4/5⭐
La portada es BELLÍSIMA y la dedicatoria pone piel de gallina. ME HA ENCANTADO porque ha sido un abrazo a mi alma. No es la típica novela romántica, pero sí que es una historia feelgood que me ha dejado una gran enseñanza con el personaje Jack.
Según Goodreads es el #3 de una saga👀 y es lo primero que leo de Ali McNamara. Estamos ante una historia mágica porque contiene muchas cosas más allá de que sí, hay una historia de amor. Nuestra protagonista Kate, madre soltera, decide irse a vivir con su hija adolescente Molly a un pueblo costero de Cornualles para abrir una tienda de artesanías, es costurera y vende material artístico. Madre e hija disfrutan del pueblo de St Felix (nombre ficticio pero la autora se inspiró en St. Ives) y, reciben la noticia de que se abrirá una nueva tienda que también venderá material artístico. Eso la enfada un poco porque será competencia para Kate, que pese a que no es lo que más vende, quiere saber quién es esa persona que llega a vivir al pueblo, qué va a vender y cómo lo va a vender.
Así que decide ir hasta el lugar donde la nueva tienda abrirá, le golpea la puerta y el hombre que la recibe está arriba, en el primer piso. Kate le pide que baje, él le dice que no, que está muy ocupado. Entonces Kate lo primero que piensa: Éste tipo es un maleducado; Así y todo, ella insiste y acuerdan encontrarse en uno de los bares del pueblito. Ella ya sabe su nombre: Se llama Jack y al llegar al encuentro, lo ve sentado y, como Kate está bastante molesta, llega algo agresiva, empieza a decirle un par de cosas, porque ella creé que él quiere quitarle ventas. Y se entabla una pequeña discusión hasta que en un momento ella se da cuenta que Jack, va en silla de ruedas. Entonces ella, decide frenarse y dejar de ser agresiva, pero claro, Jack interpreta que es una más de muchos: que al verlo así siente lástima de él y eso, a él no le gusta.
¿Quién es Jack? Un ex militar, separado, con un hijo adolescente y, que debido a una bomba pierde una pierna y parte de otra. Pero es un hombre independiente, que trabaja, que se las apaña para hacer todas las cosas, pero va en sillas de ruedas. Y quiere ser tratado como al resto de los normales.
Como todo comienza con un encontronazo, ambos terminan hablando, corrigiendo el malentendido y Kate decide empezar a tratar a Jack como al resto de las personas. Y eso a Jack le gusta. Así que poco a poco empezarán a llevaste bien y sin que ellos lo busquen surgirá algo que los unirá más porque en el pueblo hay magia.
Eso por un lado. Por el otro, hay varios protagonistas en ésta historia entre ellos, Julian, quien es hijo de un artista que vivió en St Felix y ya fallecido y, le han hecho una exposición como homenaje en la galería del pueblito, porque fue una figura reconocida allí. Julian vive de las obras de su padre, es pomposo, creído, que se creé estar por encima de todos y, obviamente, conoce a Kate en la exposición y le gusta, la invita a lo que para él es una cita (para Kate es solo un amigo) e intenta ligársela; También tenemos a Sebastián y Anita que son compañeros de trabajo en la tienda de Kate. Pero la cosa no termina acá porque a la par, se va enredando otra trama, que está situada en el pasado y a la que Kate y Jack tienen acceso de una forma un tanto curiosa porque ambas tiendas se ven implicadas, que sucedió en los años cincuenta en el mismo pueblito: Allí aparecen Clara y su hija Maggie -que también usa una silla de ruedas para superar la polio- y un pintor del pueblo llamado Arty, en los que nuestros personajes principales se verán reflejados. Y no digo más nada.
RECOMENDADO. Lo tienen que leer porque es una novela que con una prosa tan bonita, toca temas duros que te invitan a reflexionar como ser: la discapacidad, las relaciones toxicas, la amistad, la homosexualidad, la amistad, la demencia y el ayudarse entre todos. Insisto: LEANLO.