Es un libro lleno de inocencia, honestidad, sarcasmo, ironías; también, tiene reflexiones sobre la vida, los hombres, el mundo… casi una cacofonía cotidiana, en dónde el hastió y la imposibilidad de conocerse y ser uno mismo, se entre mezcla con espacios comunes y situaciones que dan pie a una introspección existencial que desborda la misma esencia del vivir, sentir y actuar. Así, lo que nos encontramos en este diario de vejez de Juan José Millás, más que una historia per sé, con artificiosos enredos, tribulaciones y antagonistas; se nos presenta, habla y comparte las mismas complejidades del hombre contemporáneo, enmarcado en un mundo que lo supera, a veces lo sorprende y, sobretodo, lo desencanta día a día, ya que, el tiempo, aunque está muy presente en el libro, es más como un continuo infinito de ocurrencias sin fin o principio, lo que se evidencia, en parte, de la primera hasta la última página, en dónde conocemos y se nos reiteran constantemente los achaques, dolencias, obsesiones del personaje, en los mismos contextos y bajo el mismo estilo y estructura narrativa; lo que crea este efecto temporal que ya mencioné. Aquí solo hay una sucesión de días y semanas que muy bien pudieran ser cíclicas; así, una vez se termine el libro podría muy bien seguir leyéndolo desde casi el principio nuevamente (con excepción quizás de la primara entrada del diario)… no se notarían grandes diferencias.
Las paginas se llenan indistintamente de una letanía mundana, carente, en principio, de un orden o estructura per sé (aclaro que algunas semanas del diario aportan cierta estructura cuentística, con cierto estilo de "realismo sucio" a lo Raymond Carver), pero definida en términos de una crónica de vejez, de un escritor con cierto renombre (por no decir que estamos leyendo en sí la vida de Juan José Millás). En este punto, vale la pena preguntarse si toda la novela no es más que un cúmulo de situaciones y reflexiones independientes u ocurrencias inconexas para llenar páginas y páginas (el libro tiene 477 páginas).
En lo personal, me decanto por creer que el diario-novela nos presenta las concepciones filosóficas e ideas sobre diferentes tópicos que tiene Millás, a través de un alter-ego que se llama igual que él, y que también es escritor. De esta manera, Millás nos comparte sus apreciaciones sobre los cafetines, la consulta médica y psicoanalítica, el taller de escritura, los congresos, los medicamentos, la vida familiar, la extrañeza del otro, las situaciones embarazosas, los viajes aéreos y por tren, y un sin fin de otros lugares comunes que hacen que el lector empatice o, mejor aún, tenga un diálogo crítico y constructivo con lo que nos cuenta, ya que toda estas cosas son parte de la vida moderna del hombre contemporáneo. Ahora bien, la pregunta sería si todas estas cotidianidades común a todos son del todo interesantes para uno? En lo personal, creo que la respuesta a esta pregunta es muy subjetiva, pero aquí esta el verdadero meollo del asunto, en términos de evaluación del libro; en lo personal, hayo que de momentos coincido con algunas cosas y otras tantas no del todo, y en gran parte, reconozco que tiene que ver con mi acercamiento a estos lugares comunes que nos presenta Millás. En mi caso particular, los medicamentos no son aún parte de mi vida cotidiana, tampoco las reuniones con psicoanalistas, no voy nunca a talleres de escritura, no tengo la costumbre de tomarme cada tarde un Gin-Tonic, etc.; no obstante, he podido trascender estos aspectos existenciales que no comparto con el universo del personaje de la novela y aún así, encuentro muchas de sus concepciones divertidas, de momento interesantes, poco ortodoxas (lo que es un plus para mi), a veces crueles, otras tantas entrañables… etc.
¿Me gustó o no me gustó el libro? Quizás la respuesta más honesta sería decir que “a ratos”; la verdad me costo algo terminar de leerlo, ya que, de momento se vuelve algo monótono y repetitivo; por otra parte, aunque algunas ideas que nos comparte Millás son interesantes, en ningún momento profundiza ninguna de ellas, por lo que no pasan de ser breves esbozos reflexivos sobre la vida... Lo que no sé aún, es si lo releería o me serviría en algún sentido de referencia, ambos aspectos son muy relevantes para mi… por el momento, y sin ahondar más en esta reseña sobre los posibles méritos del libro, creo que es un ejemplo de la pluma de Millás y de los derroteros por los que anda la literatura contemporánea; en realidad, no veo que sea una lectura esencial o imprescindible en ningún sentido (sin desmeritar), más allá de proporcionarnos cierto grado de entretenimiento.