En mai 2018, l’organisation armée indépendantiste basque ETA (pour Euskadi Ta Askatasuna) annonçait sa dissolution. Alfonso Zapico a proposé à deux personnalités politiques et culturelles basques, qui furent dans des camps opposés, de se rencontrer pour parler des sources de l’histoire et pour envisager l’avenir, ensemble… Publié au printemps dernier en Espagne, Ceux qui construisent des ponts a connu un excellent accueil médiatique et politique, réunissant des salles entières pour débattre de ce livre. C’est un véritable document de travail sur les luttes d’indépendances régionales et les enjeux humains qu’elles véhiculent.
Nacido en Blimea, un pueblo de los Valles Mineros asturianos, Alfonso Zapico es diplomado en Ilustración y Diseño por la Escuela de Arte de Oviedo. Como freelance realiza trabajos gráficos de carácter infantil/juvenil para editoriales nacionales y regionales (libros de texto, dibujos animados, páginas web, ilustraciones…), y ejerce de ilustrador en un proyecto de la Consejería de Educación del Principado de Asturias desde el 2005.
Es colaborador habitual de un periódico regional, La Nueva España, y ha publicado historietas y tiras cómicas en diversas revistas juveniles y digitales de Asturias. Su primer álbum de cómic, La guerre du professeur Bertenev, fue publicado en Francia por Editions Paquet, y recibió el Prix BD Romanesque en el FestiBD Ville de Moulins en el 2007. También ha colaborado en otro álbum colectivo, Un jour de mai, editado en la primavera del 2007 por Paquet con guión del francés Règis Hautiere.
Alrededor de la entrevista que Eduardo Madina le hizo a Fermín Muguruza para Jot Down, Alfonso Zapico construye una narración gráfica que contextualiza a ambos: su pasado, su vida, cómo sus carreras quedaron marcadas por el terrorismo... y cómo han llegado hasta la actualidad. El hecho de que Zapico, al estar presente en la entrevista, se ponga como tercer "personaje" del tebeo le permite partir de su relación personal para engarzar el relato. A la vez un retrato de las personas, del lugar histórico que ocupan y del potencial detrás de la conversación; el cemento indispensable para el vínculo entre las realidades que son el presente y el futuro de Euskadi.
Hay detalles que, creo, quitan hierro a eventos duros (un asesinato de un Guardia Civil que queda reducido a "cuatro balas se incrustaron en el cuerpo de un sargento..." como si fuera el marco de una puerta). Pero es lo de menos en una visión que escapa a las fórmulas y discursos más extendidos y hace memoria sin caer en el vicio de convertirla en un arma.
En el año 2016 el expolítico socialista Eduardo Madina mantuvo una larga conversación con el músico Fermín Muguruza, dando como resultado esta entrevista publicada en la revista Jot Down. El dibujante Alfonso Zapico (Blimea, Asturias, 1981) asistió, invitado por Madina, a ese encuentro a modo de espectador y Los puentes de Moscú es la crónica en viñetas de esa charla. Dicho encuentro, tal y como han comentado los propios protagonistas, hubiera sido impensable unos años atrás y constituye una prueba evidente de los grandes cambios que ha vivido la sociedad vasca. La conversación traza un esbozo de la historia reciente de Euskadi usando como hilo conductor la trayectoria profesional de Muguruza y los gustos musicales de ambos como espacio común de encuentro. Madina (Bilbao, 1976) fue diputado socialista y sufrió un atentado terrorista de ETA con bomba lapa en su coche que mutiló su pierna izquierda en febrero de 2002. Fermín Muguruza (Irún, Guipuzcoa, 1963) músico, fundador del grupo Kortatu, fue candidato en 1999 y 2003 en listas de la izquierda aberzale y durante años defendió, “con sentido crítico”, la lucha armada. La entidad de estos dos protagonistas aparentemente antagónicos y el momento histórico en que se sitúa dicha conversación (la publicación de la novela gráfica coincidió con el anuncio de la disolución de la banda terrorista ETA, el pasado mes de mayo dotan la obra de un interés irrefutable. Pero el trabajo de Alfonso Zapico aporta un valor añadido al relato. No vamos a descubrir ahora a un autor que tiene una sólida carrera a sus espaldas (Dublinés, La balada del norte…). En Los puentes de Moscú Zapico sube un escalón más con una excelente novela gráfica que toca de pleno la crónica periodística, dotando de contexto el encuentro con pinceladas históricas y retales de la biografía de los protagonistas y sus antepasados. Situándose en el papel de narrador/espectador, el autor repasa los últimos 80 años de la historia de Euskadi. Dada la delicadeza del tema tratado, la presencia del autor como narrador resulta una decisión acertada, dejando fuera de dudas la posible parcialidad de la narración: el autor no esconde su papel de filtro a la hora de contarnos lo sucedido. Y aun así consigue una objetividad que ya querrían muchos periodistas. Con su excelente dibujo, aquí algo más sobrio y directo, Zapico logra narrar una situación áspera, que podría resultar poco atractiva en formato gráfico. No es tarea fácil narrar una conversación estática entre dos personajes de manera fluida, amena y concisa. Y desde un relato calmado que intenta no juzgar ni ahondar morbosamente en el dolor, deja la puerta abierta a que el lector despierte sus propias preguntas y saque sus conclusiones. Los puentes de Moscú no es una obra maniquea sobre “buenos y malos”. Un conflicto tan largo, doloroso y complejo como el vasco no lo merecería. Y, a pesar del tema, es un relato positivo, luminoso. Junto al film La pelota vasca del director Julio Medem , estamos ante una de las más claras reivindicaciones del diálogo como solución a cualquier tipo de conflicto. No es casual que la edición vasca de la obra se haya titulado Zubigileak (Los que construyen puentes). Difícil encontrar una palabra que defina mejor lo que simbolizó este encuentro.
Elegante y esperanzador. Una muestra de en cualquier conflicto (guiño guiño codazo codazo conflicto català) se pueden tender puentes; bueno, también depende de que las personas implicadas tengan carácter y voluntad. Por otro lado, me da la sensación de que falta algo en el relato; supongo que es inevitable. Pero bueno, para eso ya está “La pelota vasca”, entre otras obras.
Aunque muchas veces he estado a punto de comprar o tomar en préstamo en la biblioteca tomos como Dublinés o La balada del norte al final este ha resultado mi primer cómic de Alfonso Zapico. He de decir que me parece una buena novela gráfica, sobre un tema interesante (el conflicto vasco) y con una premisa aún más interesante (basar un cómic en una entrevista es algo que se sale de la norma), la reunión entre Madina y Muguruza es un encuentro muy curioso e inusual.
En todo caso me gusta mucho la forma que tiene Zapico de contar las cosas, hace el tema muy ameno y cercano, no se anda con paños calientes y cuenta las cosas tal y cómo son, o cómo piensan que son los protagonistas, no intenta suavizar ni desdramatizar, sino que simplemente se aleja un poco e intenta ver las cosas con perspectiva. ¿cómo puede ser que sea cercano y se aleje al mismo tiempo?... pues eso es lo que hace bien Zapico
El problema que le veo es que la cosa se queda un poco superficial, Zapico se limita a poner en antecedentes al lector sobre la vida de los protagonistas, y luego a transcribir partes de la conversación, sobretodo algunos pasajes en que ambos recuerdan momentos históricos. Supongo que Zapico no ha querido en este caso contribuir con sus opiniones y dejar todo el protagonismo a Madina y Muguruza, pero quizás esperaba que el autor se involucrara un poco más.
En todo caso es un buen cómic, me parece perfecto para enseñárselo a los jóvenes para que sepan lo que representó ETA y dar una imagen de la sociedad vasca de la época, el dibujo es funcional y simpático, el guión muy ameno (se lee de una sentada) y la edición muy digna pero al tiempo asequible.
Personal mirada al conflicto en el País Vasco desde los años 70 hasta el cese de la actividad armada por parte de ETA. Mirada que entrelaza hitos en las vidas de dos personajes que podrían parecer distantes pero que quizás no lo sean tanto; Fermín Muguruza, cantante, músico, productor y cineasta abertzale, y Eduardo Madina, antiguo diputado del PSOE que fue víctima de un atentado con coche bomba por parte de la banda armada. Sin embargo, este tebeo es también, y quizás más que nada, una mirada hacia el futuro de Euskadi. Un futuro incierto en muchos aspectos, pero en pacífica convivencia.
Este tebeo permite conservar y volver a la mirada de dos personajes claves de la cultura vasca, evitando que sus historias se difuminen en el tiempo. A aquellas generaciones que hayan vivido los acontecimientos históricos descritos les será más o menos sencillo seguir los distintos hitos, por el contrario, la gente más joven quizás necesite más contexto y tenga que recurrir a fuentes externas a fin de seguir la historia.
Los puentes de Moscú (Zubigkleak), como casi todo lo de Zapico, es una lectura más que recomendable.
Muy interesante cómic. Si alguien busca ahondar en todo lo que rodeó al terrorismo de ETA (o en el conflicto vasco, como se referiría a él la izquierda abertzale), decirle que este no es el comic que está buscando. Lo que hace aquí Zapico con la excusa de una conversación que mantuvieron Fernando Madina y Fermín Muguruza para la revista Jot Down es profundizar en las formas en las que se podrían tender puentes, no ya hacia el entendimiento, sino hacia la simple convivencia pacífica en el actual País Vasco. Es una obra superficial. Que se mueve más en la esfera de las sensaciones personales que en la de las motivaciones políticas. Pero es que, como el mismo Zapico reconoce en un momento de la obra, adentrarse en esa esfera de las motivaciones políticas supondría tratar de atravesar un campo minado lleno de unas bombas cargadas de absurdo y, sobre todo, difíciles de esquivar.
Zapico se maneja como nadie con la pluma. Pero la historia no pasa de ser una correcta entrevista. El simbolismo esta muy presente y libros sobre el conflicto Vasco son muy necesarios. Por eso le doy 3 estrellas.
Con lo muchísimo que me gusta Zapico y lo interesante que me parece la temática, este libro me ha dejado un poco a medias. Es profundo, interesante, reflexivo, pero le falta algo para ser una obra redonda.
Los siempre magníficos dibujos de Zapico ilustran una interesante visión de la historia reciente del País Vasco contada por dos protagonistas de excepción. Dos mensajes me han quedado claros: que la lucha armada nunca es la solución, y que ir a Bilbao y a Donosti en una muy buena decisión
Regalo de chamu y Sara de despedida de Vigo, cuenta un poco la vida de Fermín Muguruza y Eduardo Madina para poner en contexto una conversación que tuvieron en Irún.
A ver si reengancho la lectura ahora que acabe en el cole.
Me ha gustado aunque esperaba más. Un pequeño relato sobre tender puentes y conocer a ese que consideramos el otro para sorprendernos colocándolo entre el nosotros tras hablar con él.
Una obra floja, poco más que la adaptación de la entrevista de Madina a Muguruza para Jot Down. Las aportaciones de Zapico no añaden demasiado y, de tanto que intenta quedar bien con todo el mundo se queda a medio camino de todo.
Zapico reúne a Fermín Muguruza y Eduardo Madina para hablar de la "situación", para tratar de tender puentes entre las dos orillas de una historia en la que los de un lado mataban a los del otro. Este encuentro, en el que él aparece también como protagonista, ocurre en la segunda parte del libro y hasta ese momento, Zapico nos va contando la historia de Madina y Muguruza. Me gusta mucho la idea, la manera aparecer como un personaje más que va construyendo la narración, la cotidianeidad de los encuentros y el dibujo de Zapico me encanta, pero se me queda cortísimo en el enfoque. Me parece que le falta profundidad, que se queda muy muy en la superficie de un problema muy grave y muy complejo en el que he tenido la sensación de que Muguruza tiene un protagonismo mucho más importante que Madina, quedando el relato (pretendidamente equidistante) un poco cojo. Terminé de leerlo y me quedé con un regusto un poco raro, me sentí un poco desencantada.
Los que seguimos la obra de Alfonso Zapico sabemos que, además de un fantástico narrador de historias, es un autor comprometido. Por eso me alegró mucho saber que había estado presente en una entrevista que hizo Eduardo Madina a Fermín Muguruza para la revista Jot Down. Recuerdo haber leído la entrevista y que me produjo una sensación agradable, como de hielo que se deshace para dar paso a la primavera. A través del cómic de Zapico el lector conoce la intrahistoria de esa entrevista, una especie de "cómo se hizo" de la misma. Se trata de una obra interesante, entretenida y muy necesaria. Si además te la dedica el autor (con dibujo incluido) en la Feria del Libro de Madrid, inmejorable.
No soy muy de documental gráfico, pero el último día que fui a la biblioteca pública tenían este expuesto y lo cogí. En general, Madina me cae bien, lo sigo desde hace tiempo y me pareció que este "Los puentes de Moscú" podía gustarme. Y la verdad es que no me ha gustado, qué se le va a hacer. Zapico ha recreado la entrevista que le hizo Madina a Muguruza en dibujos en blanco y negro, con mucho flash-back para explicar quienes son estos dos hombres y el contexto en el que se enmarcaba la entrevista. Lo del blanco y negro le da su punto al libro, pues fueron años de plomo -como se menciona en algún momento en el libro, y como podemos constatar los que los vivimos en primer plano-, mucho humo, mucho neumático ardiendo en el puente de Deusto, mucha pelota de goma (negra) y mucho Ertzaina antidisturbios, vestidos de negro, los Beltzas. El trabajo de Zapico está bien, ha conseguido guionizar una entrevista y lo que trasmite es el contenido mismo de la entrevista que Madina publico en la revista Jot Down (la he leído y he confirmado que el contenido del libro es super fiel a la entrevista publicada en esa revista). Lo que no me ha gustado tanto han sido dos cosas: una, el trabajo como entrevistador de Madina. Cuando estas entrevistando a alguien, si el entrevistado entra en clara contradicción no digo con la realidad sino con lo que él mismo está diciendo, creo que es tarea del entrevistador ponerlo de manifiesto. Pues bien, Madina no hace nada de esto. Se limita a preguntar y anotar respuestas. Y seguir preguntando y anotando más respuestas. Muy mejorable su trabajo como entrevistador. Lo segundo que no me ha gustado del libro es algo más difícil de explicar. A ver, Fermín Muguruza lo petó con Kortatu, llegó a lo más alto en muy poco tiempo y justo cuando estaban ahí, deshizo el grupo. Con todo el mundo adorándole y haciéndole la ola. Lo que vino después fue lo habitual: diferentes grupos que nacían, tenían su momento de éxito y morían. Game over. Pero el problema es que Fermín se quedó en el momento del final de Kortatu en que él era la hostia . Y ahora, en el presente, Fermín piensa que es el altavoz que necesitábamos no sólo en España sino en todo el mundo para con su música solucionar todo tipo de conflictos y guerras. No sólo en Euzkadi, sino en Cuba, en Chiapas (México), en El Salvador, en Palestina, en Sarajevo, en Irlanda del Norte, en la Guerrilla Colombiana, etc. Es de esas personas que te mezclan en la misma frase "yo defiendo el derecho a la autodeterminación pero sin ser nacionalista ¿?", y te cuenta que ETA casi se disuelve porque uno de su grupo era hermano de Yoyes, y que Galindo le puso una demanda de quince millones de pesetas y que al hijo de Galindo le gustaba su música... En fin, una especie de abuelo cebolleta que mientras le paguen los viajes por el mundo y le dé para seguir contando sus historietas a los jóvenes que no las conocen, pues muy bien. Pero a los que tenemos el culo pelado del humo de mil batallas, mejor nos evitamos que nos cuente su cosmo-visión de lo que pasó en el País Vasco entre 1980 y el año 2012.
Ni me sonaba esta novela gráfica cuando me la topé en la biblioteca. Decidí darle una oportunidad porque llamó totalmente mi atención con saber que salía Fermín Muguruza y poco más.
En Los puentes de Moscú, de Alfonso Zapico, se nos cuenta el encuentro entre el músico Fermín Muguruza (Kortatu, Negu Gorriak...) y el socialista Eduardo Madina, superviviente de un atentado de ETA, que realizaron para un artículo de la revista JotDown. Arranca presentándonos a ambos personajes, con sus pasados y presentes que hacen de este un encuentro "peculiar", dos supuestos polos opuestos que quizás no lo son tanto.
Me es difícil decir mucho más porque estaría contándolo todo, y aunque sé que por aquí no suelen gustar mucho este tipo de publicaciones, no diré más por si hay algún interesado, pero obviamente todos sabemos cuál será el tema central de la historia, claro.
Me ha sorprendido para bien, no esperaba mucho de ella al no conocerla y, sin ser la lectura de mi vida, he pasado un buen rato leyéndola, me ha parecido interesante y me ha gustado "reencontrarme", ya que le había perdido un poco la pista, con el Muguruza que me gustaba hace años.
Me acabo este libro despues de muchos meses. Usualmente no leo libros comicos pero mi amiga June me da el libro. Yo pienso que un libro comico es una buena manera para leer en una otra idioma (pues pienso que esto es mi primero libro que yo lei en una otra idimioa) porque hay mucho espacio blanco para escribir notas y las dijubas ayudan muchas. Sobre el libro: no se mucho sobre la historia vasco, entonces me aprendi mucho. Pero a lo mismo, pienso que la ida y vuelta del tiempo and historia no es facil para seguir. En total, para mi, pienso que este libro es muy profundo en cualquier idioma, para porque es profundo es dificil para leer en una idioma diferente.
(y pienso que mis palabras sobre el libro son dificil para leer jajaja)
Un cómic un cómic, no es, es una especie de narración gráfica como puede ser El Principe Valiente de Foster. Se trata de una reminiscencia o ensayo montado alrededor de un suceso real desde el que se ramifica para dar una impresión sobre la situción social del pais vasco tras el fin de ETA visto por un outsider como es el asturiano Zapico. Los dibujos de Zapico llevan el protagonismo, se trata de un estilo a pluma sin entintar y de linea clara con sensación de apunte rápido (probablemente por que no se ve ni rastro de regla) pero que probablemente no lo son. Se lee con mucho agrado y tiene mucha miga que necesita buen reposo y hasta relecturas. Le tenía muchas ganas y no me ha defraudado.
Buen libro, sobre todo como homenaje a la sociedad vasca. Hay que entenderlo como lo que es, historias y anécdotas de personas individuales, a partir de las que el lector puede extrapolar. Importante quedarse con los mensajes y con el tender puentes. En mi opinión no es un libro que se deba leer bajo carga ideológica, sino humanista.
Me encanta la obra de Zapico y llevaba tiempo queriendo hincarle el diente a este. La sencillez con la que narra historias tan complejas (algo que descubrí con su Balada del Norte) es de un genio. Ojalá “Los Puentes de Moscú” fuera lectura obligatoria para entender mejor el presente y el pasado reciente de nuestro país.
Un libro muy interesante, es verdad que esperaba más, otra cosa quizá, pero también es cierto que te hace ver el tema de ETA desde el punto de vista de un independentista no nacionalista, un enfoque diferente. Además cuenta con la colaboración del gran Fermín Muguruza (Kortatu) el que da gusto leerle y escucharle. Recomendable
Un comic raro, intenta humanizar a dos personas de "pensamientos opuestos". La reflexión sobre caer en la trampa me parece que es, de largo, lo más valioso del comic. Pero salvo eso... se me queda muy corto. Es un tema muy complicado, pero no me ha convencido, hay viñetas que blanquean y eso me deja mal sabor de boca
El relato tiene algunos datos incorrectos, pero que no modifican la historia. Es una lectura muy amena, pese a que si son cosas que conoces te servira mas de repaso que otra cosa. Muy recomendado si no es el caso.
Con esta lectura esperaba ampliar mis conocimientos sobre el conflicto vasco, pero no se desarrolla gran cosa más allá de anécdotas sueltas de las vidas de Eduardo Madina y Fermín Muguruza. En ocasiones invita a la reflexión, pero no se analiza nada. No lo recomiendo.
Le doy una estrella esta vez, y sintiéndolo mucho, porque el estilo de Zapico me encanta. Pero no me gusta la conclusión a la que quiere llegar, más cuando el estado español y francés siguen oprimiendo al pueblo trabajador vasco.
Una mirada desde fuera del País Vasco al futuro tras el fin de ETA, contada con mucho gusto. Aviso a navegantes, no es un relato de lo que pasó sino de cómo superarlo.