Últimamente he tenido la suerte de conocer a autoras como Christine Cross. Autoras que consiguen provocar sentimientos y emociones con su pluma que no puedes dejar de sentir al leer sus obras, esto es lo que me ha sucedido con el último libro que he leído, «Algo más que una dama», el primer libro de la serie «Familia Marston» escrito por Christine Cross y publicado por Selecta.
Los duques de Westmount, Charles y Eloise tienen cuatro hijos, los trillizos Edward, James, Robert y la joven Arabella Marston. Lady Arabella ya ha vivido dos temporadas sin pena ni gloria, todavía es soltera y no tiene ningún compromiso ni pretendiente a la vista. Esto es algo que desespera a su madre, lady Eloise. Su marido y ella decidieron educar a todos sus hijos en igualdad de condiciones, algo impensable en aquella época, de manera que Arabella recibió la misma educación que sus hermanos varones además de la destinada específicamente a las mujeres.
Lady Eloise se alegraba por tener una hija a la que poder transmitir todas las enseñanzas que ella había recibido de su madre, sin embargo, esto no entraba en los planes de Arabella que, aunque es una jovencita tranquila y dulce, se niega rotundamente a aprender las tareas propias de una dama. Al haber recibido la misma educación que sus hermanos, bordar, tocar el piano o servir el té le aburre en sobremanera. La pintura, sin embargo, es su pasión. A pesar de tener que ocultar esta pasión porque su madre no ve con buenos ojos esa afición reservada también para los hombres, Arabella encuentra la manera de seguir practicando lejos del control maternal al alquilar una habitación en casa de la señora Simons.
Los bailes son un suplicio para Arabella, su prima Victoria levanta pasiones mientras que, por el contrario, la mayoría de hombres huye de ella porque se dan cuenta de que no es una mujer insulsa, sumisa y sin conocimientos sino que, por el contrario, es una jovencita muy inteligente y con una fuerte personalidad. Al final Arabella tiene que lidiar con las mismas conversaciones de siempre con el único hombre que parece tener algún tipo de interés en ella pero, todo esto cambia cuando una noche conoce a Alexander, el conde de Thornway y el mejor amigo de su hermano James.
Desde ese momento, las vidas de Alexander y Arabella se cruzan y se va entretejiendo una red invisible que va uniéndoles y haciendo que crezca su deseo disfrazado en ocasiones de otros sentimientos contradictorios.
Alexander, conde de Thornway, es un hombre culto, apuesto, apasionado, valiente, trabajador, con fama de libertino y con un pasado que le atormenta día y noche. Su pasado le persigue, por eso abandonó Londres, pero ahora ha vuelto dispuesto a redimirse y a recuperar lo que le pertenece. Muy a su pesar, cuando conoce por primera vez a Arabella, algo cambia dentro de él, comenzando a encabezar ese nombre su lista de prioridades vitales.
Ambos personajes me han enamorado. Arabella me ha parecido demasiado inocente en algunos momentos pero me ha sorprendido gratamente en algunos diálogos. Por su parte, Alexander se ha ganado un lugar en mi corazón para siempre con su ternura, su sufrimiento y la evolución que ha tenido a lo largo del libro.
Los personajes secundarios están muy bien definidos. El padre de Arabella me parece un amor de hombre, su madre se me atragantaba un poco al principio (y eso que no ha tenido mucha presencia en el libro), pero al final ha ejercido de buena madre. He echado de menos saber un poco más de la familia de Arabella, de sus hermanos y de sus padres. Victoria y James son… se merecen tener su propia historia, de verdad que deseo que la autora les dedique un libro entero porque creo que tienen mucho que contarnos.
La trama no es excesivamente compleja, pero la autora consigue mezclar acción, intriga y pasión resultando una novela muy intensa y apasionante. Los diálogos entre los personajes son inteligentes, frescos, divertidos y profundos sin llegar a resultar pesados. La pluma de Christine Cross es cuidada, ágil y fresca, consiguiendo crear una historia magnífica donde se reinvindica a través de los personajes el valor de la cultura, del arte y el papel tan infravalorado que tenían las mujeres en aquella época. Arabella y Angélica son la representación del actual feminismo en la época georgiana, son dos mujeres de armas tomar, cultas, educadas y con las prioridades muy claras, me ha fascinado cómo la autora defiende la postura de ambas a través de la trama.
Os recomiendo encarecidamente que leáis «Algo más que una dama» si os gusta la novela romántica ambientada en la época georgiana. La prosa de Christine Cross ha logrado crear una sublime novela que me ha hecho suspirar en cada capítulo. Es una lectura que os conseguirá robar más de una sonrisa y os llenará el pecho de emociones.