A pesar de la larga espera, me ha emocionado volver a leer a Shun y a Mio, quienes mantienen un ritmo de vida calmado y, a veces, tormentoso en Hokkaidô.
¿Qué es lo que me sigue impulsando a leer esta historia? Los personajes, por supuesto. Todos ellos, desde los padres de Shun hasta el compañero de trabajo de Mio, han sido desarrollados para tener algo de protagonismo e importancia en la vida de Mio y Shun. No son simples personajes que aparecen espontáneamente y luego desaparecen como si nunca hubiesen existido.
Lo que sí he notado a lo largo de estos dos últimos tomos es que, el cauce de la historia se está volviendo más costumbrista; más cotidiano. Al principio estábamos pendientes de como surgiría el amor entre ellos, y una vez que eso ha quedado claro, toca seguir los pasos de una pareja que cada día afronta un nuevo desafío.
En este caso, es Fumi quien se rebela contra el mundo.
Tenía muchas ganas -gracias al capítulo final del tercer tomo-, de saber que ocurría con Fumi. Parece ser que la pubertad le ha otorgado mal genio y ahora la toma con todo lo que le molesta. Y como no, Shun es una de esas cosas que le molesta.
No voy a adelantar nada, así que solo comentaré que me ha gustado cómo la autora ha desarrollado a Fumi y todo el caos que tiene en esa pequeña cabecita suya. Sigue siendo un personaje al que le tengo mucho cariño y al cual me encantaría seguir conociendo más adelante. Si es que tiene rasgos de carácter muy parecidos a su hermano mayor.
En líneas generales, el tomo me ha gustado muchísimo porque ha mantenido la naturalidad y la belleza de los anteriores tomos. He vuelto a conectar con dos personajes a los que les tengo mucho cariño por tener un carácter muy marcado y un desarrollo profundo, diferenciándolos del resto de personajes.
Además, Fumi tiene mucho protagonismo en este tomo con sus ganas de replicar a todo lo que le dicen. Aun que eso dista mucho de su verdadera manera de ser.
En cuanto a sí es buena idea continuar la serie, para todos aquellos lectores que empezaron y siguieron, lo único que deben saber es que el estilo calmado, risueño y alegre de la trama continúa presente, y eso ya invita a leerlo por sí solo.