En este tomo te das cuenta enseguida de que Gilbert es una víctima de unas circunstancias muy peculiares que ha aprendido a sobrevivir siendo usado para satisfacer a los demás. No se considera a sí mismo una víctima porque no ha conocido otra forma de vivir; a su alrededor cualquier acercamiento que no sea lujurioso le parece hipócrita y lo enfada.
El bullying que sufre es brutal, y lo lleva con una entereza que pocos podrían ostentar. Que los profesores abusen de él es VOMITIVO, y que lo justifiquen porque supuestamente él lo busque y les siga la corriente es deleznable. Supongo que esta actitud es muy realista si tenemos en cuenta que hablamos de Francia sobre 1800 y algo.
Hoy en día quiero creer que si un chico de 14 años se comportara con esta lujuria y buscara que abusaran sexualmente de él, los profesores y sus compañeros se preguntarían si le han hecho algo o si necesita tratamiento psiquiátrico de algún tipo. Y, definitivamente (espero) intentarían ayudarlo, no juzgarlo o aprovecharse de él.
Ojalá hayamos avanzado de esa manera.
Serge está hipnotizado por su compañero de cuarto en su intento por comprenderlo y ayudarlo (el único que lo hace). Cree que Gilbert necesita disciplina (obviamente necesita ayuda psiquiatra y psicológica, pero dudo que llegaran a esa conclusión en el 1800). Pronto descubrimos que su comportamiento se inicia en una infancia que ha dejado graves secuelas mentales. De hecho, tal y como actúa Gilbert, me apuesto la cabeza a que sufre un trastorno bipolar como una casa de grande.
En un momento nada oportuno, Serge deja solo a Gilbert en Lacomblade para pasar las vacaciones con la familia de Pascal, uno de sus compañeros de clase (y, de momento, uno de mis favoritos), y se siente un poco atraído por Patricia, su hermana pequeña, que parece ser una de las primeras feministas de su época.
Al volver a Lacomblade, Gilbert lleva días sin comer y sin salir de la cama (hoy lo llamaríamos trastorno bipolar, lo veo cada vez más claro). Lo ayuda a medio salir de esa depresión, y entonces aparece el mayor cabrón que he visto en mucho tiempo, Auguste, el pariente más cercano de Gilbert, que intenta destrozarlo psicológicamente negándose visitarlo a Lacomblade y prometiendo favores a aquellos que le hagan la vida imposible en el internado.
Gilbert cree que solo Auguste lo quiere "de verdad" y se "autoinmola" cuando este le niega su presencia... hasta que Serge decide encargarse de él.
No tenemos ni idea de por qué Gilbert está obsesionado con Auguste hasta que empieza su historia con un desgarrador flashback sobra la infancia de este tal Auguste.