A lo largo de siete noches, y con una copita de anís por medio, el recluso Pacífico Pérez irá recordando su vida, guado por las preguntas del doctor Burgueño, médico del sanatorio penitenciario donde está internado. El padre, el abuelo, el bisabuelo de Pacífico redearon su infancia con la obsesión de sus guerras -la civil, la de África y la carlista- y quisieron hacerle partícipe y posible emulador de glorias perdidas. Pero Pacífico es un joven ingenuo y de exacerbada sensibilidad, capaz de catar desnudo las colmenas y de sentir los dolores del árbol recién podado o las voces del río. Sin embargo, también él acabará matando de forma inesperada, repentina, sin sentido.
Miguel Delibes Setién was a Spanish novelist, journalist and newspaper editor associated with the Generation of '36 movement. From 1975 until his death, he was a member of the Royal Spanish Academy, where he occupied letter "e" seat. Educated in commerce, he began his career as a cartoonist and columnist. He later became the editor for the regional newspaper El Norte de Castilla before gradually devoting himself exclusively to writing novels. He was a connoisseur of the flora and fauna of Castile and was passionate about hunting and the countryside. These were common themes in his writing, and he often wrote from the perspective of a city-dweller who remained connected with the rural world. He was one of the leading figures of post-Civil War Spanish literature, winning numerous literary prizes. Several of his works have been adapted into plays or have been turned into films, winning awards at the Cannes Film Festival among others. He has been ranked with Heinrich Böll and Graham Greene as one of the most prominent Catholic writers of the second half of the twentieth century. He was deeply affected by the death of his wife in 1974. In 1998 he was diagnosed with colon cancer, from which he never fully recovered.
Esta novela, formalmente, no se parece a ninguna de las otras que he leído hasta ahora.
La historia de Pacífico Pérez está construida a través de un único diálogo, que tiene lugar durante siete noches, con su médico, el Doctor Burgueño. Formalmente, como he dicho, es muy diferente, casi como si Delibes hubiera probado una nueva manera de jugar con su juguete favorito y éste es, otra vez, la vida en un pueblo. Delibes, de la mano de Pacífico, nos lleva a Humanes del Otero, un pueblo dividido y unido donde vivía con su Bisa, su Abue, Padre, Madre y su hermana. Allí se cría entre historias de guerras, aprendiendo de la naturaleza, sabiéndose distinto y alentado por las enseñanzas de su tío Paco. La Candi que llega de fuera, "contaminado" con otras ideas, con las de la ciudad, le descubre el sexo, la pasión, otra manera de pensar y desencadena el acontecimiento que lleva a la segunda parte de la novela. No quiero contar más para no destriparla porque es mejor llegar a ella y sorprenderse.
Una vez más, es impresionante la maestría de Delibes para construir un personaje, una vida, un escenario, un paisaje y otros personajes a partir de un diálogo continuo, de un monólogo.
«Bueno, oiga, pues mi tío Paco me enseñó a mirar, que hay cosas que uno tiene delante de las narices y, por lo que sea, no las ve ¿entiende? Pues a lo que voy, doctor, mi tio Paco me enseñó a mirar. Que, por él supe que nuestro pueblo es hermoso, que desde lo alto del Crestón veía los tejados del HUmán y, alrededor, las ringleras de los manzanos. Y, abajo, en la cuenta, el Embustes, espejando ¿entiende? Y las dos cervigueras de robles empinándose a los lados. Y, por cima de todo, las atalayas de los nogales. Que luego, tal que así, a mano derecha, en la cresta del cerro, andaba el caserío del Otero, de piedra de toba ¿sabe? Y a un lado la parroquia, ciega, oiga, como un castillo y, orilla suya, las tapias del camposanto, ¿se da cuenta? , las que desmontó el Teoista el día de la cantea grande. Y dentro, o sea, asomando, cuatro cipreses negros, que si soplaba el norte se cimbreaban como juncos. O sea, doctor, para que me entienda, yo aprendí a ver eso, y usted lo creerá o no, que es muy libre, pero solo de verlo yo me sentía como otro, que a días, a saber por qué hasta me venían las ganas de llorar y todo.»
Cada libro que leo de este hombre lo disfruto. En esta ocasión se trata de un fluido diálogo médico-paciente/recluso durante siete noches en un sanatorio/penal. Con riquísimo vocabulario y expresiones genuinas de campo por parte del interno y lleno de finas pesquisas por parte del médico, que trata de desentrañar la historia de la vida de Pacífico con el fin de ayudarle. Muy recomendable.
Mi perfil de lector es: hombre, sesentón, jubilado, padre de dos hijos, aficionado a leer y al senderismo.
Me ha atrapado de principio a fin. No es una novela, sino que en realidad es una especie de guión u obra de teatro, un diálogo entre dos personajes, un siquiatra y su paciente, sin descripciones, ni acción, salvo las que contienen los diálogos.
El argumento es simple: durante varias sesiones, un siquiatra entrevista a Pacífico Pérez, campesino casi analfabeto condenado por asesinato doble, el de su novia que lo engañó y el del chico con el que ella lo ha engañado. El siquiatra intenta comprender porqué los mató, cómo un chico tan "pacífico", sensato, bueno, sencillo y generoso como lo es su paciente, ha podido cometer tal salvajada.
Desde el principio sabemos que Pacífico ha cometido el crimen y ha sido condenado por él, así que no es una historia policiaca de suspense al uso con policías, investigaciones, pistas falsas, etc. Ni tampoco es una historia de amor, ni de venganza.
Es, o eso me ha parecido, un cuento para adultos, una fábula sobre cómo la bondad y la inocencia en estado puro, encarnadas en Pacífico Pérez, se convierten en una maldad irracional que se lleva todo por delante (o, por lo menos, a la persona a la que más quiere Pacífico), debido a la influencia del mundo que lo rodea, de su familia, de sus amigos, en resumen, de su educación y del entorno en el que le ha tocado educarse y convertirse en adulto, que prácticamente le predestina para convertirse en un asesino (ese mismo mundo, esa familia, ese entorno que le han empujado al crimen, al final lo festejan como un héroe, "un hombre de verdad", un macho de pelo en pecho del sistema patriarcal donde las novias que engañan "se buscan" que las maten).
Pacífico, un chico de pueblo tan bueno, ingenuo, decente, humilde, dulce e inofensivo que todos se ríen de él, le timan y le toman por imbécil, sin que él por su parte pierda nunca su fe en las personas ni su sonrisa ante la vida, crece educado por los hombres de su familia, cada uno de ellos fanatico de la guerra que le tocó vivir como soldado (la guerra civil, la del Rif en el norte de Africa, etc), que le cuentan sus batallitas como lo más glorioso del mundo, hasta en sus detalles más espeluznantes, como otros padres y abuelos le contarían a sus chiquillos un cuento de hadas y príncipes.
Por desgracia, Pacífico siente pavor ante esas historias más bien para no dormir, porque, sin quererlo, él es diferente, él es el mirlo blanco de la familia. Porque a él le horroriza la violencia, la crueldad, la guerra, el sadismo, que es justo lo que da un sentido a la vida de su padre, su abuelo y el bisabuelo (cada uno a cuál más violento, truculento y brutal, sobre todo el "Bisa"). Los tres vejetes quieren que Pacífico, "cuando le llegue su guerra, que seguro que llegará, todo hombre tiene su guerra", esté bien aleccionado y preparado, y se comporte como un soldado "de verdad", matando y masacrando como ellos, y, además, disfrutándolo. Pero el pobre Pacífico se pone enfermo de oír esas historias de sangre y destripamiento, y su padre, su abuelo y su bisa se desesperan de que el niño les va a salir un cobarde, un blandengue, un hombre fallido.
Es la típica historia del tipo raro que no encaja ni en su tiempo, ni en su familia, ni en su entorno, pero como ese tiempo son los oscuros años cincuenta y sesenta, y esa familia está marcada por la apología de la guerra y de la violencia, y ese entorno es la España profunda que por suerte ya no existe, la España que Delibes retrató tan bien en "Las ratas", "Cinco horas con Mario" o "La hoja roja", Pacífico, el tipo raro, tiene todas las de perder.
Y aún así, despreciado por los suyos, pisoteado por ese mundo de hombres brutales que aplastan a los hombres sensibles o al menos con una conciencia, que ha sido juzgado y condenado y sabe que va a morir ejecutado, cuenta la enorme tragedia que ha sido su vida con tranquilidad, sencillez, filosofía, sin sentimentalismos, sin melodramas, y se lo toma todo como ley de vida. Eso es quizá lo más impactante, y al mismo tiempo, aunque me dio tanto coraje y tristeza todo lo que tuvo que pasar hasta encontrar la paz por fin en la celda del manicomio para delincuentes peligrosos, cerré el libro con una sonrisa de fe y de esperanza, igual que él, una sonrisa muy triste, pero que me salió del alma.
En resumen, Delibes del mejor, del más duro, y tierno, y humano. Está escrita en un estilo muy directo, sencillo y sobre todo coloquial, justo como debe de ser el diálogo íntimo entre un siquiatra hábil y un paciente que ya no tiene nada que perder ni ocultar. Verosímil, profundo, y muy, muy español.
EDITADO: Al principio escribí: "Si no le doy cinco estrellas es, primero, porque la historia de amor apenas si tiene importancia y casi no la desarrolla, y no hay una mujer realmente fuerte en la historia (es cierto que es una historia de hombres, es casi una tragedia griega en eso), y, segundo, porque, como en el caso de "Cinco horas con Mario", también de Delibes, porque ya ha quedado superada y algo trasnochada en sus planteamientos, pero creo que sigue siendo una lectura esencial para comprender esa época y ese entorno, y sobre todo para comprender por qué, de vez en cuando, siguen pasando crímenes tan salvajes en la vida real en España, como el de Puerto Hurraco, hace unos años."
EDITADO: Pues ahora le pongo las cinco estellas, porque después de leer muchos libros super promocionados y que prometían mucho pero al final resultaron ser un chasco, cada vez aprecio más los clásicos de verdad, los que dan ganas de leer y releer varias veces.
Excelente, conmovedora, de esas que recuerdas durante mucho tiempo. Recomendada a todos y todas, a partir de los quince años, porque contiene escenas muy violentas, y bastantes tacos, que sin embargo se justifican porque sirven para mostrar de un plumazo el carácter y la brutalidad de los hombres de la familia de Pacífico mejor que cualquier descripción larga.
Interacciones cortas pero significativas. El autor español nos presenta en esta obra, la misma característica de otras, pues a través de interacciones cortas como "5 horas con Mario" que suceden en corto tiempo expresa la profundidad de la vida por su significación. Acá son una serie de entrevistas durante 7 noches, donde nos cuenta la vida del preso que se confiesa con su médico, con una profunda significación existencial, abordando temas tan variados como el amor, la paternidad, la familia, la justicia, la culpa, y por supuesto, como el título las guerras. Acá presento algunas relaciones con otras obras, y estoy seguro que les gustará este maravilloso autor, que no se queda a la zaga de grandes nombres como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa o Jorge Luis Borges. Espero sus comentarios
Una lectura curiosa cuanto menos, que me aleja un poco de la imagen que tengo de Delibes. El estilo me ha agotado un poco, no por el léxico, que se las trae, sino por el diálogo.
Me gustó mucho el inicio, creo que después, al ir por una hoja de ruta que no era la que me esperaba me ha decepcionado un poco. No sabría catalogar este libro... el inicio me recuerda un poco a Cien años de Soledad (salvando las distancias)... y después ya no tiene nada que ver, jajajajajaja.
Me alegra haber leído la obra y salir de los libros más afamados de Delibes, de la zona de confort. Que es paisano mío, tengo que visitarle más a menudo.
For the potential reader: Apart from a short part at the beginning and the end of the book, the story is composed entirely of transcripts between a prisoner and a psychiatrist. Perhaps you're ok with that. I don't care for experimental writing and that explains why I abandoned this. You get pages of the identity of the speakers, followed by a colon and then the dialogue. Q and A/conversation. I wish I'd known this before I bought a copy.
Escrita en forma de diálogo entre Pacífico Pérez, hombre de la Castilla rural profunda de medidos del siglo XX, y su médico del centro penitenciario en el que está recluido. Mediante el personaje de Pacífico vamos descubriendo la crudeza de vida en los pueblos de la España rural de esa época. Una vida totalmente conectada con el medio natural que podía ser cruel y violenta.
Mi tío Paco sabía echarle valor a las cosas y mucho conocimiento, sí señor, que gracias a él me enteré yo de que los árboles sufren, y los ríos hablan que el humo de las chimeneas era como la vida, que así es ciertamente. Por un ejemplo, doctor, algunas tardes, o sea, camino de la Torca, mi tío Paco iba y se sentaba en los farallones de Peñacarrubia y me enseñaba a distinguir las voces de los tres ríos, ¿entiende?, el Matayeguas, el Lirón y la Salud.
Y me decía, decía, el Matayeguas vocea, ¿te fijas?, da como tumbos, que yo, sí, tío, y él, el Lirón es más somero, su voz es más cristalina, ¿oyes?, que yo, sí, tío, y él, el otro, la Salud, es más sentado, no vocea, sólo murmura en las salcinas, que yo, sí, tío. Y usted no lo creerá, doctor, pero así que callábamos la boca, sentía vocear al Matayeguas, o cantar al Lirón o rutar a la Salud, oiga, que eran talmente como personas platicando.
__ En este peculiar libro, se nos presenta un diálogo entre Pacífico Pérez y su doctor. A lo largo de siete noches se va desgranando la historia no sólo de Pacífico, sino de su entorno. Un entorno lleno de violencia, crudeza y guerra. Todo ello converge en el protagonista desde pequeño; su abuelo y su bisabuelo tienen una obsesión con "ser un hombre", lo que significa para ellos ser duro.
Sin embargo, Pacífico muestra ser como su tío Paco. Un chico sensible al que hasta la más mínima brizna quebrantada le afecta anímicamente y corporalmente. Esta hipersensibilidad resulta ser una decepción para sus mayores e intentan forjarlo en un supuesto buen camino.
Esa presión sin darse cuenta, le lleva a el extremo contrario: una muy pasiva insensibilidad que acaba con la muerte del hermano de Candi. Tras ese suceso, Pacífico es internado en una cárcel, donde no escapa de la dinámica que ya experimentaba en su hogar. Pasa a ser un siervo más en las ideas de otros, sin cuestionar el estatuto de validez de lo que aquellos predican.
Así, Pacífico se deja llevar como el viento a una espiral caótica de circunstancias, pues le arrojan a un destino oscuro. Aún así, ello no parece fracturar el espíritu de Pacífico, básicamente queda impasible a la situación. Ya no siente nada, sólo le queda la espera y la destrucción interna.
Es una obra que resulta entretenida, pues a pesar de la gravedad de lo narrado, Delibes hace de ello un diálogo cómico y entretenido. No obstante, me esperaba algo más profundo, algo similar al estilo normal del autor.
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Empecé a leer a Delibes hace mucho tiempo: "Los Santos Inocentes", "El Camino", "El Príncipe Destronado", "Las Ratas", "Cinco Horas con Mario", "La Sombra del Ciprés es Alargada", "Señora de Rojo sobre Fondo Gris" y la última, "Las Guerras de Nuestros Antepasados". Sus novelas costumbristas retratan la España rural y profunda de, al menos, hace 60 años, una España que afortunadamente, los que actualmente tenemos una edad considerable, casi hemos podido olvidar. La inocencia de los personajes de Delibes, la ternura que despiertan por lo injusto de sus vidas y las escasas posibilidades que tienen de escapar de ellas, permite que se te alojen en el corazón y que su calor te acompañe a lo largo de la vida. El máximo exponente de lo que he comentado está en los personajes de "Los Santos Inocentes". Si la novela te roba el corazón, la película mucho más porque la interpretación de los actores es sublime.
De la existencia de "Las guerras de nuestros Antepasados" me enteré por la obra de teatro protagonizada por Carmelo Gómez. Quise leer la novela antes de ir a ver la representación y fue un acierto. No le doy las cinco estrellas porque en bastantes ocasiones he perdido el ritmo de la lectura al tener que buscar en el diccionario bastantes palabras sólo empleadas por aquellos que vivían en la España rural profunda. Palabras que a estas alturas del siglo XXI no creo que haya nadie que las utilice. Increíble el dominio que Miguel Delibes tenía de la lengua española y por ello, miembro incuestionable de la Real Academia de la Legua Española.
No tengo ni idea de cómo definir el comportamiento caótico de Pacífico (personaje principal de la novela). Me resulta imposible clasificarle. Empático: NO. Sensible: EN CIRCUNSTANCIAS ABSURDAS. Influenciable: TAMPOCO. Traumatizado: QUIZÁS. Inteligencia límite: PUEDE QUE SÍ. Confiado: HASTA LÍMITES ABSURDOS. Personaje lleno de contradicciones. Por un lado, manifiesta sentir dolor físico cuando animales y plantas sufren y, por otro, es incapaz de mantener una relación afectiva siquiera con su familia más cercana (en realidad, su padre, su abuelo y bisabuelo son los típicos cerriles de pueblo); tampoco le mueve ningún sentimiento hacia su hijo ni hacia la mujer de la que se supone debería estar enamorado. Mata sin motivo aparente y no siente nada al hacerlo: ni sorpresa, ni remordimiento, ni arrepentimiento, ni angustia, tampoco miedo a las consecuencias. Por otro lado, no es una persona agresiva, si no todo lo contrario, permanentemente huye de los conflictos.
En fin, aunque el libro es un poco complicado, merece la pena leerlo. Las reflexiones y respuestas de Pacífico son sorprendentes de principio a fin y la narrativa de la novela es una belleza.
La estructura de este libro no es la que suele acostumbrar a otras obras de Delibes (ni a otra cosa que haya leido antes). Toda la novela se sustenta sobre un diálogo nocturno, en el cual se va haciendo un repaso a los hitos vitales del protagonista que explican su situación actual. Esta estructura ha hecho que me haya costado avanzar la lectura en algunos puntos: el continuo diálogo y la diferencia de registro conversacional entre los interlocutores (culto y formal vs. coloquial y rural) acaba saturando, además de que en el caso de Pacífico se hace uso de un vocabulario y expresiones muy propias del mundo rural y aparentemente castellanas que dificulta el entendimiento a los que somos ajenos a esos mundos (aunque esto último es una constante en toda la obra de Delibes). Creo que esta estructura es idónea para una adaptación teatral, me queda pendiente buscar una.
Respecto a la historia, el personaje de Pacífico tiene otras similitudes con otros personajes delibeanos como Azarías (dónde mezcla ambiguamente ingenuidad y candidez con un trastorno mental/intelectual) o el Mochuelo (por su veneración y entrega al medio natural). Me han parecido bastante interesantes las relaciones que desarrolla con otros personajes clave y antagónicos a su carácter: por un lado está Candi, urbanita, reivindicativa y transgresora que choca totalmente con el conformismo apacible y la moral cristiana de Pacífico; y por otro Santiago, un encantador de serpientes disfrazado de justiciero que utiliza a Pacífico para que se una a su causa. Todos ellos al final acaban determinando el destino del protagonista que muestra una actitud pasiva ante todos los acontecimientos que en algunos momentos me recuerda al Extranjero de Camus.
No es la obra que recomendaría de Delibes, pero no por ello he dejado de disfrutarla
A pesar de que se me ha hecho un poco denso en ciertas partes, ya que los capítulos son de 40 páginas y en ocasiones un poco más largos, la historia que nos cuenta Delibes refleja una realidad tan normalizada en la época, donde las personas se criaban rodeadas de violencia, y esta violencia acababa formando parte de ellas, aunque ni ellos mismo lo crean ni lo sientan.
Estamos ante la transcripción del peritaje psiquiátrico que le hace el médico a su paciente Pacífico. Con el fluir de la consciencia a través del cual Pacífico nos cuenta todo lo que ha sucedido en su vida, Delibes consigue crear una novela completamente dialogal, donde consigue hacer desaparecer al típico narrador y representar todo tipo de voces a través de los diálogos de los personajes.
Delibes es un narrador excelente y es lo que más me ha cautivado de esta historia. La manera de narrar la historia de Pacífico, nuestro protagonista, a través del recuerdo, del fluir de la consciencia, soltando las palabras y los pensamientos sin ningún tipo de orden y control, es una forma narrativa que nunca había leído y que me ha parecido muy interesante. La historia está muy bien plasmada por parte del autor a pesar de ser una obra completamente dialogal, que puede por ello no llegar a trasmitir y presentar todos los sucesos que conforman la vida del personaje como se desea.
Por mi parte, he descubierto a un autor maravilloso como lo es Delibes, y estoy segura de que este es el principio de muchas obras que leeré de él, porque ha conseguido hacerse hueco en mi corazoncito de autores clásicos españoles, donde solo están los mejores ❤️
Novela dialogada entre el interno de un pabellón psiquiátrico penitenciario y su médico. El protagonista vive en la curiosa paradoja de llamarse Pacífico pero haberse criado en una familia de militaristas: su bisabuelo, su abuelo y su padre participaron cada uno en una guerra (la tercera carlista, la de África y la civil) y creen que la guerra es el estado natural de las cosas. Opinan que todo hombre tiene su guerra y que la de Pacifico debe de estar al caer.
Por desgracia, y siempre según su propia narración, Pacífico fue un muchacho sensible, que ha tenido algunas experiencias de infancia que se acercan incluso al realismo mágico: ponerse enfermo cuando un árbol va a dar frutos, sentir dolor cuando a otro le cortan las ramas, etc. Lo cual contrasta con el presente, puesto que, en todo el diálogo, Pacífico se nos muestra como una persona completamente incapaz de conectar con sus sentimientos o de sentir empatía: no es capaz de contestar ninguna de las veces que el médico le pregunta qué sintió o qué cree que sentían los demás en hechos concretos de su pasado.
¿Qué ha ocurrido entre medias? ¿Qué ha convertido al chico sensible en un ceporro que parece que ni siente ni padece, sobre todo si (al contrario de lo que preconizaban sus antepasados) no ha tenido que ir a la guerra? Durante siete noches de interrogatorio el doctor Burgueño intentará resolver el enigma.
Las guerras de nuestros antepasados es un buen ejemplo de una novela de corta duración de talante crítico con la sociedad de su momento que funciona bien.Creo que esa gran crítica general hacia la violencia heredada generación en generación ha quedado algo desfasada en la actualidad,aunque comprendo perfectamente el clima en el que fue escrita la obra y la personalidad del autor.Creo que es una novela muy Delibes y contiene las reflexiones principales que inundan su obra y que lo definieron como autor:mundo rural,preocupación social y muerte. Es una novela muy sencilla de leer,con una estructura clara que se divide en las distintas entrevistas al preso (introducidas de manera demasiado simple a mi modo de ver)y con un final algo más dinámico dinámico y menos filosófico que el principio.El personaje principal,Pacífico Perez,se hace querer pese a tener un historial complicado y su tío Paco Perez es un personaje muy “delibesco” y entrañable.La recomendaría.
Cuando me topé con este libro pensé que en él se haría más hincapié en lo que señala el título, pero es un tema que se aborda muy por encima y que solo sirve para dar bagaje al personaje principal. Está escrito a modo de diálogo entre un médico y un paciente, en conversaciones durante 7 noches. Es algo así como las 1001 noches, cambiando Persia por Alcafrán (el pueblo del que provienen los personajes de José Mota). Quitando lo que comenté al principio, de que esperaba otra cosa en el argumento, es cierto que también en algunos momentos, se siente cierto lastre y la lectura puede llegar a hacerse pesada. Por lo demás, no es un mal libro, el "Hemingway del Pisuerga" (como me gusta referirme a Delibes) plasma como nadie a la sociedad rural española/castellana de mediados de siglo, remitiéndonos de alguna forma a esa "España Negra" a la que siempre da gusto asomarse de vez en cuando.
Otra preciosa novela de Miguel Delibes, mi escritor favorito de habla hispana. Comparte lo que otras que he leído: la lectura se hace muy amena, hay personajes peculiares, una gran riqueza de vocabulario, un estilo narrativo brillante... Y, como en casi todas sus obras, el autor refleja la realidad cotidiana del mundo rural castellano durante el franquismo, mostrando su fascinación por ella. No es mi novela preferida del autor, pero sí me parece digna de atesorar.
Otra excepcional novela de Delibes, a la que he llegado después de una representación teatral. Experimental en la forma (todo diálogo, como una obra de teatro sin acotaciones), con el lenguaje de Pacífico perfectamente caracterizado y con el misterio de Pacífico como hilo argumental que mantiene el interés.
Es entretenido pero demasiado largo para mí gusto, a partir de la mitad del libro no me aporta nada nuevo, lo que más se puede apreciar es su estilo y narrativa. Está bien
Excelente. Lo tiene todo: humor, ironía, critica social. Muy original la forma de narrar la historia, solo con diálogos. Estupenda la descripción de los personajes. Muy recomendable.