Cuando vi las reseñas de la novela, me sorprendió descubrir que estaban muy polarizadas: algunas personas le dieron 4 o 5 estrellas y otras 1 sola. La crítica más común es que se trataría de una novela "oportunista", lo que a priori no es una crítica sobre los méritos literarios del libro. Por otro lado, ¿Cuándo sería el momento adecuado para escribir sobre Venezuela? A la fecha que escribo esta reseña, el chavismo lleva más de 20 años en el poder y el éxodo venezolano también lleva años y años. No hay viso alguno de que Maduro vaya a dejar el poder pronto, y si dura tanto como otros tiranos (la dinastía Al-Assad en Siria lleva 50 años, Aleksander Lukashenko en Bielorrusia 27, Vladimir Putin en Rusia 20, los Castro en Cuba 60, los Kim en Corea del Norte más de 70) habría que esperar a 2050 o más para leer libros que retraten el infierno venezolano. La otra crítica al libro radica en la simplicidad de la trama. El problema es que la vida cotidiana del venezolano promedio se ha convertido en esperar: esperar en todas las colas imaginables. La cola del supermercado, de la farmacia, de la carnicería, a conseguir con suerte un kilo de arroz o un antibiótico vencido. Esas colas pueden durar horas, a veces días, y en ellas pierden sus días. Por lo tanto, ningún personaje ordinario en Venezuela puede hacer de agente secreto o de revolucionario; sería una falta total de verosimilitud.
Creo que la disparidad proviene del hecho de tratar un tema candente como Venezuela. Cuando le conté a una amiga que trabaja en la industria editorial que iba a leer este libro, se escandalizó. Me dijo: "¿Cómo vas a leer ese libro? ¡Lo escribió la derecha!". A lo cual le pregunté si lo había leído. Y me dijo que no. No lo había leído.
Me sorprendió su actitud, porque la consideraba una persona de mente abierta, pero entonces recordé que el chavismo, y la Revolución Bolivariana, disfrutan de mucho respaldo entre intelectuales-al menos en mi país-sencillamente porque se autodeclara de izquierda. La sola palabra "Revolución" seduce. ¿A quién no le gustaría borrar todas las injusticias de un plumazo? ¿Quién no desearía redimir a los pobres, castigar a los ricos, alumbrar un nuevo orden social más justo? El problema es que no podemos eliminar de golpe el egoísmo, la codicia, el narcisismo, la sed de poder, la megalomanía y todas las otras taras del ser humano. La Historia enseña que muchas Revoluciones tienden a devorar a sus propios hijos. Es duro reconocer que los libertadores, los revolucionarios, se pueden convertir en la nueva casta dominante: en los nuevos opresores.
No soy venezolano y no he vivido en el país, pero consulté a emigrados venezolanos-hay muchos en Argentina-por lo que se relata en el libro. Y me confirmaron su verosimilitud: los mercados vacíos, la escasez de artículos básicos, desde harina, carne hasta medicamentos, los cortes de luz, las desapariciones, la represión sin freno-a manos de escuadrones de la muerte como SEBIN, FAES, FANB, la Guardia Nacional, solo por nombrar algunos-la censura, los opositores presos, las torturas brutales, la corrupción, el culto a la personalidad al líder, la complicidad con el narcotráfico y la guerrilla, la inseguridad, la hiperinflación que ha convertido la moneda en papel inútil.
Un párrafo aparte merece el personaje de la Mariscala. Bruta, ignorante-casi no sabe leer y escribir-, violenta, se vanagloria de los crímenes que comete con obscenidad. La Mariscala sintetiza muy bien no solamente el totalitarismo (debajo de todos los discursos e imposturas, yace la fuerza bruta: "Yo tengo un arma y vos no") sino también podemos ver en el duelo entre la protagonista y ella un resumen de la clase de ciudadano que anhelan las dictaduras. ¿Qué ciudadano quiere un régimen dictatorial? ¿Uno educado, que esté al tanto de lo que sucede en el mundo, que ha leído, que conoce sus derechos y por lo tanto sabe qué reclamar? ¿O uno embrutecido por la propaganda, mantenido deliberadamente en la ignorancia, que no conoce sus derechos y por lo tanto se siente agradecido cuando el gobierno le entrega, como gran regalo, una caja con comida en mal estado?
El libro me parece bien escrito, se puede leer en pocos días. No me parece que sea un mero panfleto político contra el chavismo. La trama es sencilla y avanza con rapidez.