Partiendo de un argumento típico de novela policíaca -un asesinato que parece suicidio y un asesino que nunca lo parece-, aborda Millás un tema a la vez psicológico y literario: el del conflicto entre lo que se es y lo que se quiere ser o, si se prefiere, las relaciones entre apariencia y realidad, que es tanto como decir: la razón de ser de la literatura.
Con un estilo ágil y lleno de registros, mezcla de parodia y melodrama, humor e ironía, lirismo y cínico sarcasmo, avanza el relato entre diálogos brillantes, metáforas surrealistas y ecos de la novela negra, llevando al lector hasta un final sorprendente, insólito, casi borgiano.
Juan José Millás is a Spanish writer and winner of the 1990 Premio Nadal. He was born in Valencia and has spent most of his life in Madrid where he studied Philosophy and Literature at the Universidad Complutense.
His first novel was influenced by Julio Cortázar and consequently shows the influence of the then-prevalent literary experimentalism, as well as the uncertainty of a fledgling author. Although very original, his second book, Cerbero son las sombras (1975), obtained the Premio Sésamo and received a positive critical response.
Thanks to an enthusiastic member of the judges panel for the Premio Sésamo, Juan García Hortelano, he was able to publish Visión del ahogado (1977) and El jardín vacío (The empty garden) (1981) with the prestigious publisher Alfaguara. But his most popular novel was Papel mojado (1983), an assignment for a publisher of young adult literature that was a commercial success and continues to sell well. Simultaneously, he began to publish articles in the Spanish press with great success, so he left the employment of the Iberian press and now makes a living as a journalist and author.
In his numerous works, which are mostly psychological and introspective, any daily fact can become a fantastic event. He created his own personal literary genre, the articuento, in which an everyday story is transformed into a fantasy that allows the reader to see reality more critically. His weekly columns in El País have generated a great number of followers who appreciate the subtlety and originality of his point of view in dealing with current events, as well as his commitment to social justice and the quality of his writing. On the program La Ventana, on the channel Ser, he has a time slot (Fridays at 4:00) in which he encourages viewers to send short accounts about words from the dictionary. Currently, he is constructing a glossary, within which these accounts have a large role. His works have been translated into 23 languages, among them: English, French, German, Portuguese, Italian, Swedish, Danish, Norwegian, and Dutch. In his 2006 novel, titled Laura y Julio, we find his principal obsessions expressed: the problem of identity, symmetry, other inhabitable spaces within our space, love, fidelity, and jealousy.
Las siguientes notas fueron extraídas de esta novela y no pretendo tomar ningún tipo de crédito sobre ellas: • Me aplicaba a combatir la soledad de mi apartamento y de mi vida con el mismo espíritu entre tenaz y minucioso que distingue a un contable a la búsqueda de treinta céntimos imaginarios sobre las hojas cuadriculadas del Libro Mayor. • —Deberías limpiar un poco — aconsejé. —Sacar brillo a la mierda es un trabajo de obsesos • hacía algún tiempo que sabía que uno puede llegar a gustar a todas las mujeres a condición de no gustar a la única a la que uno quisiera gustar. • La seda negra de su camisa resbalaba sobre su ropa interior, que era blanca, según había podido observar por el escote cuando ella se reía. Tal roce despertaba en mí algunas ansiedades básicas que estaban consiguiendo alterar el normal funcionamiento de mi comportamiento emotivo. • —Esa frase es muy fría. Sonrió. —Ponle tú un poco de música si quieres. • Las cosas ocurren, pero no ocurren contra ti ni contra mí; ocurren y a alguien le tiene que tocar. • los escritores siempre empiezan la casa por el tejado. • La grasa y el polvo son los enemigos mortales del soltero. Si los dejas avanzar hasta un punto, su crecimiento es irreversible y no te queda otra que cambiar de piso. • pensé en irme a dormir a casa de mis padres, pero no había visto que ningún detective actuara así en las novelas ni en el cine. • Y tú — dirigiéndose a mí—, ¿cómo prefieres que te rompa los dientes: uno a uno o todos de golpe? —La verdad es que es una elección complicada pese a la simpleza con que usted lo expone • Recuerda que un buen detective nunca dice no entiendo. —¿Qué dice entonces? —Calla. La verdad está siempre en el silencio. • se me ocurrió un buen epitafio: «ESO FUE TODO». • Mi obsesión por el cumplimiento exacto de determinados deberes había sido siempre un muro de contención contra el que se estrellaba la locura que permanecía en estado latente en algún punto de mi alma. • El asesino solitario tiene, seguramente, un lado rechazable y por eso se le encarcela o se le agarrota vilmente, o se le pone una inyección venenosa teniendo mucho cuidado con no dañarle el nervio ciático. Pero ese lado que él muestra es aquel que todos ocultamos. A alguien ha de tocarle jugar ese papel dentro de este juego de policías y ladrones que es la vida. Por eso, los asesinos solitarios que matan por rencor o por lucro (lo mismo da) deberían tener un reconocimiento oficial con el que se premiara la importante labor cultural de sus execrables crímenes. • Por fortuna, esta vez me había tocado un taxista mudo y sin radio. De manera que llegué intacto a mi destino. • Todos los sujetos que comen solos en los restaurantes utilizan el truco del periódico como para decir a los demás que su soledad gastronómica no implica necesariamente un desamparo vital. Sin embargo, mi propia experiencia me ha enseñado que no es posible tomarse un plato de sopa y leer un editorial al mismo tiempo. • Al poco llamaron a la puerta y abrí sin reparos deseando que algún matón me vaciara un cargador en el estómago. • Es cierto que manteníamos una relación de amor-odio, pero ése es el componente normal de todas las amistades fuertes. • La gente dice, por lo general, «quiero a fulano» o «detesto a mengano», como si el amor y el odio fueran sentimientos unívocos. Lo que se hace, en el primer caso, es negar la parte de odio que todo sentimiento amoroso conlleva. Lo que se niega, en el segundo, es el porcentaje de amor que comporta el odio. • cuando un autor conoce el final, no puede evitar contarlo en el transcurso de la acción. • El que quiere ser escritor soy yo. A ti lo que te gusta es ser un personaje de novela, y hay que elegir entre una cosa y otra, porque no se pueden ejercer las dos al mismo tiempo. • nuestra ruptura me dejó de recuerdo (aparte de media docena de corbatas y un mechero de oro, que todavía conservo) una de esas heridas sin sutura cuyo olor han detectado todas las mujeres a las que luego he intentado acercarme. • —¿Tú no tienes ningún punto vulnerable? —Sólo uno, Manolo Ge: la muerte. La llevo en la cerviz, como los toros, y es fácil de encontrar. • Nos quedamos silenciosos, con la mirada dirigida al portal. Él a la espera de que le diese enhorabuena; yo, en la esperanza de que le partiera un rayo. Entre su espera y mi esperanza había una distancia calculable en unidades de odio, • No hay ciudadano que bien investigado no merezca diez años de cárcel. • —Si perseguir a un tipo de metro y medio que arrastra una cartera significa para ti ser detective, es que tu imaginación ha adelgazado en los últimos años.
No sé por donde coger este libro, así que lo haré por partes:
-Personajes sumamente planos, en algunos diálogos he encontrado tales incoherencias que no podía evitar pensar Wtf? -La trama resulta predecible en muchos momentos. -No me gusta la forma en la que esta escrito, demasiado simple. -En ocasiones me daba la impresión de que estaba leyendo un fanfic.
Fue una de las novelas más leídas en España tras su publicación y no me extraña. Desde el principio te engancha la historia y mantiene la intriga hasta el final. La escritura es impecable y raja de arriba a abajo los sentimientos y vida del protagonista, que vive en una soledad con la que es imposible no empatizar. A lo largo de la novela nos regala en alguna ocasión esas finísimas burlas a las que Juan José Millas nos tiene tan acostumbrados. Es un libro interesante que añado a la lista de libros que recomiendo.
Muy creativa. El final me dejó "boquiabierta" aunque a lo largo de la novela Millás va dando muchas pistas. Conviene mucho describirla con la frase: "small things, great impact" porque son las cosas que al lector le parecen "nimias" las que forman el desenlace de la novela. Y desde luego merece una "re-lectura".
Hace unas semanas leí una novela policial de Camilleri, protagonizada por el comisario Montalbano: un personaje italiano sagaz, valiente e inteligente, digno representante del género. Hoy me encuentro frente a Manolo G. Urbina, un periodista español inocente, intrascendente y con un trabajo mediocre, que tras la muerte de su amigo Luis Mary se ve obligado a fungir de investigador. Lo que Millás construye a través de él es, claramente, una parodia del detective tradicional.
Millás tiene un estilo sencillo y claro, que permite una lectura ágil pero no superficial. A través de la ironía, nos introduce en reflexiones más profundas de lo que su lenguaje hace parecer. Así, presenta lo que aparenta ser una novela negra, aunque sin detectives profesionales, sino con un periodista sin experiencia ni habilidades. La estructura lineal se rompe hacia el final, mediante ciertos saltos temporales que le dan un giro muy eficaz y enriquecen la narración.
Una historia para todos: ágil, entretenida, con momentos divertidos, y con dosis de misterio y suspenso. Me encantó ese final inesperado en el que Millás nos enfrenta a la verdadera naturaleza del narrador. Ideal para quienes buscan algo ligero, entretenido y con una vuelta de tuerca final que da que pensar.
A confusing mess of meta fiction mixed with distorting views of language, context, and the human being. A very frustrating novel that deserves my praises, whether or not it I want to give them. Millás constructs a masterpiece that shows his criticism of structuralism and post-structuralism at the same time.
There are no English copies available. You’ll need to learn Spanish to read it. Maybe someday I write an English version.
Es un libro interesante que demuestra una inteligencia mayor al presentar lo especial y aterrador de los personajes que muestran una gran destreza con los momentos.
Yo he sido un hombre de pocos recursos y escasa imaginación y pronto tuve que comenzar a buscarme la vida. Luis Mary, más ingenioso que yo y también más hábil para la resolución de las cuestiones cotidianas, comenzó entonces, como veremos, a buscarse la muerte.
[…] Teresa no supo curarme; ignoraba que ese orden externo era el contrapeso necesario al caos interior que aún me habita. Jamás adivinó que cada cosa que colocaba por fuera denunciaba alguna clase de desajuste interno. Yo he tenido que luchar durante toda mi vida contra la locura con la misma fuerza con que un alcohólico rehabilitado ha de enfrentarse a su deseo: sabiendo que bastaría un sorbo del antiguo veneno para deslizarse de nuevo por el tobogán que conduce a ese temblor poblado de monstruosos insectos.
Yo me lavé los dientes, recogí el insomnio de la mesilla y me metí con él en la cama. Al cerrar los ojos, escuché el termostato de la nevera y el ruido del motor, que venía a despertarme de dos a tres veces en aquellas noches en que me acostaba sin el insomnio puesto.
– Bueno, ¿y tú qué piensas? – ¿Sobre las multinacionales? – No, hombre, sobre los laboratorios Basedow. – Yo no pienso nada. Os tengo dicho a todos que hace años que no pienso.
– […] ¿Qué es eso? – Unas cuartillas que he encontrado por ahí. Vamos a ver: poemas, poemas, poemas. Mira lo que dice aquí: “argumento para una novela: el relato comenzará con mi propia muerte, una muerte algo ambigua, claro está; a partir de ahí sólo tengo que imaginar la reacción de las personas más cercanas a mí y transcribirla adecuadamente”. – ¿Qué más dice? – pregunté algo ensombrecido. – Nada; siguen los poemas. La idea debió de parecerle tan genial, que le liberó del esfuerzo de escribir la novela.
– […] Y recuerda que un buen detective nunca dice no entiendo. – ¿Qué dice entonces? – Calla. La verdad está siempre en el silencio.
[…] ¡Qué distancia insalvable entre lo que quisimos ser y lo que éramos!
[…] Quería ser escritor, pero también de una forma muy vaga. A mí me decía con frecuencia que estaba proyectando una novela en la que pretendía sacarnos a todos.
Con una trama típica de novela negra se nos va ofreciendo un trasfondo que, en una lectura algo más lejana, podamos apreciar como más rico y profundo. (...)al final, el hasta cierto punto ingenioso giro (cosa que hace que la novela no sea una más, que le da cierta relevancia a la historia) nos hace estar delante de una metanovela, de una metaescritura que se va urdiendo con un ojo puesto ya en su desenlace. (...) Los diálogos son ágiles, rápidos; hay numerosos toques cómplices, irónicos, ingeniosos; todo es vivo, palpable; el protagonista se va haciendo nuestro, tanto que al final hasta lo compadecemos y le damos un cierto perdón condescendiente.Tomando la novela por lo que es, se pasa un buen rato.
ممم قريت لمياس قبل الرواية دي "العالم " و"هكذا كانت الوحدة" وكنت قرأتهم مترجمين للعربي، دي أول رواية اقراها ليه بالاسباني، كنت بأسقط منه شوية ف السرد أما بحس إنه بوليسي وإني كبرت ع الجو ده، بس فيه حاجة ف العامية بتاعته كانت بتشدني ساعات، في اللغة العامية دي شبه من عاميتنا وده كان ممتع بالنسبة لي. النهاية اللي بيدينا مفاتيح ليها ف السرد ما كونتش لقطاها ف الأول وده يتحسب ليه. بس كده :)
El concepto es muy interesante y el final sorprendente. Sin embargo, el argumento me pareció demasiado sencillo y los personajes un poco insípidos, total que la lectura no fue tan inmersiva como esperaba. Aun así, la novela me enganchó, de manera que la leí en dos días y seguramente leeré más obras de J. J. Millás.
I don't know what it is, but I've tried to get into this book several times, but I just can't seem to immerse myself. The characters and plot are interesting. I'm personally interested in the setting; there's just something about it that keeps me from enjoying this one.
Lo leí hace bastantes años, así que no recuerdo prácticamente nada sobre él (es más, no recordaba haberlo leído hasta que ví el título por casualidad en entrelectores). Solo sé que me gustó…
Un final propio de la mejor literatura y el motivo por el que merece la pena leer este libro. Una breve dosis de narrativa policíaca iniciática con una importante lección de maestría literaria.
No recuerdo en qué libro sobre técnicas de escritura leí que Millas había iniciado esta novela como parte de una autoexigencia literaria, lo que conocemos como escritor de brújula, sin conocer del todo el final y empezó a escribir con una premisa muy simple en mente: que pasa si seguimos a un extraño en la calle.
Desconozco si la motivación sea real, pero fue suficiente para que yo decidiera leer esta novela, pues creo que no es lo mismo que un escritor sin o poca experiencia decida aventurarse a escribir una novela policiaca sin conocer para dónde va a que lo haga un escritor ya consagrado como lo es Millas en el momento en que publicó esta novela. No he leído otras obras del autor, pero tampoco soy fan de comparar distintas obras de un autor para calificarlas. Y con 2 estrellas no quiero decir que sea una mala novela, animo a las personas que les llame la atención la premisa a leerla, y justo, estas 2 estrellas se las dejo como deuda.
Sin revelar nada, al final, el giro de la historia te obliga a releer la novela (cosa que no hice, pero sí creo que es necesario hacerlo). Con esto, sería la segunda novela que me apunto a leer en un futuro, para desmenuzar si es verdad que todo este tiempo, el crimen, las motivaciones, los culpables y los encubrimientos estuvieron ahí desde el inicio. Si fuera el caso, puede que la experiencia de lectura de esta novela sea más enriquecedora cuando ya conoces el final, cosa que no pasa con cualquier obra.
En cualquier caso, me parece una buena novela, entretenida, fácil de leer, incluso, la recomendaría a personas que quieren empezar con el género policiaco sin entrar en historias demasiado truculentas o complejas. Diría que la complejidad está en su simpleza, en el mejor sentido de la expresión, donde menos es más.
Si en algunos años, puede que 5 o puede que 10, me encuentro mi reseña, la portada o al autor y recuerdo que tengo pendiente volver a leer esta novela, lo haré, ya que si recuerdo el final, significa que fue lo suficientemente memorable como para recordar el compromiso que al final la novela te obliga a asumir: lee de nuevo y presta atención, ahí estaba toda la información para que te dieras cuenta.
Me encanta cómo escribe Juan José Millás. Es abrir sus obras y desconectar del mundo y meterme de lleno en lo que sea que me cuente. Qué maravilla.
**
Yo he tenido que luchar durante toda mi vida contra la locura con la misma fuerza con que un alcohólico rehabilitado ha de enfrentarse a su deseo: sabiendo que bastaría un sorbo del antiguo veneno para deslizarse de nuevo por el tobogán que conduce a ese temblor poblado de monstruosos insectos.
Entre su espera y su esperanza había una distancia calculable en unidades de odio, que no me fue posible medir.
Algo había en mis pómulos o en mi frente que me relacionaba con cierto tipo de trastos que, abandonados en un desván, ignoran hace tiempo el efecto perdurable de una caricia.
Yo me lavé los dientes, recogí el insomnio de la mesilla y me metí con él en la cama.
Después salí de allí con el gesto miserable de quien abandona su adolescencia en cualquier sitio.
Le ofrecí mi brazo como se ofrece un dedo a un periquito.
Con movimientos mecánicos, ajenos al poder de mi voluntad, me preparé un café soluble en el agujero que el dueño de mi apartamento llamaba cocina.
-Cuando quieres, puedes resultar más vacía que un guante en un cajón.
Comenzaba a caer de nuevo una lluvia fina y sucia que le empapaba el alma al tipo más seguro de sí mismo.
La vida suele ser un rosario de ausencias, un vacío que yo no he sabido tapizar adecuadamente.
Todos los sujetos que comen solos en los restaurantes utilizan el truco del periódico como para decir a los demás que su soledad gastronómica no implica necesariamente un desamparo vital.
La realidad, amigo, es un espesamiento de la imaginación como la voz es un espesamiento del aire.
Papel mojado fue la primera incursión de Millás en la literatura juvenil. Novela típica de detectives dónde hay un muerto, un amigo que investiga, sospechosos, matones... pero con la originalidad de que la novela en sí es parte de la trama. Esta se mueve a caballo entre la apariencia y la realidad.
A pesar de estar narrada de un modo muy sencillo, cómo ocurre en la mayoría de novelas juveniles, se reconoce fácilmente la escritura impecable, el ingenio, el cinismo, la ironía y la agilidad de los diálogos con que Millás nos tiene acostumbrados.
La novela consta de 15 capítulos muy cortos, de siete a nueve páginas cada uno, con lo cual su lectura se hace muy amena pero manteniendo el ritmo y la tensión en todos ellos hasta llegar al capítulo final el cual trastoca totalmente esta línea y lleva todo el relato hacía una estructura circular lo cual hace que tengas necesidad de releer de nuevo algunas partes. Está estructura de la novela tipo vehicular es un gran acierto pues hace que te preguntes quién es el personaje principal de la novela.
A mí me enganchó mucho, a pesar de no ser gran lectora de novela negra o policiaca, tanto que la comencé por la tarde y no me fui a dormir hasta que la acabé.
Mi primera lectura de Juan José Millás, otro autor del que he leído muchas columnas pero que no había conocido más hasta el momento. En mi primer acercamiento he encontrado un escritor muy amante del sarcasmo y de los dobles sentidos. Juega con la ambigüedad de darnos las pistas justas para seamos nosotros los que descubramos qué es lo que ha pasado. Aunque me esperaba el final, la novela está muy bien construida y nos deja con ganas de más.
Millás crea una novela policíaca a partir de un protagonista, escritor, periodista de farándula y envidioso. Sí, el protagonista termina siendo un envidioso poco sagaz y sin embargo tan dotado de esa irrealidad de los escritos de Juan José Millás. Hay un misterio con un maletín negro que no deja que uno se despegue del libro y el final se separa del genero para serle fiel al autor, algo irreal y literario.
Este libro es una lectura obligatoria del instituto (2ºBachillerato), correspondiente a la novela del 39 en adelante. Aún así, me ha parecido que es un buen libro, y que no es complicado de leer. Pienso que hay partes en las que sí que pierdes un poco el hilo con los personajes y esas cosas, pero por el resto, ha estado bien. Para ser del género policíaco, le he echado en falta un poco más de acción.
Fue un libro que tuve que leer gracias al colegio y me apena decir que se fue a la pila de los peores que me han mandado.
- Personajes insoportables. - Narración simple que pretende ser compleja. - Términos de medicina que ni siquiera tienen que ver en la narración y que los jóvenes que las lean tal vez ni siquiera las lleguen a entender. - Final sumamente predecible.
Es lo primero que leo del autor, y tiene potencial, pero este para mi no fue lo mejor ni resaltó.