Muriel tiene veintiún años y acaba de terminar la carrera de magisterio. Se dirige ilusionada a su primer destino, donde las ilusiones de la joven maestra chocan con la dura realidad de un pueblo perdido entre las montañas del Pirineo navarro. Nada es como lo esperaba. La escuela es antigua, no entiende la mentalidad de los lugareños...
Lucía Baquedano Azcona nació el 18 de diciembre de 1938 en Pamplona, provincia de Navarra, España. Estudió secretariado y trabajó durante 9 años como secretaria, hasta que contrajo matrimonio y se trasladó a Tarragona. De regreso a su Pamplona natal, fue madre de 4 hijos, que ya le han hecho abuela. Lucía decidió un día escribir un cuento como esos con los que tanto disfrutaba de niña, aunque durante años no era la posibilidad de publicarlo. En 1979 se presentó a la convocatoria de premios literarios de la Fundación Santamaría con la novela "Cinco panes de cebada", ganando el tercer premio Gran Angular, lo que la animó a seguir escribiendo. En 1981, esta obra fue publicada por ediciones S.M. En 1980, obtuvo el segundo premio El Barco de Vapor, de literatura infantil, con "La muñeca que tenía 24 pecas" y, en 1986, el premio Barco de Vapor con el libro "Fantasmas de día", que fue incluido en la Lista de Honor del IBBY de 1988 y en el boletín anual de libros recomendados de la Jugendbibliothek de Múnich. Recibió también el premio Librerío de la Feria del Libro de Almería por "Me llamo Pipe". En 1993 obtuvo el premio de la Comisión Católica Española para la Infancia por "La casa de los diablos", pero polit lo volvió a recibir en 2002, por "El pueblo sombrío". No se ha convertido en una autora de las que tienen más o menos relumbrón sino en alguien que disfruta escribiendo y asume el éxito sin mayor importancia. Por otra parte, es de justicia reconocer el esfuerzo de muchos de los actuales autores españoles, empeñados en hacer asequible a jóvenes y adolescentes el fenómeno literario; autores que escriben pensando en ellos y cuyas obras abordan los problemas que son propios de la adolescencia y de la juventud. Su forma de "hacer literatura", que no desmerece de otra cualquiera digna de tal nombre, está logrando, en buena parte, el fomento del hábito de la lectura entre los jóvenes. Son muchos los que participan de este esfuerzo, entre ellos Lucía Baquedano.
Es un libro muy cortito, con una mañana da de sobra. Además es un libro muy simplon pero no se, me ha parecido súper bonito 😊 Además Muriel, debería ser mi amiga 🫶🏻
No le daba mucho crédito a este libro, pero en general la historia no ha estado mal. El lenguaje no es nada del otro mundo y hay bastantes expresiones anticuadas pero teniendo en cuenta que el libro se escribió hace más de 50 años es comprensible. Por otra parte he conectado con la historia de la protagonista y me he identificado con ella, con la joven maestra de ciudad que llega a un pequeño pueblo, aunque solo sea porque yo también he estudiado lo mismo que la protagonista jeje.
Fue una lectura obligatoria en mi instituto ya que traían a la autora a que la conociéramos y se convirtió en mi libro favorito por muchos años. Por fin he vuelto a leerlo y he disfrutado igual que las anteriores veces. Os recomiendo leerlo sin mayor pretensión, sólo por el simple hecho de disfrutar
3.5 🔆 Un libro precioso y 100% recomendable. Muriel me encanta, es super segura, me encanta como aprende a adaptarse a todo y lo buena persona que es. A parte: la descripción de Beirechea, que me encanta. Es un pueblo genial. Eso es todo lo que tengo que decir, pero me ha gustado mucho.
Me enganchó harto, la lectura es muy llevadera, pero me pasaba a veces que quedaba en la mitad de una escena, yo sentía que el diálogo no terminaba y pasaba a narrar el siguiente día y yo quedaba como "Esperen, aquí falta algo", eso me estresaba un poco a veces, pero por lo demás, me gustó.
Los personajes me gustaron harto, Muriel, nuestra protagonista, me encantó como personaje y como persona, al principio súper orgullosa y despectiva, pero luego cambia y se vuelve súper optimista y amable. Amé a Javier, me pareció súper lindo y tierno.
La historia en sí, como ya mencioné, es muy linda y te deja hartas enseñanzas, por eso me gustó mucho más de lo que pensaba.
Una delicia de libro que tiene ya más de 40 años. Narra la llegada de una joven maestra a un pequeño pueblo de Navarra para hacerse cargo de la escuela. Poco más que añadir. Sencillo, que no simple. Cortito pero suficiente para dejarte con la miel en los labios. Me ha encantado, quizás porque he visto que forma parte de nuestra historia, de lo que hoy somos. Muy recomendable.
Volví a leer el libro solo por nostalgia, era muy joven cuando lo leí por primera vez, me gusta la protagonista y las descripciones del campo en dónde vive, quizás la añoranza de un lugar familiar me hacía falta.
Este libro lo leí para mi clase de español, el tema del libro está interesante, aunque me parece un poco aburrida la manera en que está escrito. Es genial que la maestra luche tanto por conseguir lo que quiere, pero al final sólo consigue que una de sus alumnas quiera estudiar, y tu te quedas como: "¿Es en serio, tanto para eso? ahhhh". Además, Muriel exagera todo, casi, casi hace drama si se cae una hoja de un árbol! :)
Ya me he leído este libro tres veces, en distintas edades y cada vez entiendo cosas nuevas. Es como el principito para mí, un libro que puedes leer a cualquier edad y nunca te va a aburrir y siempre te deja algo nuevo. Cada vez que lo leo se siente como un abrazo cálido y apretado para el corazón, y la gran vocación de Muriel me inspira muchísimo. Si o si se encuentra dentro de la lista de mis libros favoritos.
Que decir de este gran libro? Lo leí por primera vez cuando tenía 14 años y me encantó. Anoche volví a pensar en él, y decidí releerlo, como ya había hecho en otras ocasiones cuando era una adolescente ..., y otra vez que no me ha defraudado y me ha enganchado desde la primera a la última de sus páginas. Simplemente 5 estrellas.
Uno de los libros más lindos que he leído. No es que tenga nada especial en particular, pero es muy fácil de seguir, fluye muy fácil y es sencillamente una historia muy bonita que uno puede leer y leer una y otra vez. Es uno de mis libros favoritos.
Hoy os quiero hablar de una novela a la que guardo un cariño especial. Fue una lectura obligatoria en la asignatura de Lengua, pero acabó leyéndola toda mi familia. "Cinco panes de cebada", escrita por Lucía Baquedano y publicada en 1981, es una obra que resuena como un eco lejano de días más lentos, de veranos interminables y de pueblos donde el tiempo parecía detenerse. Finalista del Premio Gran Angular, esta novela se ha convertido en un clásico de la literatura juvenil que trasciende edades, envolviendo a quien la lee en una calidez teñida de nostalgia.
Sus páginas evocan imágenes de una infancia rural —verbenas bajo las estrellas, retos nocturnos entre amigos, el sonido de las cabras al pasar con el pastor—, un mundo que poco a poco se desvanece, guardado ya solo en los recuerdos de quienes cursaron la EGB y, quizá dentro de unas décadas, solo en los libros. Todo está impregnado de esa melancolía suave que recorre la novela como un hilo invisible.
La historia nos sitúa en la España rural de finales del siglo XX, en una época en la que los pueblos aún resistían el avance de la modernidad, aferrados a sus costumbres como raíces que se niegan a soltarse de la tierra. En un rincón del Pirineo navarro, casas de piedra, caminos de tierra y montañas silenciosas componen el paisaje donde se desarrolla la trama. El aire limpio, el rumor del río y el tañido de campanas construyen una atmósfera suspendida en el tiempo, como atrapada en un frasco que alguien abre solo para recordar.
Muriel, una joven maestra recién graduada, llega a ese pequeño pueblo con los ojos abiertos y el corazón lleno de sueños. Es su primer destino como educadora y se enfrenta a un entorno desconocido, donde deberá ganarse el respeto de sus alumnos y de una comunidad anclada en lo cotidiano. La trama avanza con pasos pequeños, sin sobresaltos, hilando momentos sencillos pero cargados de sentido, donde lo cotidiano se vuelve casi eterno.
La narración, en tercera persona y con enfoque omnisciente limitado, nos acerca al interior de Muriel: sus ilusiones, sus miedos, su vulnerabilidad. Los demás personajes quedan en una penumbra suave, como si la historia se observara con cierta distancia emocional. Este recurso no enfría, sino que potencia el tono melancólico: da a la narración esa textura de recuerdo, de algo vivido que ya no se puede tocar, pero que aún arde con calidez en la memoria.
Muriel es un personaje muy humano, con su mezcla de idealismo y fragilidad. A su alrededor, los habitantes del pueblo —los niños del aula, los vecinos, la gente mayor— forman una comunidad viva, llena de contrastes. Algunos se resisten, otros acogen. Hay sabiduría, desconfianza, y ternura. Todos contribuyen a la transformación silenciosa de Muriel, y a la vez, ella también los transforma a ellos. "Cinco panes de cebada" es, en el fondo, un homenaje a la vocación docente: a quienes enseñan con el alma, aunque apenas tengan recursos, y siembran sin saber cuándo llegará la cosecha.
El estilo de Lucía Baquedano es delicado, íntimo. Su prosa fluye como un arroyo entre piedras: sencilla y clara, pero con un fondo profundo. Las descripciones detienen el tiempo —el brillo del sol sobre la hierba, el crujido de un suelo de madera—, mientras los diálogos suenan a verdad dicha al atardecer. Hay algo reconfortante en su forma de escribir: no impone, no dramatiza, simplemente deja que la historia respire.
El título, "Cinco panes de cebada", remite al milagro bíblico de la multiplicación, pero también a algo más terrenal y cercano: la generosidad humilde, el esfuerzo silencioso, el impacto de los pequeños gestos hechos desde el corazón. Muriel da poco, pero lo da todo, y eso basta para transformar lo que la rodea.
Esta novela es un refugio. Un rincón de papel donde el tiempo se detiene y la vida se contempla con dulzura. Para quienes añoran lo que fue, y también para quienes aún creen en lo que podría ser. Un suspiro narrado, un trocito de eternidad antes de que el viento se lo lleve.
¡Ha estado muy bonito! Una historia llena de alma en la que una recién graduada profesora de ciudad acaba trabajando en un pequeño pueblo, cosa que nunca entró en sus planes. A esta protagonista la acompañan un tono gracioso y católico en su narración y manera en que reacciona a distintos conflictos de la historia; y la verdad es que me sorprendió verla llamarse tímida cuando en más de una ocasión soltó lo que se le pasaba por la cabeza incluso si eso la llevaba a una discusión.
Se habla mucho de la educación y la formación en los pueblos, sobre todo en los más jóvenes, pero también el impacto que la falta de la misma puede tener en los adultos y su visión sobre los estudios. También, cómo no, del valor de la cultura y el saber, y cómo cosas como la lectura pueden y hacen bien estando al alcance de todos sin importar su estatus social. Toda la determinación y visión de Muriel, la protagonista, al respecto se me ha hecho muy admirable.
Y a todo esto se le suma un romance sencillo entre personajes que ya han tenido vidas complicadas. El diálogo resulta gracioso y enternecedor, y el hecho de que esta parte de la trama no apareciera desde el principio favorece muchísimo a la historia y la naturalidad de su ritmo.
Ha sido una lectura muy agradable que ofrece una visión distinta a las expectativas de la vida en el pueblo sin dejar de lado la personalidad de los personajes y sus vidas ahí. Como alguien que se ha ido para estudiar y no quiere volver, me ha llegado a sorprender la profundidad de la visión de Muriel sobre las distintas opciones a tomar y el valor que ve en todas ellas. Si bien el tono simplista de la obra quizá no fue del todo de mi estilo, me hizo reír varias veces y me voy a llevar muy buen recuerdo de este libro.
-Me gustó mucho el contexto -Muy familiar y hermoso -Me encanto la relación que tiene con sus alumnos ojalá tener una maestra así.
Bueno hasta ahí las cosas positivas.
Sé que no debería hacer una reseña si no me termine el libro pero me fue imposible por estas razones: Llegue a la página 113
-Capitulos muy largos en los cuales pasaban cosas y muchos días sin que te des cuenta.
-No me cayó muy bien la protagonista es muy prejuiciosa pero después de 10 páginas cambio de opinión sin ningún contexto o pensamiento.
-LA LINEA DE TIEMPO está tratada de una manera pésima aunque mínimo ponía "al día siguiente" o sinónimos pero me ubiera gustado que haya puesto dos renglones de espacio así estaba todo mucho más claro.
-Pasaban muchos días y cosas derrepente sin ningún contexto. Osea derrepente tenía amigos le gustaba el pueblo cuando antes le había dicho de todo.Le gustaba la gente también cuando también había dicho que eran irrespetuosos y mala gente.Bueno ponele que el sacerdote la hizo entrar en razón pero como dije DERREPENTE.
-En un momento vino la hermana para llevársela de vuelta a la cuidad y ella pensó que si eso ubiera pasado hace un año ella estaría entusiasmada...EN QUE MOMENTO PASO UN AÑO? Además nisiquiera dos páginas después decía que era abril...pero no llego en noviembre?
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Un libro que cuenta la realidad que viven muchas docentes. En este caso conocemos los primeros pasos de Muriel como maestra en un pueblo rural de Navarra (España). Entre los distintos temas que toca se encuentran la religión católica, la vida rural y el amor.
Todos nos enfrentamos a nuestro primer trabajo llenos de sueños e ilusiones, que a veces se realizan y otras nos dan una bofetada de realidad. Murial entabla amistad con los habitantes de la pequeña localidad y se pone una meta: MEJORAR LA EDUCACIÓN DE LOS NIÑOS Y LOS ADULTOS DEL LUGAR. Muriel plasma a la Maestra perfects, por lo que este libro es ideal para quienes quieren iniciarse en esta vocación, cualidad muy representada en el personaje. Es un muy buen libro, que invita a reflexionar sobre lo despareja que es la educación en todos los ámbitos, además plasma lo que los pueblerinos piensan de las personas de ciudad y viceversa y juega un poco con esa complicación; al venir de una ciudad todo es mas fácil y accesible cosa que no sucede en pequeñas poblaciones, algo con lo que me identifique mucho. El único punto en contra es que se me hizo algo denso en pequeñas situaciones, nada grave.
Si vas a estudiar para Maestra o Profesora, debes leer este libro.
En este libro nos encontramos con la historia de una maestra que comienza a trabajar sin experiencia previa y que es destinada a un pueblo perdido. En ella descubriremos cómo cambia su percepción: lo que en un principio parecía una tragedia, poco a poco deja de serlo para pasar a ser una experiencia sin un final prefijado.
Me ha gustado especialmente el hecho de Muriel, la protagonista, sea capaz de ver la riqueza de los pueblos, de sus costumbres, de sus gentes, etc. Y no dejarse llevar por la sensación inicial que desconcierta y que desubica con respecto a su vida anterior. Igualmente, me ha gustado su personalidad, pues es una chica capaz de defender lo que cree y de luchar para que sus alumnos asistan a un colegio más acogedor y por reorientarlo para acomodarlo a sus intereses.
El libro es corto y se lee en poco tiempo. Se lo recomiendo especialmente a docentes, y ello con independencia del contexto en el que trabajen, pues unas pueden sentirse identificadas en ciertos aspectos y otras pueden descubrir otra forma de acercarse a las aulas.
para valorar este libro hay que tener en cuenta algunas cosas: - fue escrito en 1981, es decir, hace 40 años. - la sociedad, la cultura, la forma de vivir de esa década es totalmente diferente a la actual - es un libro publicado en una editorial dirigida a un público juvenil de unos 16 años
Teniendo en cuenta esas cosas le daría un 4 estrellas. Si lo leisteis cuando teníais esa edad probablemente os encantó y quisisteis haceros maestras y que os destinaran a un pueblo donde encontrar a vuestro Arive. Ahora 30 años después es cuestión de leerlo por nostalgia. A los adolescentes de ahora les parecerá aburrido.
Me le regalaron hace muchos años y, por algún motivo, no me había lanzado a leerlo. Ahora que lo he terminado, debo decir que es una historia bonita de leer y entretiene. Me gusta cómo se describen los paisajes y la gente. La trama puede ser algo predecible, pero cumple con su objetivo de entretener. Como punto menos positivo, diré que había momentos en los que tanta mención religiosa se me hacía pesada e inoportuna, lo cual dotaba de poca profundidad a ciertos eventos de la trama. Por lo demás, es una historia bonita y entretenida, muy rápida y sencilla de leer.
Es un libro que recomiendo leer siempre y cuando se este dispuesto a dejar a un lado la falsa mente abierta que tenemos hoy en día. Al principio de la historia, cuando comienzan a aparecer relaciones con el mundo católico, sentí ganas de abandonar. Al tratarse de un regalo, decidí darle una oportunidad y abrir mi mente. Le he cogido un cariño enorme al libro, no sé si por mi vocación o por la forma, tan acertada y tierna, en la que refleja el mundo rural. Preciosas las palabras que introduce, el poder compararlo con el mundo de hoy...
Un libro corto, pero entretenido y con algunas pequeñas enseñanzas que se van a quedar conmigo. Tenemos una maestra de ciudad, la cual se recibe con honores pero es enviada a un pequeño pueblo donde nadie se interesa por estudiar, ni por la escuela. Descubre que ella tiene que hacer todo el trabajo y pone manos a la obra. Su camino por el pequeño pueblo está lleno de personajes de todas las formas y todos la ayudan a descubrirse y descubrir su misión.
Si bien me gustó por su toque optimista sobre el ser maestro, me hizo falta más descripciones de las interacciones con sus alumnos, sí habla de la resistencia a estudiar, de ver la lectura por placer como una locura o de las dificultades para compaginar el trabajo del campo con el trabajo escolar. Me hubiera gustado una parte dedicada a cómo es tan complicado (a veces) transmitir el conocimiento.
Este es un libro precioso que lleva consigo la carga de la importancia de la educación en el ser humano, sobre todo, en la labor que los maestros tienen frente a las comunidades. Es genial ver la evolución de la protagonista que, en un principio, no quería ir al pueblo al que fue enviada, porque ella era de ciudad y no sentía que encajara ahí. Con el tiempo, tras conocer a las personas que habitaban el lugar, se encariñó tanto con el lugar que decidió quedarse ahí. Me encantó.
Definitivamente no fue lo que estaba esperando. Siento que con la historia de podria haber hecho mucho mas y la escritora desaprovechó su oportunidad. Igualmente si ya lo tienen yo les aconsejaria leerlo, tiene ciertos aspectos que me parecieron importantes y hasta me conmovieron, sobre todo las partes sobre la escuela.
Enamorada de la historia y sintiéndome profundamente identificada en muchos pasajes con la protagonista. Qué difíciles momentos esos en los que te tienes que separar de tu rutina, tu familia, tu hogar y adentrarte en lo desconocido cuando viajas de pueblo en pueblo como maestra para acabar en muchas ocasiones enamorada.
"Prefiero no pensar en que ha de ser el otro, el que es un poco más listo o un poco más rico, quien tiene que ayudar a los demás. Soy yo, con todas mis limitaciones, la que estoy aquí. Y estoy para algo."
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