En 1971, un grupo de 38 presas políticas uruguayas (sobre todo del movimiento tupamaro) protagonizaron una rocambolesca y notoria acción de fuga: se compincharon con sus compañeros del exterior para que estos cavasen un túnel hasta el interior de la prisión y se fueron por la noche. Sin embargo, su escape quedó olvidado, tanto por la fuga mayor que se produjo unos meses después de una cárcel de varones como por el machismo del movimiento tupamaro, que limitaba las oportunidades de las mujeres que lo componían.
Esta fuga, que tiene un claro contenido político, también lo tiene literario. Están todos los elementos de una buena historia de fugas: los protagonistas simpáticos, los intentos previos, los planes abortados, la protagonista que descubre el plan y se une a él, las sospechas de traición... Pero con el aliciente de que todo es una historia real. Las fuentes del libro son, entre otras, la memoria oral de catorce de esas treinta y ocho estrellas.
Eso sí: el tema de la fuga es casi una excusa. Por supuesto que se habla de ella, pero la mayoría del texto son las biografías de estas mujeres tupamaras, contadas con un estilo ágil. Es complicado soltarte tanto nombre desconocido (al menos para el lector español) y esperar que te enteres de algo, pero Josefina Licitra lo consigue con soltura. Al hilo de estas biografías se habla de la génesis del movimiento tupamaro, de sus éxitos, de sus fracasos, de sus enemigos, de sus escisiones, de sus problemas internos (como la ya mencionada preterición de las tupamaras), etc. Y al final, la fuga y sus consecuencias.
Lo literario y lo real se mezclan para conseguir una historia que es muy necesaria en est0s tiempos.