No le doy 0 porque no me deja.
Esta historia tiene tantos clichés y momentos estúpidos, machistas e incoherentes con el contexto histórico y el resto de la trama que estaba continuamente poniendo los ojos en blanco por la vergüenza ajena.
Solo me han gustado las últimas 50 páginas, cuando el protagonista deja de ser un cavernicola arrogante y Marina toma las riendas y demuestra que no es un robot insensible o una niñata inmadura, las dos actitudes que alterna en el resto del libro. No es hasta entonces, en un romance de más de 300 páginas, que empecé a creerme que se amaban y no solo se deseaban.
Parece que estas últimas páginas y las insufribles 300 anteriores estuvieran escritas por personas distintas.
En cuanto a lo que NO me ha gustado:
-Los personajes: son tan clichés y planos que no pude llegar a empatizar con ellos.
Marina es una Mary Sue, perfecta en todo. Es bellísima (aunque, como siempre, no se lo cree y el prota ha estado con mujeres mucho más bellas), es buena y bondadosa (reparte comida entre los pobres en el barrio judío cual Madre Teresa y ayuda a parir a las ovejas, aunque no sea propio de una noble castellana del XVI), es una experta espadachina, es apasionada y fogosa, aunque apenas tenga experiencia sexual...e imagino que sus pedos olerán a rosas.
Carlos es el típico aristócrata guapísimo (la autora se encarga de que no se nos olvide repitiendo hasta la saciedad lo bueno que está y como se le caen las bragas a todas, damas o prostitutas, cuando le ven). También es un portento sexual, con facilidad para empalmarse con una sola mirada, cual adolescente de 13 años. Obviamente es un libertino irredimible, hasta que se encuentra con Marina (aunque sospecho que, si hubiera sido fea, no le hubiera dado ni la hora).
Elena, la amiga supuestamente graciosilla y feminista es uno de los personajes más forzados e insoportables. No se comporta como una noble castellana, sino como una niñata del siglo XXI. Sus rifirrafes con el cura y los diálogos con Marina dan vergüenza ajena, parecían dos quinceañeras salidas. No creo que las cristianas viejas de la Castilla del siglo XVI hablasen tan a la ligera sobre sus matrimonios, la religión, el sexo o el tamaño de los atributos masculinos. Pero encima es una hipócrita, porque después de instigar el escarceo con Carlos, le reprocha a Marina que se puede quedar embarazada.
Hay un momento en que dice "un libertino reformado es, seguramente, el hombre más fiel". Una frase tan absurda como este personaje.
Los secundarios son planos y estereotipados (el marido gay, el criado descarado, la cuñada insoportable, la criada fiel...).
-Romance: otro de los grandes puntos débiles. Esta autora confunde lujuria con amor, por lo que hay uno de los peores instalove que he leído. La falta de química entre Carlos y Marina es suplida con continuas y cargantes descripciones de sus impresionantes atributos físicos (cómo no se van a enamorar si están tan buenos, pensará la autora), pero no demuestra con acciones y escenas bonitas y romanticas ese romance slow burn que una espera en una historia de "rivales a amantes". Por otras críticas que he leído, me temo que esta escritora no sabe desarrollar la transición natural entre "odiar" pero sentirse atraído por la otra persona, hasta conocerla poco a poco para finalmente enamorarse. Aquí pasan de mirarse con cara de querer arrancarse la yugular a ser los grandes amores de sus vidas, porque sí. Y no hablan mucho, pero foll*n como conejos.
-La trama es simplona, sin giros sorprendentes, predecible y adivinas quiénes han matado a Juan, el marido de Marina, desde el principio. Porque aquí no hay personajes grises, los malos son malisimos, y los buenos, insufribles de tan perfectos que son.
La subtrama de la rebelión comunera aparece aquí y allá como pegotes que ralentizan la lectura y no aportan prácticamente nada a la historia principal. Los líderes históricos apenas aparecen y son muy planos también. No se describen batallas, en fin, muy mal trabajada esta subtrama.
Otro fallo de la trama, que me parece de novato, es hacer que avance a base de coincidencias y encuentros convenientes. Como cuando Carlos escucha a los malos confesando sus fechorías y que pretenden matar a Marina 🙄. Pero después la autora debió olvidarlo, porque 30 páginas más adelante se descubre quien mató a Juan a través del personaje de la judía Esther, así que resulta muy confuso que Carlos, sabiendo ese bombazo y el peligro que corre su amada, no le diga nada. Ni tampoco Elena, a quien Carlos había puesto sobre aviso con una carta. Pero es que cuando se descubre (por segunda vez ¡?¿!) Quién ha matado a Juan, y que además pretenden matarla a ella también, Marina apenas reacciona, ni le reclama a Carlos o a Elena que no la hubieran avisado del peligro. No actúan con maldita lógica y me pone muy nerviosa 🤬 Me hace preguntarme si ni siquiera la autora revisó su manuscrito antes de publicarlo.
Otro fallo importante es que descubran los papeles que incriminan a la cuñada gracias a las últimas palabras de Juan, que murió carbonizado en el incendio de sus cuadras...se lo diría a algún caballo antes de morir...😑 no sé
-Escritura: la autora peca de usar diálogos y expresiones que no pegan con la época, hace demasiadas descripciones, a veces innecesarias (no me importa la indumentaria de un sirviente cualquiera que aparece una vez) y tiene fijación con describir cojines, alfombras y cortinas, lo verdes que son los ojos del protagonista o lo altiva y altanera que es ella. También repite palabras, repite en la narración lo expresado en el diálogo y falla al aplicar la regla del "show, don't tell" (muestra, no cuentes).
-Machismo: esta novela es de 2009, así que no tiene la excusa de ser una novela rosa de hace unas décadas. El protagonista tiene desde el principio una actitud chulesca, violenta incluso, arrogante y pasivo-agresiva que se nos intenta vender como irresistible, pero que le hace insufrible. Hay frases horrorosas, como en las que llama a Elena y Marina locas (y su criado insinúa que él las golpearía) por ir a investigar sobre el asesinato, u otra en la que se insinúa que la ahogaria con su propia trenza por desobedecerle.
Además, es un hipócrita que besa a otra y piensa en visitar a una de sus amantes, pero reprocha a Marina haber tenido también un amante (que al final no fue así) para quedarse embarazada.
Llega a casa de Marina como si fuese su tutor (es una mujer adulta) y pretende tomar las riendas de la investigación del asesinato de su marido por sus Santos cojon*s, y no la deja hacer absolutamente nada, como si fuese retrasada o de cristal. Ademas, le pone incluso vigilancia para controlar que no le desobedezca. Me exasperaba.
Otra frase horrible es cuando afirma que no se siente culpable por desearla porque ella no es virgen, sino "una hembra experimentada" 🤮
Marina no desarrolla todo su potencial hasta que este gañán no está en la cárcel y remueve Roma con Santiago para salvarle el culo, enfrentándose al mismo rey.
Yo le hubiera dejado pudriendose en la mazmorra, por plasta.