Cuando adquirí este libro lo hice pensando en una novela fantástica, una ficción, pero al comenzar a leerlo me encontré con un texto raro. Es un ensayo argumentativo disfrazado de otra cosa. Toma la forma de una carta larguísima que una mujer mayor le escribe a su sobrina de 18 años para contarle unos secretos que ella estima que no se deben perder.
Los secretos son una extensa, documentada, en momentos descabellada y a ratos bastante tediosa teoría sobre cuál podría ser el origen de las pandemias o de la mutación de los virus. El texto a mí me pareció un tanto absurdo, aunque no necesariamente porque el tema sea dudoso, de hecho, creo que entre tanta cosa que el autor dice, algo puede haber de cierto. Lo que molesta es otra cosa.
¿Alguien se imagina a una tía (no en el sentido español del término, sino que el de una hermana de la madre) de bastante edad escribiéndole a la sobrina adolescente una carta que de hecho es un libro de 190 páginas? Bueno, en esta "carta" la señora entrega tal cantidad de detalles científicos, hipótesis, suposiciones, especulaciones y opiniones conducentes a que el lector crea en la veracidad de todas las relaciones que el autor hace que el efecto, para mí, fue el contrario, me pareció un texto manipulador. Creo que habría sido más honesto, y de paso más creíble, un ensayo con todas las de la ley sin el disfraz del texto epistolar. No era necesario, menos cuando el disfraz es tan delgado que se trasluce la verdadera intención por todos lados. A mí me pareció un ejercicio absurdo que el autor nos recordara cada tanto que no es él el que escribe sino la señora adulta mayor. Así es como cada dos por tres saca frases como:
Lo argumentaba recurriendo a una fuente de información a la que tu generación, Arys, va a tener que irse acostumbrando: la meteorología espacial. p. 116
No, no es creíble. No es la tía escribiéndole una carta a la sobrina, es Javier Sierra dirigiéndose al lector en un montón de ideas que podrían tener mejor destino si se presentaran como tales.
Al final no es más que uno de los tantos libros escritos en medio de la pandemia, en este caso con ínfulas de explicar hechos trascendentales en el devenir humano. Toma el mito de Pandora y trata de explicar con él grandes misterios de la humanidad. Lo hace de forma poco seria, en mi opinión. Adjunta una vasta bibliografía de donde se picotea un poco por aquí y un poco por allá. Para quien tenga cierto conocimiento de las falacias lógicas en este texto encontrará varias de ellas:
p. 25
La idea no es mía, querida. Es de un premio Nobel
Falacia ad verecundiam o de autoridad. Que la idea sea de un premio Nobel no significa que sea cierta.
p. 30
Tras analizar sedimentos de tres mil cien millones de años de antigüedad, localizaron en ellos restos de antiguas colonias de bacterias y algas. Resultaron ser estructuras mucho menos simples de lo esperado [...] ¿Cómo es posible que nuestras más antiguas formas de vida sean ya organismos complejos?
La pregunta tras la información resulta una petición de principio porque asume como premisa cierta que los organismos estudiados son las más antiguas formas de vida y eso no está demostrado. Puede haber otras más antiguas que no se han encontrado y de las que las formas estudiadas podrían haber evolucionado.
En el libro uno encuentra varios argumentos de este tipo, proposiciones que parecen muy inteligentes, pero que no pasan el colador del método científico. Resulta un poco cansador leer un texto que dice tantas cosas y en el que cada tantas líneas uno va encontrando silogismos, falacias, sofismas, etc.
Errata
p. 94
solo recordando nuestros errores evitaremos caer de nuevo ellos
por
solo recordando nuestros errores evitaremos caer de nuevo en ellos