice mucho más de lo que escribe...pero joder hay que ser un adivino...y para inventarme media novela...ya me invento algo que quiera yo...no las ideas de la autora.
Yikes this was a bit rough. I had such high hopes as well... A corrupt female cop in Benidorm - yes please! Unfortunately it’s a scrambled mess of half-formed plots, confusingly fragmented structure, and 2-dimensional stereotype characters.
Benidorm tiene algo hipnótico a pesar de su fealdad y su caos hortera. Y eso es lo que le pasa a esta novelita negra nada pretenciosa y absolutamente pegajosa. A ratos cutre como un cubata de Larios y a ratos turbia como una trama de Ellroy. Me lo he pasado genial y me hubiese leído 200 páginas más.
Un gran punto de partida, un buen personaje principal, pero por alguna razón se hace muy difícil el disfrute. Escribe muy bien, pero todo parece como desordenado y atropellado. Tengo la sensación de que, siendo una novela tan corta hubiera podido quedar mucho más redonda. Aún así, y por suerte, va de menos a más.
Book 5 of the new Foundry Editions line collecting contemporary Mediterranean literature. I enjoyed this for the most part; it has an interesting anti-hero at its centre, a tainted sun-spiced setting, and an unlikely story. Michaela is a crooked half-English, half-Spanish cop on the hunt for a zippo lighter once owned by one of the Kray twins, who uses her dipshit connections to try and re-acquire it for her unsuspecting father. Memory plays a big role, and Llovet’s writing is both light with cynical humour and impressive with touches of original figurative language. It just feels too quick and short. I wanted more.
Un travelling, leer en movimiento, en los zapatos de Llovet, ese gustoso ejercicio de fluidez de cine literario. La pulcritud de siempre, carente de artificio. Ahora en Benidorm. Y el deslumbramiento de la noche, pese a los neones, es menor que el precedente de timbas y otros márgenes en la gran ciudad. Hay rusos de antes de Ucrania, como en una premonición de quien sabe revelar el ritmo del mundo en las faunas urbanas. Y un atlas de cómo se hizo rascacielos en esa orilla de En la orilla.
No es la historia que cuenta, es el paisaje que dibuja.
García Llovet habla del turismo cutre de sol y playa, de la ecotasa, del cemento que no respeta el paisaje y de la corrupción urbanística asociada (pienso en el hotel de Almería, una mole en pleno Cabo de Gata que nunca llegó a abrir sus puertas, en los hoteles del sur de Lanzarote, en cómo se cargaron la belleza del cap Salou cerca de donde vivo); en definitiva del dinero rápido que es pan para hoy y hambre para mañana.
Michela McKay is Benidorm’s crookedest cop, and she’s on the hunt for a stolen personal heirloom, hitting up all her dodgiest contacts…
This one was fine - entertaining enough, but felt a lot like reading an indie art house Jason Statham film (make of that what you will, but I am increasingly convinced that this would have worked better for me as a film). There was a lot going on, yet for all the pacy little twists, it didn’t really go anywhere much. It’s been described as a cult hit, and I get the distinct feeling I’m simply not cool enough for it 🤷🏼♀️
We get a glimpse of the seedy underbelly of Benidorm, its changing face and the colourful characters that populate it - interesting to see a hidden facet of such a popular destination, but I was never really invested in the main character and her quest. She was putting in an awful lot of effort for what seemed a relatively low stakes personal goal. Perhaps that’s point - of course crookedness warps one’s sense of right and wrong, but after a while, it warps one’s sense of proportion, too.
In a couple of instances, people’s weights were given in stones, which means nothing to me whatsoever, but is also such a Britishism that it took me out of the story. Perhaps if one of the very English side characters had said it, but as a general description, it was jarring - surely it’s not used in the original Spanish (would love to know)?
A questionable quest through Benidorm’s seedy underbelly, full of colourful characters and their dubious activities, entertaining enough but never quite fully captured my interest.