Relato de las experiencias humanas, políticas y literarias que María Teresa León afrontó durante los años de la República, la guerra y el exilio. Memoria de la melancolía se revela como una obra que aporta nuevos elementos para comprender la vida de más de una generación de españoles y la difícil situación en la que vivieron los intelectuales y artistas españoles en el exilio, y por ser la autobiografía de una mujer excepcional.
María Teresa León y Goyri great-niece of María Goyri
María Teresa León y Goyri nació en Logroño, el 31 de octubre de 1903. Durante la guerra civil española fue miembro de la Alianza de Intelectuales Antifascistas y organizadora de las Guerrillas del Teatro. Al finalizar la contienda, se exilió con Rafael Alberti en París, Buenos Aires y Roma, de donde ambos regresaron a España en abril de 1977. Narradora excepcional, fue además autora teatral, conferenciante, traductora, periodista cultural y guionista de radio, cine y televisión. Algunos de sus títulos más significativos se han reeditado recientemente, con estudios preliminares y anotaciones.
Memoria de la melancolía es y será uno de los libros de mi vida. Y creedme que con muy pocas obras he tenido tal certeza.
No puedo ni describir lo importante que es este libro para mí. Me ha hecho total y absolutamente feliz. He degustado cada página, cada palabra. Cuando lo empecé a leer ya lo hice fascinada por la figura de su autora, de María Teresa León. Lo que no me esperaba era que fuese a leer un relato como este. Que habla de la infancia, de la guerra, del exilio, de política, de literatura, de arte, de escritores y escritoras, de artistas, de echar de menos, de la memoria, de la abuela, de los hijos, de ser mujer, de la primera doctora en filosofía y letras, de la lucha en las barricadas, del teatro, de Lorca, de Zenobia, de Unamuno. Todo mi mundo, el mundo al que quiero, al que he decidido dedicarle mis estudios y casi mi vida, contenidos en las memorias de una mujer a la que admiro.
No sé si esta obra la disfrutaría mucha gente, porque soy incapaz de ser objetiva con ella. Lo repito: se ha convertido en uno de mis libros favoritos de todos los tiempos, en uno de los libros de mi vida. De esos que salvaría de un incendio. De los que duermen a mi lado en la mesilla. Quiero reír, llorar, recordar y disfrutar con este libro hasta que mis ojos no vean.
Pues acabo de terminar "Memoria de la melancolía", de María Teresa León y, como en otras ocasiones, no comprendo cómo este texto maravilloso no goza de mayor renombre. Bueno, o sí lo comprendo. Dice su hija Aitana: "si mi madre hubiese sido hombre, estaría entre los mejores de la historia". Pocos títulos están tan bien puestos y pocos condensan con tanta exactitud el contenido que va a continuación como este. Parece, sí, la charla lúcida de una anciana rememorando su vida ante un hogar encendido, una taza de café humeante, una ventana que deja entrar el frescor del día. Los recuerdos fluyen con ese modo orgánico de lo que ha crecido, sin método, tal como la estructura de los árboles que, de un modo aparentemente caótico se desarrollan abriendo aquí o allá vástagos, ramas, brotes, hojas, flores y frutos. Y por este tronco vital de María Teresa brota la memoria de su infancia en la dictadura de Primo de Rivera, del advenimiento de la república, los años anteriores a la guerra, de la guerra y el exilio. Visitas al frente, teatro, canciones, lágrimas, momentos hermosos y otros tremendos conforman esos pequeñas evocaciones que funcionarían cada una de ellas como cuentos breves, tan intensos, tan lúcidos, tan ricos en imágenes. Y emergen los fantasmas de su inseparable Alberti, de García Lorca, Rosa Chacel, María de Maeztu, Picasso, Zenobia, Stalin, Machado, Ehrenburg, Louis Aragon, Gerda Taro y Capa, Hemingway, Enrique Líster.... y tantos y tantos exiliados anónimos, tantos y tantas luchadores y luchadoras desconocidos. También la asombrosa relación de hechos en los que participó: la salvación de las obras del Prado del bombardeo fascista, los títeres de Cachiporra con Lorca, la Alianza de Intelectuales Antifascistas...casi no hay hito de esos años convulsos en los que no aparezca, de un modo u otro, su figura. En fin, es un libro precioso. Y si yo fuese profesor, creo que usaría estos episodios, que son pequeñas joyitas, en mis clases. Y si fuese cineasta haría una película. Y si documentalista, un documental. Como soy tan poca cosa, escribo esto.
Qué delicia!! De las cosas más bonitas que he leído y que sin duda volveré a leer
"Ahora no son episodios nacionales los que hay que escribir, porque son internacionales, porque el mundo entero participará en el horror que se está avecinando."
" Estoy cansada de no saber dónde morirme. Ésa es la mayor tristeza del emigrado. ¿Qué tenemos nosotros que ver con los cementerios de los países donde vivimos? […]
¿No comprendéis? Nosotros somos aquellos que miraron sus pensamientos uno por uno durante treinta años. Durante treinta años suspiramos por nuestro paraíso perdido, un paraíso nuestro, único, especial. Un paraíso de casas rotas y techos desplomados. Un paraíso de calles desiertas, de muertos sin enterrar. Un paraíso de muros destruidos, de torres caídas y campos devastados […] Podeis quedaros con todo lo que pusisteis encima. Nosotros somos los desterrados de España […] Dejadnos las ruinas. Debemos comenzar desde las ruinas. Llegaremos".
Increíble la forma de escribir de María Teresa León. Más que recomendable. Supera el exilio y destierro para recordar a personas. Se revuelve sobre ella misma para recordar y recordar y preguntar. Abre diálogos con situaciones, no las recrea, las vuelve a vivir.
«recordad que mi mano derecha se abrió siempre. recordad que no era fácil el diálogo ni la paciencia y que todo se venció hasta los límites y más allá. cuando penséis en mis pecados, tenéis que sentir la misma piedad que yo por los vuestros. cuando yo todo lo olvide y cante como mi abuela con la última luz de la memoria, perdonadme vosotros, los que os agarrasteis a mi vestido con vuestras manitas tan pequeñas». recordamos, maría teresa, recordamos en tus palabras, en tu vivir ancho y limpio, en tu memoria que rescata lo que nunca sepultará el olvido.
Lo empeñada que estaba todo el rato en proteger las obras de arte de la destrucción de la guerra y la fortaleza que demuestra ante todas las situaciones que tiene que vivir es que la amo
«No sé quién solía decir en mi casa: hay que tener recuerdos. Vivir no es tan importante como recordar. Lo espantoso era no tener nada que recordar, dejando detrás de sí una cinta sin señales. Pero qué horrible es que los recuerdos se precipiten sobre ti y te obliguen a mirarlos y te muerdan y se revuelquen sobre tus entrañas, que es el lugar de la memoria».
«No sé si podemos elegir sitio para morir. Lo que decididamente no elegimos en nuestro complicado mundo de fronteras y pasaportes es dónde vivir».
«A veces siento que me duelen los labios. Las palabras arden. Es triste tener que usar la libertad para denunciar la no libertad».
«Nada es de tanto cuidado para la dictadura como dos personas que se atreven a decir su opinión en verso y en voz alta».
«Cuando un gran poeta incorpora su voz a los desastres de su patria, esta seguirá oyéndose».
«El efecto del amor es transformar a los amantes y hacerlos parecerse al objeto amado, dice el Petrarca. Si eso fuese así yo sería Rafael Alberti».
«Hay que acudir al cuidado de los recuerdos. ¿Qué sería de la vida vivida si los abandonásemos?».
«Zenobia Camprubí acababa de recibir el premio Nobel. Me diréis: No, estás confundida, el premio fue para Juan Ramón. Pero yo contestaré: ¿Y sin Zenobia hubiera habido premio? (...) La vida de los poetas no se soluciona como la de los pájaros, no provee sus alimentos aquel que cuida las golondrinas viajeras. Los poetas comen, duermen se agitan y desean como cualquier hombre. Bueno, no, peor, son más difíciles que cualquier hombre (...) Fue la suya una decisión hermosísima: vivir al lado del fuego y ser la sombra».
Cuando llevas años esperando leer un libro, ligeramente obsesionada con la figura de su autora, es fácil que no consiga cumplir con tus expectativas. No es el caso de estas memorias. Es un libro impresionante, bellísimamente escrito. Cada página sientes que estás sentado con esa mujer maravillosa, María Teresa, en su salón, con un café, dejando que vaya contándote lo que le viene a la cabeza. Leedlo, leedlo, leedlo.
<>. ▪️Rafael Alberti, Miguel de Unamuno, Federico García Lorca, La pasionaria, Pablo Neruda, Mary Welsh, Luis Cernuda y muchos otros más poetas e intelectuales de la época aparecen en esta maravillosa memoria de María Teresa León que compré en @crisicoop. Un testimonio histórico que me hubiera gustado leer en el instituto, una época enmarcada para siempre. La amargura del exilio y el sentirse desterrado de una España en guerra, las ilusiones por un comunismo que parecía prometer la llama de la salvación y que se vio después también apagada. Episodios como el rescate de muchos cuadros del Prado que iban a ser alcanzados por balas, la visita a las zonas rurales que luchaban en la resistencia republicana, un Madrid de cafés y tertulias que se convierte, poco a poco, en una ciudad devastada. Barcelona, Valencia y Argentina acogiendo a los poetas de la generación del 27... y todo esto bajo una mirada profunda, reflexiva y melancólica. La mirada de una mujer que intuía su pérdida progresiva de memoria y que dio durante toda su vida un valor muy especial a los recuerdos: "basta que alguien me piense para ser un recuerdo". Creo que con esta memoria, María Teresa León quiso dejar constancia de su amor por todos aquellos amigos que perdieron la vida en la Guerra Civil Española, quiso convertir en recuerdos eternos sus pequeñas reivindicaciones y sus formas de ver la vida así como su amor por Rafael Alberti, compañero en todo sus viajes por hacer saber al mundo mediante la voz y la escritura lo que ocurría en España. Es un libro bellísimo que enmarca desde la educación a la cultura de la época, la situación de las mujeres, los dos bandos españoles divididos y la esperanza de un nuevo mundo que parecía prometer el comunismo de Stalin, el cubano de Fidel Castro o del gobierno Chino y que, poco a poco, fue truncado también y vuelto en pobreza. Un manual personal de resistencia y análisis que pretende acabar con la tristeza del exilio y traer la luz del conocimiento y la esperanza a unas vidas devastadas en guerra. 🌹
Dice María Teresa León "es asombrosamente cierto que nada ha terminado"
Un libro de cabecera para conocer de la mano de una figura femenina históricamente invisibilizada, María Teresa León. Su autobiografía se narra en gran medida desde una prosa poética tan sincera: "Lo cierto es que todo lo que estoy escribiendo no tiene ni deseo de perfección ni de verdad”. Sus palabras se orientan hacia la preocupación por la justicia social y la recuperación de la memoria histórica de la II República, La Guerra Civil y El Exilio. Sobre todo, este libro te acerca a comprender la vida de las y los artistas exiliados y cómo fue vivir siempre desde (lejos) queriendo e intentando entender qué se hacía desde la distancia. María Teresa decidió con sus letras hacer una de las mejores labores que personalmente creo que tienen las escritoras: hacer justicia a la memoria no sólo propia, sino también de una sociedad oprimida por el contexto de la Guerra Civil. A través de su propia experiencia, rescata la relevancia de la cultura para y desde los sectores populares, haciendo un homenaje a la labor de los artistas exiliados, que, como ella hicieron una labor imprescindible que aún sigue siendo invisible y no-reconocida (por ejemplo, María Teresa protegió varias de las obras del Museo del Prado y gracias a su labor aún podemos conservarlas). Es un libro revelador sobre lo necesaria que es tanto la memoria histórica, como la construcción de una mirada más colectiva y humilde hacia el pasado y el valor de aquello que nos da sentido: un ayer que aún se desconoce y del que no se ha hecho justicia, una cultura que prima la emancipación. Sinceramente, después de pasar por estas páginas y de reconocer el esfuerzo de la autobiografía (¿en qué lugares María Teresa escribiría sobre los que está ocurriendo en el momento, dónde no hay papel al alcance?) sé que es un libro que va a acompañarme y supone un "click" en la concepción de la realidad hasta ahora (pues, entiendo y profundizo en el ayer un poco más). Supongo que esto es lo que hacen todos los libros con una misma. Pero hay algunos que además de seguir siendo referencia y compañía durante un largo tiempo, rasgan con detalle la mirada.
“Hay que acudir al cuidado de los recuerdos. ¿Qué sería de la vida vivida si los abandonásemos?”
“Cuando yo todo lo olvide y cante como mi abuela con la última luz de la memoria”
Llego a este libro gracias a Ana Rosetti en Jardines en el bolsillo de @rne . Una maravilla, una lectura necesaria sobre esos años clave de la República, la guerra y el exilio, y no un exilio cualquiera, si no el de una élite cultural en este caso con su marido Alberti comunistas ambos. La autobiografia de Maria Teresa Leon .Un monton de informacion, de vivencias, de vidas, de amigos y de pérdidas de ese tiempo con una prosa deliciosa que insinúa, deja ver, sugiere.. Impresionante, una joya.
He aprendido mucho leyendo este libro, y era fascinante enterarme de la vida cotidiana de tantos personajes tan importantes en ese momento crucial para España. Me pareció de calidad variable, con unas partes que me impresionaron mucho más que otras. Las secciones más poéticas no siempre me resultaron fáciles de leer, pero a lo mejor eso se debe a que no soy nativo de español.
Absolutamente a favor de que la historia de España tal como la conocemos desaparezca por completo y que solo podamos acceder a ella a través de novelas escritas por señoras en primera persona y en estilo indirecto libre.
Qué maravilla, María Teresa. Qué gran mujer y qué oculta está todavía tu figura entre las gentes de tu patria rota. Cuánto dolor y cuánta sabiduría pueden extraerse de tus palabras y qué forma más preciosa de contar lo incontable. Memoria de la melancolía es de esos libros que tienes que leer a ratitos, saboreándolo; si no, se hace bola (o al menos así me ha sucedido a mí). Cuando entiendes cómo leerlo, solo puedes disfrutarlo, sonreír, emocionarte y suspirar. Finalmente, decido darle 5 estrellas porque considero que todo lo "malo" que puedo encontrarle es debido a mi desconocimiento, a la cantidad de personajes que no conocía y para los que no he entendido ciertas referencias. En los fragmentos cuyos personajes célebres eran conocidos y -lo admito- muchos admirados por mí, no he podido más que transportarme a mis conocimientos filológicos y, sinceramente, me han llenado el alma.
No podía tener mejor título esta autobiografía de la escritora María Teresa León, que no sólo son sus recuerdos sino que tienen un inmenso valor histórico por la época que vivió, por los círculos en los que se movió y por la enorme variedad de perspectivas que trata: las vivencias de su infancia en la Dictadura de Primo de Rivera, la llegada de la República, los días oscuros de la guerra civil española y cómo consiguieron salvar una importante parte del tesoro artístico español de los bombardeos, la situación de las mujeres, el comunismo que se abría camino desde Rusia, a Cuba o China o la nueva vida en América. Todo ello narrado con una mirada literaria y apasionada. Zenobia Campubrí, María de Maeztu, Juana de Ibarbouru, La Pasionaria, Rosa Chacel, Gerda Taro y Capa, Federico García Lorca, Miguel Hernández, Luis Cernuda, Ernest Hemingway y su amado Rafael Alberti entre muchos otros desfilan por sus páginas filtrados a través del recuerdo de la autora. De esta forma consigue magistralmente María Teresa poner a quien la lee en el doloroso trance que supuso el exilio para tantos que se vieron obligados a marchar, que se tuvieron que partir entre sus raíces españolas y los nuevos países a los que llegaron, que tantos amigos vieron morir y que sintieron además hondamente cómo Europa les daba la espalda.
Así, la escritora burgalesa llega a afirmar: "¿Qué haríamos solos y sin patria? Nuestra patria iba a ser desde ese momento nuestros amigos". Y eso es fundamentalmente este libro su patria, sus amigos, sus convicciones y sus recuerdos.
María Teresa León va relatando sus viajes, los episodios vividos durante la guerra, sus encuentros en diferentes países con amistades y personajes (poetas y escritores de su generación, la del 27, artistas, etc.) a lo largo de los años previos a la guerra civil, y también durante la guerra y posteriores. Acompañada por su marido, a lo largo de años compartió momentos intensos con intelectuales europeos y americanos, siempre bajo la nostalgia de una España libre y querida, y la melancolía producida por su exilio y el de miles y miles de compatriotas.
Un testimonio muy valioso de lo que significó la pérdida de la libertad y la ausencia de democracia, en el que alternan los textos puramente descriptivos con los poéticos.
Qué lúcida y poética esta inmersión en la memoria que hace María Teresa. Es, cada una de las líneas de su obra, una grieta en el olvido, una advertencia. Memoria llena de encuentros memorables, de situaciones extraordinarias, de amistades, de ideas, de ilusiones, pero también de sombras, de miedos e injusticias. Hay un dolor atenuado porque a fin de cuentas se ha sobrevivido. "Nos desenraizaron de distinta manera y todos comprendimos, de pronto, que hay una soledad compartida que se llama destierro. Cada uno añadimos a ella una amargura diferente."
Una delicia. Sólo por leer la parte donde cuenta cómo protegían los cuadros del Museo del Prado de los bombardeos, trasladándolos clandestinamente hasta Valencia, merece la pena. También es muy interesante, por lo pasional, su emoción con las guerrillas del teatro ("¿por qué no ir hasta la línea de fuego con nuestro teatro"?). Qué suerte que hubiera gente que defendiera con uñas y dientes la cultura aún encontrándose en las peores circunstancias (¡en las trincheras!), o precisamente por ello. Pero sobre todo narra las angustias y amarguras del exilio; no solo las suyas, las de tantas personas que tuvieron que desperdigarse por otros rincones del mapa. Va contando trocitos de sus historias, queriendo sacarlas a la luz, salvarlas en la memoria, darles su valor merecido. Es casi un homenaje a ellos y a la importancia de recordar; un esfuerzo contra el olvido, al que tanto miedo le tenía ("A mí me da miedo que llegue un día en que nadie me vea"). Tranquila, María Teresa, desde aquí no te vamos a olvidar.
* "Sé que ya en el mundo apenas se nos oye. Siempre habrá quedado el eco, pues el único camino que no hemos hecho los desterrados de España es el de la resignación". * "Estoy cansada de no saber dónde morirme" * "La vida parecía hecha para acomodar los ojos a cosas nuevas" * "En la poesía iba encontrando todo lo que tan insistentemente le había negado la vida... Había encontrado aquella muchacha un seguro asilo."
Ésta son las memorias de María Teresa León, una mujer que desde su infancia parecía destinada a atestiguar el esplendor de la literatura en lengua hispana cuando Emilia Pardo Bazán le escribió que esperaba que siguiera sus pasos. ¡Y vaya que los siguió! La vida de León estuvo marcada por la guerra, el exilio y el poder de la literatura para cambiar o destruir vidas y sociedades enteras.
Si hablamos de su contenido, es un placer notar el repertorio de grandes figuras literarias que, de una forma u otra, pasaron por la vida de María Teresa León, tanto antes como después de casarse con el poeta Rafael Alberti: Benito Pérez Galdós, Emilia Pardo Bazán, Federico García Lorca, Pablo Neruda, Jacinto Benavente, Alejo Carpentier, Juan Ramón Jiménez, Miguel Otero Silva, Concha Espina, Ernest Hemingway, Oliverio Girondo, etc. Incluso Pablo Picasso, sin ser escritor, aparece entre los recuerdos de León. Pero quizás de quien María Teresa León habla con mayor admiración y tristeza a la vez es de Miguel Hernández. El homicidio de García Lorca sacudió a la comunidad literaria española del momento, pero el de Hernández enlutó por siempre el corazón de su amiga.
Es una de las autobiografías mejor escritas. León habla con absoluta franqueza y traspasa entre las páginas tanto su alegría como su desolación.
"Estoy cansada de no saber dónde morirme. Esa es la mayor tristeza del emigrado. ¿Qué tenemos nosotros que ver con los cementerios de los países donde vivimos? Habría que hacer tantas presentaciones de los otros muertos, que no acabaríamos nunca. Estoy cansada de hilarme hacia la muerte. Y sin embargo, ¿tenemos derecho a morir sin concluir la historia que empezamos? ¿Cuántas veces hemos repetido las mismas palabras, aceptando la esperanza, llamándola, suplicándola para que no nos abandonase? Porque todos los desterrados de España tenemos los ojos abiertos a los sueños. León Felipe aseguró que nos habíamos llevado la canción en los labios secos y fruncidos, callados y tristes. Yo creo que nos hemos llevado la ley que hace al hombre vivir en común, la ley de la vida diaria, hermosa verdad transitoria. Nos la llevamos sin saberlo, prendida en los trajes, en los hombros, entre los dedos de las manos… Somos hombres y mujeres obedientes a otra ley y a otra justicia que nada tenemos que ver con lo que vino y se enseñoreó de nuestro solar, de nuestros ríos, de nuestra tierra, de nuestras ciudades".
Brutal. Las memorias de María Teresa León conforman un testimonio sincero, valiente y desgarrador. Debería ser una lectura obligatoria.
"Sí, hay que contar y recontar la historia para que los que la escuchen sepan el precio que costó".
Descubrí a María Teresa León con el libro de Las sinsombreros de Tània Balló. De todas aquellas fascinantes mujeres que presenta la autora mi favorita por decirlo de algún modo fue María Teresa León. Su vida en ese breve capítulo me pareció increíble, daba la sensación de que era una fuera de serie. María Teresa León escribió obras de teatro, al menos un guion para una película, novelas y multitud de cuentos. Y esta memoria sobre sus vivencias en la guerra civil y el posterior exilio que vivió junto a su marido Rafael Alberti y su hija Aitana.
Da la sensación que no hay personaje de aquella época que no se cruzara con el matrimonio, además de la multitud de países a los que tuvieron que huir por estar perseguidos por el régimen de Franco.
Debo admitir que al principio me costó pillarle el ritmo. Me perdía entre tantos países, fechas y personajes. Precisamente a la enormidad de todo lo que cuenta me da pena de que no sea un libro más conocido. Es increíble cómo narra los bombardeos y el posterior exilio, la incertidumbre de volver a tu país y no saber cómo te lo vas a encontrar.
Lo recomiendo muchísimo si te interesa leer sobre la guerra civil española.
"Estoy cansada de no saber dónde morirme. Esa es la mayor tristeza del emigrado. ¿Qué tenemos nosotros que ver con los cementerios de los países donde vivimos? Habría que hacer tantas presentaciones de los otros muertos, que no acabaríamos nunca." En @renacimientoed
Este libro es sumergirse en el flujo de recuerdos de una vida apasionante en tiempos convulsos. El estilo por momentos de una belleza lírica y por momentos cercano como una conversación íntima.
He echado de menos notas a pie de página para comprender referencias que, más allá de Neruda, Stalin y la Pasionaria, he tenido que buscar, sacándome de la lectura.
Ha sido el segundo intento con esta lectura. La primera vez las 447 páginas sin capítulos, del tirón y los saltos temporales constantes, sin avisar, me hicieron tirar la toalla, desorientada y perdida. Ahora es un momento más tranquilo y, ya avisada, pude afrontarlo de forma distinta.
"En aquel teatro conocí el pacto secreto que los escenarios dan a los que allí trabajan, pacto que se parece al que las trincheras enseñan pues es el del peligro común. El combate es diario y diario el trance, la agonía y el miedo. Nos sentimos todos ligados, ligados y felices."
Libro que relata las vivencias de María Teresa León y Rafael Alberti durante el final de la republica y el inicio de la dictadura de Franco y como se persiguió a los intelectuales contrarios al régimen. La autora describe con un lenguaje poéticamente maravilloso como un país que se encontraba en un momento de modernización y desarrollo intelectual al más alto nivel, se ve sumido poco a poco en un catetismo institucional que supuso un retroceso social y cultural. La narración se realiza en primera persona y detalla con profunda tristeza el derrumbe de los derechos e igualdades conseguidos con tanto esfuerzo.
No es fácil de leer, los recuerdos de María Teresa se despliegan a veces muy confusos, luego hay un momento en el que te adentras de pleno en esa memoria tan llena y q va llenándose de nubes, y entiendes esa manera de escribir. Lectura imprescindible de un siglo repleto de dolor y alegrías. Espero q se siga reivindicando su gran humanidad y valía por sí misma, más pienso q ella era el fuego y se la dejó en la sombra (Escribe ella sobre Zenobia Camprubí: “Fue la suya una decisión hermosísima: vivir al lado del fuego y ser la sombra”). Maravillosa
Imprescindible lectura no solo para ahondar en la vida de María Teresa León, sino también para comprender mejor todo el siglo XX, sus claroscuros y descubrir decenas de personajes interesantísimos y muy importantes para la historia o cultura nacional e internacional.
Bellísima prosa poética con la que María Teresa entreteje reflexiones llenas de humanidad y recuerdos melancólicos y distantes, pero muy presentes en el corazón.
He reído y llorado varias veces con este libro, simplemente sublime.